“Los políticos están para las grietas y para el horror; los artistas estamos para encontrar la belleza en cada hecho artístico. Y para unir”.

Por Pedro Squillaci
Cantar con el corazón. Cecilia Milone apostará al tango y al bolero en su espectáculo de esta noche “Milone en El Cairo”.
En la TV. En 2002, Cecilia Milone actuó en “Poné a Francella”, éxito de Telefe.
Junto a Juan Rodó fue Mina en “Drácula”.
“Los políticos están para las grietas y para el horror; los artistas estamos para encontrar la belleza en cada hecho artístico. Y para unir”.
La que habla es Cecilia Milone, en una nota hecha antes de las elecciones, pero con cierta mirada premonitoria. Milone es la que puede hacerte emocionar con su entrañable Mina en el musical “Drácula”, la que te hace matar de risa con algunos de los personajes desopilantes que hacía en TV en tiempos de “Poné a Francella”, o la que canta un bolero de Chico Novarro o un tango de Gardel.
Y también, como se apreciará en esta charla, es la que puede levantar una bandera desde su trinchera artística, sin deberle nada a nadie. El disfrute de la gente es su mejor paga.
Este jueves, desde las 21, en la semana en que el bar El Cairo celebra 19 años de su nueva etapa en la ciudad, llega a la emblemática esquina de Santa Fe y Sarmiento con “Milone en El Cairo”, un título que es un homenaje a un espacio cultural y de encuentro que, reconoce, “está en el ADN de los argentinos, como el Tortoni”.
Cecilia también ama la ciudad porque aquí fue donde pisó por primera vez el escenario de un teatro en su vida. Y fue justamente en El Círculo haciendo “Drácula, el musical”, otro motivo más para que Rosario le quede cerca, ahí, en una de las esquinitas más queridas de su corazón.
“Vengo de la comedia musical, pero desde lo personal vengo del tango y el bolero, así que voy a repasar mi historia y la vida con las canciones”, dice Milone, quien llegará acompañada de Víctor Nocelli en el piano, Pablo Giménez en el bajo y Rubén Calegari en la batería, con la asistencia general de Federico García.
La génesis de este espectáculo tiene que ver con uno que ya hizo en la ciudad, llamado “Recuerdos surtidos”, en el cual la artista paseaba por las épocas de su infancia y adolescencia, a manera de hilo conductor. “Un poco jugamos con eso en este espectáculo en el cual va a haber tangos, boleros, humor, monólogos, baladas. La idea es que sea distendido, en donde yo pueda hacer lo que me gusta hacer, que es lo que no tenga que ver con los espectáculos formales. Me gusta sacarle partido a mi actriz y, entre comillas, también a mi animadora”, apuntó.
Para Milone, “también amerita el sitio”: “Es que un lugar como El Cairo es tan emblemático no solo para Rosario, sino también para Argentina en general, como es el Tortoni en Buenos Aires. Son esos lugares que están en nuestro ADN nacional. Y esa informalidad es muy necesaria para poder hacer un intercambio álmico, me parece que estamos necesitando esto cada vez más, sobre todo en estos tiempos. Hay que buscar qué cosas nos unen como argentinos y aferrarnos a eso, porque los políticos están para las peleas, para las grietas y para el horror; y los artistas estamos para tratar de encontrar la belleza en cada hecho artístico”.
Hace poco hiciste un espectáculo titulado “Los 80 están de vuelta”, con idea y dirección tuya y coescrito con Nito Artaza, ¿sos de las que cree que todo tiempo pasado fue mejor?
No, en principio todo tiempo pasado fue necesario, no fue mejor. Y eso se lo discuto a quien me diga por qué es necesario, y es porque lo único que tenemos completamente nuestro es el pasado, el presente lo vamos improvisando y el futuro es incierto. Lo único que nos pertenece es el pasado, por eso soy mucho de volver al pasado, no por una cuestión de mejor o peor, simplemente porque es lo único que tengo. El pasado es tu recuerdo, tu dolor, tu amor, tu alegría, aquel regalo que te hizo una persona importante en tu vida, aquella canción que te cantó tu mamá de chico, eso es tuyo y no te lo quita nadie, por eso estoy tan agradecida al pasado.
¿Trabajar desde el humor es un plus?
Sí, a mí me ha salvado la vida, yo canto tangos y boleros, pero a mí me sostiene el humor. Incluso me pasa esto, y es que en mis espectáculos hago canciones muy dramáticas, entonces me parece que es absolutamente necesario romper un poco con el humor. Mirá, viste que antes era monólogo y ahora decimos stand up, bueno, para mí el monólogo es el monólogo y el stand up es el stand up, pero del stand up puro, el que surgió de Estados Unidos, hay una cosa que rescato y es que tiene que ver con hablar de vos mismo y con el antihéroe. Y se hacía en lugares de encuentro, bares pequeñitos, donde subía la gente y contaba con humor su perdedor, así nace el stand up, contando tu perdedor. Creo que es importante hacer reír desde el dolor, porque es tan necesario como el llanto, es poder reírse de lo que a uno le rompió el corazón.
¿Te sentís multifacética o inclasificable?
Mirá, las dos cosas me definen, y lo celebro. La otra vez hablé con el mago Emanuel en una entrevista que le hice en Radio Brisas, de Mar del Plata, y le digo «¿qué ponés en el pasaporte, mago?» Y me dice «no, artista». Y le dije «me solucionaste un problema». Porque tiene que ver con eso, yo me siento representada por la palabra artista, porque una artista tiene hasta la obligación de ser ecléctica. Más allá de la línea que uno siga, es una obligación la variedad en un artista.
Cuando actúes en Rosario seguramente habrá otro presidente electo en la Argentina, ¿cuál es tu lectura sobre esta realidad tan compleja?
Yo tengo un gran dolor de ver tan rota mi patria y tan dividida, eso me hace muchísimo daño, me duele mucho. Escuchar cosas muy feas de los dos lados no está bueno. Y creo que mi aporte es el del artista: quiero apuntar a unir un poco a todos.