Rita Lee, reina absoluta del rock y la vanguardia brasileña, murió anteanoche en su residencia de San Pablo “rodeada de toda su familia, como siempre deseó”, según confirmó un texto publicado en su cuenta oficial de Instagram. La artista, que saltó a la fama en los 60 al frente de la influyente banda de rock psicodélico Os Mutantes, había enfrentado en los últimos años un tumor de pulmón.
Autora de éxitos como “Lança perfume”, “Baila comigo” y “Mania de voce”, la artista brasileña murió a los 75 años. Irreverente y rebelde, vivió entre la psicodelia, las drogas y el sosiego que le brindó hasta el último de sus días su esposo, Roberto de Carvalho, su compañero sentimental y profesional por más de 47 años, y padre de sus tres hijos. Su velatorio será abierto al público este miércoles, de 10 a 17, en el Planetario del Parque Ibirapuera, según informó el escrito publicado en su red social.
El espíritu libre de esta artista le llevó a encarar trabajos solistas y a formar una nueva agrupación llamada Tutti Frutti, con la que continuaría en su línea irónica y plagada de libertad. “Oveja negra”, “Lança perfume”, “Baila conmigo”, “Amor y sexo” y “Chico bonito” fueron apenas algunos de sus grandes éxitos.
A principios de este siglo, Rita Lee experimentó una nueva oleada de suceso mundial cuando publicó el disco “Bossa ’n Beatles”, en el que realizaba versiones aggiornadas a los ritmos de su país de canciones del popular conjunto de Liverpool. En uno de sus viajes a Argentina, subió al escenario con una remera de la selección e invitó a Charly García a cantar una versión de “Help!”.
Políglota y ganadora de innumerables premios, entre los cuales se cuentan dos Grammy Latino, Rita Lee poseía un don especial con la música. Además de cantar, tocaba piano, flauta, banjo, armónica, sintetizador y las guitarras clásica y eléctrica.
Aunque el rock fue el género base de su carrera profesional, la cantautora también incursionó en el pop, la bossa nova, la electrónica y el new wave.
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“La reina del rock brasileño”, apodo que ella consideraba “cursi”, según contó a la revista Rolling Stones, fue una artista visionaria que estuvo más allá de su tiempo durante sus 50 años de carrera profesional.
La cantautora también se caracterizó por ser una activista defensora de los derechos fundamentales, especialmente los de la mujer, a quien buscó empoderar en un mundo dominado por hombres.
Con ascendencia estadounidense por parte de su padre e italiana por su madre, Rita Lee Jones de Carvalho nació el 31 de diciembre de 1947 en San Pablo.
Aunque tuvo contacto con la música desde la infancia, su sueño de niña era ser actriz o veterinaria, pero fue en la adolescencia cuando compuso sus primeras canciones, varias de las cuales se dieron a conocer con las Teenage Singers, el grupo que conformó con dos amigas cuando tenía apenas 16 años.
Luego siguieron otros grupos, como Os Mutantes y As Cilibrinas do den, pero fue con Tutti Frutti (1973-1978), con el que ganó la fama de reina del rock brasileño.
En 1975 el grupo lanza “Fruto Proibido”, disco que contiene los éxitos “Agora só falta vocˆ” y “Ovelha negra”, que entonces vendió más de 200.000 copias.
A partir de 1979 la artista y su esposo comenzaron a trabajar juntos musicalmente y la fase pop de la artista salió a relucir en el disco “Rita Lee”, que incluyó “Manía de voce”, “Lança perfume” y “Dança conmigo”, temas que le dieron el reconocimiento internacional.
Retirada de los escenarios desde 2013, la que también era reconocida como “la pelirroja de flequillo”, se aisló en su casa donde sagradamente cuidaba la huerta y sus mascotas y sonreía al lado de sus nietos sin dejar de lado su pasión musical.
También se dedicó a la literatura y lanzó varios libros, incluso infantiles. En 2016, cuando cumplió 70 años, publicó su autobiografía y dos años después lanzó “FavoRita”, también sobre su vida.
Rita Lee se había referido a su muerte en su autobiografía de 2016, con el humor que la caracterizaba -el mismo que la llevó a bautizar “Jair” a su tumor en alusión al expresidente Bolsonaro-, aun cuando la enfermedad no se le había declarado.
“Cuando muera, puedo imaginar las palabras de cariño de quien me detesta. Algunas radios pasarán mis canciones sin que les tenga que pagar por hacerlo, los colegas dirán que se me extrañará; quién sabe, quizá hasta le pongan mi nombre a una calle sin salida”, arriesgó.
“Los fans, esos sinceros, empuñarán las portadas de mis discos y corearán «Ovelha negra», las cadenas de televisión ya deben tener preparado un resumen de mi trayectoria para mostrar en sus noticieros y alguna pequeña nota necrológica habrá de salir en ciertas revistas. En las redes virtuales habrá quienes dirán: «Uh, pensé que la vieja ya estaba muerta, jejeje»”, añadió.
Y concluyó: “Ningún político se atreverá a asistir a mi funeral, ya que nunca he estado en la tarima de ninguno de ellos y me levantaría del ataúd para abuchearlos. Mientras tanto, estaré de alma presente en el cielo tocando mi arpa y cantándole a Dios: «Gracias Señor, finalmente sedada»”.
Hacia primeras horas de la tarde, ya se habían expresado en redes sociales su colega Gilberto Gil, Paulinho Moska, Fito Páez y el presidente Lula Da Silva, entre otros.
“Comadre Rita, caníbal, cabrito, caprichoso Capricornio, amigo... Tranquila, hermana mía. Te amo. Un abrazo fraternal de la familia Gil a los chicos Roberto, Beto, Joo y Antonio, familiares y amigos y fans, así como a mí mismo”, escribió el referente del Tropicalismo y exministro de Cultura.
Fito Páez expresó por su parte: “Rita, mi amor! Tu sonrisa y tu música trajeron alegría y libertad a este mundo. Todos los que te amamos perdimos una artista y una persona invaluable. Miembro central de la cultura rock brasilera, Rita se dedicó a descontracturar todas las contracciones de la sociedad con gracia, humor y su voz encantadora. Paulista nuclear, tropicalista y mutante medular. Te vamos a extrañar mucho chiquita hermosa! Santa Rita de Sampa!”.
“Rita Ayudó a transformar la música brasileña con su creatividad y audacia y no escatimó a nada ni nadie con su humor y elocuencia”, escribió por su parte el presidente brasileño.