“Nevó en Rosario”. Milagro. O casi. Hace 50 años, el 16 de julio de 1973 se dio “Un fenómeno que se había dado por última vez en 1954”, como se escribió en la tapa del diario La Capital del día martes. El domingo ya hizo frío intenso (se jugó el clásico y Central venció 1-0 a Newell's) y el lunes cayeron aquellos inolvidables copos blancos que dibujaron una capa en autos, calles, casas y en las ropas de aquellos rosarinos que salieron a disfrutar de aquella nevada histórica. Claro, no solo los rosarinos se encontraron con la sorpresa, en los alrededores de la gran ciudad también se produjeron nevadas.
“A las 10.45 comenzaron a caer los primeros copos. En realidad, era lo que la gente de campo llama «garrotillo», primer estado de los cristales de nieve que se disuelven al solo golpe con las superficies sólidas”, se escribió en las páginas del diario.
“Al producirse los primeros copos la temperatura era de 3 grados, con una presión de 761,3 y una humedad del 97%. Hasta ese momento, en la antevíspera habían llovido 27 milímetros. Desde la una de la madrugada, hora por hora, la progresión de la temperatura fue así: 7,2%, 7%, 6,8%, 6,6%, 6,4%, 6%, 5,4%, 4,6%, 4,6%, 4,2%, 3% (a esta altura comenzó a nevar), 1,3%, 1%, 0,6%”, contaba la crónica, que unas líneas más abajo indicaban “cuando a las 15 solo persistía una leve llovizna, el frío arreció y un viento helado borró de la mente la belleza de la ciudad nevada”.
La Capital lo reflejó en tapa con una fotografía de una casa de estilo colonial, ubicada en Solís y Marcos Paz, con una nítida caída de nieve. También se veía la imagen de un automóvil semicubierto de copos "al que se le congeló el agua del radiador", decía el pie de foto.
“Nuestra ciudad vivió ayer el asombro de una nevada que se insinuó primero tímidamente para concretarse luego con todas las características del meteoro, esto es con livianos copos y lechosos filamentos a los que el fuerte viento imprimió curiosos recorridos antes de depositarlos en el suelo”, dibujaba la escritura del periodista que hace 50 años describió el encargado de plasmar en letras aquella información para nada acostumbrada en esta zona de la Argentina.
No solo en Rosario
“El fenómeno abarcó gran parte del país y comprendió todo el sur de la provincia de Santa Fe, como consecuencia de una masa de aire marítimo que se desplaza desde el sudeste”, reflejó la nota. Había una posibilidad. Como varias veces sucedió. “La expectativa en Rosario se vio favorecida por los anuncios referidos a nevadas que se estaban produciendo en localidades cercanas”, es que “desde Rufino, desplazándose hacia el norte, el frío fue cubriendo el territorio santafesino”.
Se escribió entonces, en las páginas interiores del diario y con el título: “Intermitente cortina de copos cubrió el interior”, algo que motivó el asombro en el área rural. Destacándose lo sucedido en San Lorenzo (se inició a las 11.30 y se prolongó hasta las 16.30 en forma continuada) y lo mismo aconteció en Fray Luis Beltrán y Puerto San Martín. Y en todas las direcciones alrededor de la gran ciudad, como Casilda (no llegó a acumularse en el piso y cesó al mediodía), Cañada de Gómez (nevó durante más de dos horas, desde las 12 cada vez más en forma copiosa tras la lluvia, y con mayor intensidad desde las 12.45 a las 14. También en Correa y Armstrong; Villa Constitución (a las 13.30, con un fenómeno que no se daba así desde 1916).
Siguiendo el recorrido por las localidades sureñas de la provincia, se contaron las nevadas en Álvarez, desde las 10 y que formó una capa de cinco centímetros, Santa Teresa, Coronel Bogado, Murphy, Hugues, Melincué, María Teresa, Santa Isabel, Marcos Juárez, Venado Tuerto, Clarke y la ciudad de Santa Fe.
En aquellas hojas del ya lejano 1973 se habló de “una masa de aire polar que ocasionó en todo el país sorprendentes cambios climáticos y fuertes nevadas”.
Antes: 1954 - Después: ya no más
“La última nevada de que se tiene noticia en esta ciudad (por Rosario) ocurrió el 7 de agosto de 1954, a las 10. No llegó a tener la importancia de la víspera, pero abarcó también, como ahora, las localidades del sur santafesino. Anteriormente había caído una en 1941 y más atrás en el año 1935”, contaba La Capital de aquel julio del 73.
Una historia que se reflejó en la página 2 del diario del día sábado, ya que por entonces la tapa de La Capital solamente tenía avisos clasificados. Y la información no tuvo demasiado vuelo periodístico, salvo cuatro imágenes y un texto pequeño, restándole trascendencia al extraño fenómeno climático para la ciudad de Rosario y alrededores.
"Sobre nuestra ciudad y una amplia zona del litoral cayeron ayer ligeras nevadas", señalaba el título sobre las cuatro fotografías: tres de la entonces "Ciudad Evita" (así se la denominó desde 1952 a 1955 a Cañada de Gómez) y la restante de las inmediaciones de Firmat.
El horario de inicio quedó marcado a las 10.32 y duró hasta las 11.50, con breves intermitencias de lluvia, en la ciudad de Rosario, mientras que en las localidades vecinas se registró en diferentes horas: Casilda (5.30 a 10.30), Armstrong (2.00 a 12), Totoras (desde las 10) y Ciudad Evita (4.30 a 10). También se escribió la presencia se nieve en San Lorenzo, Barrancas y Firmat.
Y en el texto se describió: “Pequeños copos, transparentes, de consistencia de pluma, descendieron girando a impulsos del viento, demasiados tenues para mantenerse en estado sólido", como también que “la nieve no alcanzó para construir muñecos, ni siquiera esas bolas y deslizaderos que son las delicias de niños y adultos de los países fríos. Apenas pudieron insinuarse blancos mantos sobre los árboles”.
Aquella vez en 1935
Pasó casi inadvertida, es más, no fue tan interesante para el diario de aquellos días. Más allá de que la crónica de la nevada de 1954 comenzó con aquella historia: “Las escasas personas que transitaban una madrugada del año 1935 por las calles de nuestra ciudad recordarán cómo sus abrigos se cubrían levemente de una suave pelusa blanca: era nieve y el suceso quedó casi inadvertido por la hora en que ocurrió.
¿Esto volverá a ocurrir?
Esto fue lo que se preguntaba el diario. Y no sucedió. Entonces, aquellas imágenes publicadas en la 2ª sección, con 6 fotos que demostraban el fenómeno, fueron las últimas. Quienes tuvieron la suerte de vivirlo, lo recuerdan. Los apenas más "jóvenes" de hoy y que tenían menos de 5 años difícilmente recuerden. Los de menos de 50 alguna vez lo habrán escuchado. Eso sí, “no pinta” como para que hoy se repita aquella caída de nieve en Rosario y la región.