Establecimientos manufactureros, muchos del sector metalmecánico, pero también tecnológicos, biotecnológicos y de base científica integran esa camada. También los emprendimientos del sector logístico, que de la mano del e-commerce, multiplica sus inversiones en centros de distribución y transformación.
Estos nuevos trazos del mapa de la industria rosarina no solo se expresan en la diversidad de sectores sino en la geografía. Al calor de la ordenanza 10.139, que creó el nuevo esquema de promoción y redefinición de áreas industriales, los galpones comenzaron a densificar diferentes zonas de la ciudad. Por ejemplo, a la vera de la autopista a Córdoba, a la altura de Wilde, donde un grupo de empresas pioneras comenzaron a cambiar el paisaje. Y que se suman a plataformas más consolidadas, como la del polígono Ovidio Lagos, el corredor logístico de la Circunvalación y el territorio industrial que tiene a la avenida Uriburu como eje principal.
El secretario de Desarrollo Económico y Empleo de Rosario, Sebastián Chale, explicó que dentro de la treintena de empresas que en el último tiempo encuadraron sus proyectos en el nuevo régimen, hay locales y de afuera. Algunas amplían instalaciones, otras se mudan y otras arrancan unidades nuevas.
“Muchas empresas industriales y de logística venían ya comprando terrenos en las tres grandes zonas industriales que se fueron consolidando a partir del plan de suelo y promoción de inversiones, y confiamos que de acá a fin de año vamos a tener muchas novedades”, dijo.
Algunos emprendimientos están en curso y son visibles, “con galpones que están en proceso de construcción, sobre todo en el polígono en el área industrial de Uriburu, cruzando la Circunvalación hacia el oeste, y otros son procesos que vienen acelerándose a partir de algunas mejoras de infraestructura, por ejemplo el acceso por la autopista a Córdoba”, agregó.
El denominador común es que están enmarcadas en la ordenanza sancionada por el Concejo municipal, que “reordenó toda la normativa anterior y facilitó ese proceso de inversiones”.
La norma sancionada en diciembre de 2020 redefinió áreas de promoción industrial y logística, y creó zonas de integración productiva en las que convivirán la industria y la producción primaria. También exime de la obligación de donar espacio público en una urbanización o localización productiva y aplica una sobretasa de TGI para baldíos en áreas promovidas. Crea un fondo especial para el desarrollo de infraestructura y otorga una exención del 50% del pago de Drei, por dos años a emprendimientos individuales, y por cinco años para agrupamientos industriales.
El régimen se extiende por 10 años, con posibilidad de prórroga. Chale destacó que este “marco de certeza” alentó unas 30 proyectos de radicaciones nuevas. La cifra no es menor para un período de tiempo acotado, que además estuvo impactado por los efectos de la pandemia. Se trata del 1% del padrón de industrias manufactureras de la ciudad.
El contexto macroeconómico también abrió una ventana de oportunidades. Por un lado, hay una recuperación económica que tiene al sector manufacturero como motor del actual ciclo. Pero además “hay liquidez en pesos y restricciones para importar, lo que crea una ventana de oportunidad para la construcción, es una forma de capitalizarse y mejorar la capacidad productiva”.
El funcionario subraya el papel de la promoción municipal. “Desde la reactivación posterior al 2001, cuando fue el boom de la radicación en los parques industriales, Rosario no tenía un régimen integral de ordenamiento, ahora sí lo tenemos”, puntualizó.
Si bien la radicación de parques y áreas industriales de las localidades cercanas o en otros puntos de la provincia es un proceso que se consolida, la importancia de contar con una política local específica para el sector atiende una demanda concreta. “Los empresarios de la ciudad se quieren quedar acá, el CP 2000 tiene peso propio”, explicó la directora de Desarrollo Industrial de la Municipalidad de Rosario, Melina Martínez.
Agregó que, si bien el precio de la tierra en Rosario “es un poquito más caro”, tiene la facilidad del acceso a servicios y a mano de obra. Por estos días el valor del metro cuadrado en zona industrial ronda los u$s 80 o u$s 90 dólares, y puede llegar hasta u$s 100. En parques industriales de ciudades cercanas ya están a u$s 70. Una diferencia que debe sopesarse en relación a la infraestructura.
El territorio
De la mano de estos cambios, la geografía también se modifica. Con un grupo de empresas pioneras, como Crucijuegos a la cabeza y el futuro desembarco de un laboratorio de Wiener Lab, los establecimientos productivos comienzan a poblar el acceso sobre la autopista a Córdoba.
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Sobre la autopista a Córdoba se está creando un nuevo polo industrial.
En el corredor que tiene como eje el extremo Oeste de la avenida Uriburu, parques industriales y radicaciones directas consolidan un territorio para la migración de establecimientos locales o la llegada de nuevos emprendimientos. Con inversiones pioneras como las que hizo la fábrica de puertas de frío Metalbo, el área sur de ese distrito se puebla de naves y playones. Más hacia el Este, frente a la planta aceitera de Molinos en la ex Santa Clara, avanza un loteo industrial.
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Estas áreas se suman a los polígonos más tradicionales, como el de Ovidio Lagos, donde dominan las empresas de línea blanca y del plástico, y cuyo paisaje industrial se va completando hasta converger con la salida a la autopista a Buenos Aires.
Hacia el Norte, se espera que el nuevo laboratorio de la Bolsa de Comercio de Rosario que se emplazará en Provincias Unidas y Sorrento, sume al desarrollo de la zona industrial del noroeste. En esa dirección, más allá, el centro de distribución de Calzavara fortalece el corredor en el que convergen la Circunvalación con la ruta 34.
La Zona I, en el polo tecnológico, está contemplada en el régimen industrial, lo mismo que toda la avenida de Circunvalación, que consolida su perfil como polo logístico.
“Queremos promover las nuevas empresas de sectores que dominan la economía global, como biotecnología, agtech, foodtech y las TIC orientadas a actividades con algún peso en la región, la industria 4.0, con capacidad de tecnificación e innovación”, señaló Chale, entusiasmado por definir el nuevo perfil industrial.
“La ciudad tiene mucho para crecer y también mucho para reordenarse en términos de tráfico, circulación e infraestructura; hay condiciones que se adecuaron, como los nuevos carriles de la Circunvalación, que hicieron que algunas zonas que históricamente tenían potencial ahora alberguen proyectos concretos”, señaló. Y saludó las obras para completar el intercambiador en la autopista a Córdoba y Wilde y la mejora de las colectoras. “Además del impacto productivo, la densificación industrial de esa zona también puede tener un efecto en la seguridad, apuntó el secretario de Desarrollo Económico.
La logística también se incorpora en este esquema, como un servicio que transforma y agrega valor a determinadas actividades. Al menos siete proyectos de los que se informaron a la cartera de Desarrollo Económico tienen que ver con este sector, incluido uno vinculado a la actividad portuaria granelera.
“Hay oportunidades con empresas de acá y empresas que buscan venir, durante mucho tiempo nos faltó tener un mapa ordenado y condiciones y reglas amigables, con menos obstáculos, para que esto se pueda dar, desde hace un año ese marco existe”, dijo Chale.