Dotados del sentido del olfato más refinado de todos los que habitan el ecosistema del poder, los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y un centenar de jueces federales olieron una oportunidad y bajaron a Rosario para mandar varios mensajes al poder político, del que son un engranaje clave, sobre la expansión del narcotráfico. Con más diagnóstico que autocrítica y propuestas concretas, desde el vértice del Poder Judicial protagonizaron una jornada de debate en la UNR que dejó varias preguntas abiertas. Entre ellas, sobresale una: ¿se trató de una foto más o el comienzo de una nueva película?
Flanqueados por sus colegas Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, los santafesinos Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti interpelaron al conjunto de la dirigencia política por una década en la que se acumularon políticas erráticas en la lucha contra el narcotráfico.
En ese período, en el que gobernaron en los tres niveles del Estado fuerzas políticas de todo pelaje -peronistas, radicales, socialistas y el PRO- la bola de nieve sólo se hizo más grande. El negocio se ramificó y alimenta la guerra entre bandas que provocó la mayoría de los más de 100 homicidios que se cometieron en Rosario en lo que va del año.
Cómodos en la postura de que los integrantes del Poder Judicial sólo hablan por sus fallos, la mayoría de los supremos y los magistrados que participaron del evento organizado por la Asociación de Jueces Federales (Ajufe) gambeteó a la prensa. Desacostumbrados a responsabilizarse por sus actos ante la opinión pública, y sin el entrenamiento que sí cuentan quienes pertenecen a gobiernos y legislaturas, algunos jueces trastabillaron ante preguntas básicas.
Los supremos Rosenkrantz, Rosatti y Maqueda, protagonistas de una jornada cargada de mensajes políticos. Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Más allá de las habilidades comunicacionales de los integrantes del más opaco de los poderes, el verdadero interrogante es qué puede cambiar en el corto plazo en una ciudad donde la violencia ya es tan parte del paisaje urbano como el Monumento a la Bandera o el puente Rosario-Victoria.
Con un cuadro social cada vez más dramático y fértil para la expansión del narco, instituciones estatales raquíticas y una dinámica política donde garpan los golpes de efecto y el rebote en redes sociales, la propuesta de Lorenzetti de crear una agencia federal especializada con jueces, fiscales, la provincia, la intendencia, la Aduana, la Afip y la UIF no parece -al menos hoy- más que una declaración de buenas intenciones.
Tras meses de pedir más efectivos para la ciudad y refuerzos para la Justicia federal rosarina, el evento de Ajufe le sirvió a Omar Perotti y Pablo Javkin para mostrarse activos ante el problema que encabeza todos los ránkings de preocupaciones ciudadanas.
Con el poder central lejos, el gobernador y el intendente son las autoridades políticas más cercanas a una sociedad que no tiene del todo claro dónde empiezan y terminan las competencias institucionales de unos y otros, pero exige resultados. La acumulación de arrebatos, balaceras y asesinatos -a las que se suma la proliferación de fake news- combinan miedo y bronca en un mix explosivo.
Dotados del olfato más avezado de todo el ecosistema del poder, la Corte y los jueces bajaron a Rosario para mandar varios mensajes al poder político Dotados del olfato más avezado de todo el ecosistema del poder, la Corte y los jueces bajaron a Rosario para mandar varios mensajes al poder político
Uno de los problemas es que la política, en sentido amplio, no sabe qué cables cortar -y en qué orden- para desactivar la bomba. Se necesita para eso inteligencia, coraje, capacidad de consenso y mirada de largo plazo. Un póker difícil de reunir.
Como una muestra del futuro inquietante que podría esperarle a la ciudad y al país, mientras Rosatti pedía un minuto de silencio en homenaje al fiscal paraguayo especializado en narcotráfico Marcelo Pecci, asesinado por sicarios durante su luna de miel en Colombia, a tres cuadras de la Facultad de Derecho, rodeada por policías, un comerciante persiguió a los tiros a tres delincuentes que le habían robado 40 mil pesos y un celular. Como si la alternativa al Estado fallido fuera convertir a la ciudad en un gran set de películas del lejano Oeste.
Ruido interno
En este marco, desde la oposición le facturan al gobernador que frente a la ola de homicidios sostenga un viaje de dos semanas por Medio Oriente y Europa. Acompañado por Juan Schiaretti, Perotti abrochará en Kuwait el acueducto Santa Fe-Córdoba. En el socialismo contrastan con la actitud de Lifschitz, hace casi cuatro años, en una gira por Tailandia y Vietnam. “Miguel se fue una sola semana y cuando fue el ataque a la casa del juez que condenó a Los Monos llamó a una conferencia de prensa y tomó medidas desde allá”, remarcan.
Otra que le cobran a la Casa Gris, siempre en el mismo rubro, es la designación de José Alberto Bernhardt como responsable del Servicio Penitenciario. Ex funcionario de Carlos Reutemann y Jorge Obeid, Bernhardt trabajaba como encargado de seguridad de un country de Santo Tomé. No sería el primer funcionario al que perciben algo oxidado. “Nosotros caemos con la notebook y ellos con el maletín”, deslizan desde la Legislatura. No es la acusación más grave: la Asociación por los Derechos Humanos denunció que Bernhardt integró como agente entre 1982 y 1983 el Batallón de Inteligencia 601. La decisión ya generó ruido en varias tribus del peronismo santafesino.
Espiral
Asfixiado por una interna que no da respiro y no le permite capitalizar las pocas buenas noticias económicas, Alberto Fernández buscó en Europa el oxígeno que no consigue fronteras adentro. Acompañado por su núcleo de incondicionales, el presidente ventiló en el viejo continente las diferencias con un kirchnerismo que, como dicen los politólogos Pablo Touzon y Federico Zapata, juega a la oposición en el gobierno.
Alberto Fernández ventiló en Europa la interna del Frente de Todos. Foto: AP Photo/Markus Schreiber
Envalentonado en el primer tramo de la gira, Fernández debió enfriar su sueño de reelección. Luego de decir que buscaría un nuevo mandato, el peronismo le respondió con un coro de grillos.
El dato de 6% de inflación de abril y el 58% interanual -un nivel que no se registraba desde enero de 1992, cuando trepó al 76%- traen del arcón de los recuerdos el fantasma de la espiralización de los precios. Justo cuando el liderazgo institucional y el partidario están más desacoplados que nunca.
Envalentonado en el primer tramo de su gira europea, Fernández debió enfriar su sueño de reelección. El PJ le respondió con un coro de grillos Envalentonado en el primer tramo de su gira europea, Fernández debió enfriar su sueño de reelección. El PJ le respondió con un coro de grillos
“La inflación reconfigura un nuevo clivaje social de ganadores y perdedores que tensa la cuerda de la desigualdad y acelera la crisis en términos políticos, porque obliga a la clase política a definir (o no) una postura reformista que estabilice la economía antes que cualquier otro tema de la agenda pública”, dicen Touzon y Zapata en el último informe de la consultora Escenarios.
“La inflación hace que las expectativas electorales se corran a un eje más reformista (o menos gradualista, si se quiere) y es ahí donde el discurso político de Javier Milei fertiliza mejor que cualquier otro discurso que no demuestre ser drástico frente a este problema. La credibilidad de Milei se sustenta en una base previa: la inflación implica una crítica al Estado y a la política corporativa”, agregan.
“El crecimiento de Milei podría estar reflejando un nuevo fenómeno: que un discurso radical tiene capacidad para atraer (aunque sea en parte) la atención de una clase media habitualmente moderada”, concluyen.