Nacieron con la recuperación de la democracia y hoy la enseñan en las aulas. En el año en el que el país celebra cuatro décadas de estado de derecho, La Capital dialogó con docentes que nacieron a inicios de los 80 para que cuenten dónde aprendieron sobre el valor de la democracia, pero sobre todo, de qué modo la dan a conocer a sus estudiantes. Los aprendizajes que tuvieron estos educadores sobre una dictadura que tuvieron la suerte de no conocer, constituyen un factor clave a la hora de enseñar. En la charla, las maestras y maestros hablan de sus biografías escolares, dan cuenta de la transformación del sistema educativo respecto al abordaje de los años del Terrorismo de Estado, y reafirman la necesidad de continuar formando en una cosmovisión donde haya espacio para todas las voces.
Tal es el caso de María Florencia Cardella, que nació en 1984 y actualmente es maestra de la escuela primaria Nº 90 María Remedios del Valle. Ella se enteró en su casa, por los relatos de su madre, que en el país no siempre se había vivido en democracia y que se había padecido una dictadura. Su tía había sido asesinada en 1976 y su madre fue importante a la hora de reconstruir aquella historia. Florencia hace memoria sobre su biografía escolar y afirma que en la escuela primaria a la que asistió nunca le hablaron del tema, y que al ir creciendo fue su propia iniciativa la que le permitió conocer más de los años del horror. Así llegó al libro Nunca más siendo una adolescente. “Me impactó y me movilizó muchísimo, y a partir de ahí arranqué un camino de búsqueda personal de formarme en el tema y de habitar algunos espacios como el Museo de la Memoria o El pozo”, cuenta la maestra, que trabajó en la creación de un archivo sobre su tía en el Museo de la Memoria de Rosario, con fotos y algunos relatos de quienes la conocieron.
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Los docentes destacan las transformaciones positivas que tuvo el sistema educativo a la hora de enseñar la democracia.
Celina Mutti Lovera
Florencia cuenta que fue sobre el final de su educación secundaria cuando pudo dimensionar lo que había sucedido en aquellos años oscuros. “Tuve la suerte de tener una docente en historia muy piola que nos sensibilizó muchísimo sobre el tema”, dice, y sostiene que a la hora de educar en los valores de la democracia en contraposición a la dictadura, las instituciones educativas deben asumir un compromiso para que el tema no quede librado al azar o a la buena voluntad de cada docente. En este sentido, destaca la labor y el compromiso de la Escuela Primaria Nº 90, donde se abordan estos contenidos desde muy temprana edad y en la que participa toda la comunidad educativa.
Para esta docente, la mejor forma de enseñar la importancia de la democracia es a través de una pedagogía de la memoria. Se trata de dar a conocer lo que sucedió en dictadura para poder dimensionar lo que significa vivir en un estado de derecho. “Hacer ese paralelismo implica abordar en la escuela las violaciones a los derechos humanos e historizar el por qué y cómo fue posible volver a la democracia como otra formas de vivir la política y la vida”, explica.
A la hora de hacer ese ejercicio de memoria con sus alumnos, Florencia postula que los testimonios vivos son recursos claves. Y que posibilitar que el alumnado dialogue con representantes de organismos de derechos humanos o quienes vivieron en carne propia la dictadura, hace que la historia no solo sea esclarecedora sino que llegue a los estudiantes de modo sensible.
Otro docente que realizó su propia búsqueda personal de conocimientos y que actualmente se compromete con los valores de la democracia es Cristian Sebastiani. Nació en noviembre de 1982 y trabaja como profesor de historia en la escuela Nº 547 Héroes de Malvinas y en la Eempa Nº 1.297 Brigadier General Juan Manuel de Rosas. “Me reconozco hijo de la generación del 2001 y ahí pude entender muchas cosas que antes no, como por ejemplo la militancia política y social” dice el profesor, y agrega: “Luego de 2001, el tema fue cobrando otro rol en la sociedad y ahí fue cuando me fui empapando de lo sucedido. Mi vida escolar fue en la San Francisco Solano desde preescolar hasta 5º año y no recuerdo haber trabajado nunca el tema y menos un acto”.
Para Cristian la crisis de diciembre de 2001 marcó una bisagra en su formación. Destaca como claves la reapertura de los juicios de lesa humanidad y la sanción de la ley de educación nacional de 2006. En sus clases de formación ética y de historia no solo profundiza sobre el origen de la democracia y sus principales características como forma de gobierno, sino que trata de hacer del aula un territorio donde sus valores se manifiesten en el cotidiano. Abordar el concepto de democracia con hechos concretos, en los que los estudiantes aprendan a consensuar en las diferencias y a respetar la decisiones de la mayoría. Un ejercicio que no solo activa el debate sino también el respeto por los argumentos contrapuestos. Cuenta que hace poco fue con sus alumnos al cine a ver la película Argentina 1985 y que la literatura, visitas, documentales y el tratamiento de las efemérides del 24 de marzo y la Guerra de Malvinas, le resultan claves para abordar la temática.
Poder elegir
“La democracia se trabaja desde los primeros grados, con los más chiquitos tal vez no hablo del concepto de democracia propiamente dicho, pero sí empezamos a construirlo mediante acuerdos de convivencia, en donde acordamos qué es lo mejor para nuestra aula, que la palabra circule y que podamos ser escuchados para que ellos sientan que sus voces valen”, cuenta la maestra Dámaris Robledo, que nació en enero de 1983 y da clases en las primarias Nuestra Señora de Itatí y San Martín de Porres.
Para Dámaris, la democracia se aprende cuando se genera un lugar de respeto y de tolerancia. “Esos son lo pilares para empezar a hablar”, dice. Explica que con los estudiantes más grandes se puede profundizar en las reglas y trabajar en cuáles son aquellas responsabilidades que van a tener en unos años, cuando tengan que elegir a sus representantes. “Siempre le transmito a los chicos que el valor de la democracia radica en poder elegir, que a través de mi voto se escucha mi palabra, sentirse representados y el tener también ellos la posibilidad de ser los que representen”, indica.
Fue a partir de sus 15 o 16 años cuanto tomó dimensión de lo que había significado la dictadura y de la importancia de defender la democracia. “De la dictadura siempre se habló en mi casa, mis hermanos nacieron en el 71, 76 y 81, pero en general ellos también desconocían muchas de las cosas que pasaron. Creo que fue en la escuela secundaria donde aprendí lo que sucedió realmente. Tuve docentes que fueron estudiantes universitarios en ese tiempo y contaban sus testimonios sobre lo que habían vivido”, recuerda. Dice que en aquel momento en los libros de historia se hablaba del golpe, pero no se hacía referencia a los muertos y desaparecidos.
Su participación en marchas, talleres, la música que comenzó a escuchar y su paso por el profesorado —donde conoció a docentes comprometidos con el tema— la ayudó a nutrirse y comprometerse con la enseñanza de la democracia. La maestra también destaca las transformaciones positivas que tuvieron lugar en el sistema educativo a la hora de enseñarla y valorarla. “Actualmente hablar de la dictadura y sus consecuencias no tiene que ver con individualidades, sino que está previsto en el currículum”, dice y pondera el mayor compromiso social que existe a la hora de formar en valores democráticos. En sus clases Dámaris apela a diversos recursos. Depende de las edades de sus estudiantes utiliza cuentos, analogías, película, videos, canciones y fotos. “Especialmente tratamos de buscar algún testimonio, y muchas veces ese relato surge de las mismas familias de los estudiantes”, afirma.
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Conquista de derechos
“Considero a la escuela como el espacio donde los derechos de los niños, niñas y adolescentes deben ser respetados. El único espacio donde todos somos iguales a pesar de nuestras particularidades individuales, por lo tanto abordar temas cómo la democracia, la libertad, la memoria, el respeto y la ciudadanía son significados que deben estar plasmados en cada acción y ejecución de nuestro rol como educadores”, dice Melina Gómez, maestra jardinera que nació el 10 de diciembre de 1983. El mismo día que se produjo la asunción de Raúl Alfonsín como presidente constitucional y se restituía en la Argentina el estado de derecho.
Cuando Melina, maestra del jardín Nº 232, habla de democracia también habla de derechos y referencia a la educación sexual integral (ESI) como una de sus manifestaciones. La define como eje transversal de cada proyecto, como ley que respalda a la docencia y como herramienta que debe estar presente en cada sala, en cada aula y en cada familia. Parafrasea a la educadora Liliana Maltz, que en su libro Vaivenes de la ternura expresa: “La ESI es una invitación a imaginar en qué mundo nos gustaría vivir y cómo deseamos vincularnos”.
Para la docente, democracia también es sinónimo de diálogo y convivencia, y que la educación —que entiende como compromiso social— debe garantizarla. “Traer la memoria al presente y hacer de las instituciones espacios habitables donde los niños, niñas y adolescentes puedan celebrar que la palabra circule como derecho y respeto”, dice la maestra sobre lo que para ella se trata educar en democracia. Una enseñanza que en el nivel inicial se realiza a través de cuentos, canciones y juegos.
Por su parte, a la pregunta de cómo se enseña la democracia, la maestra Vanina Boano responde: “Enseñar la democracia tiene mucho que ver con pensar en la vida en común en la escuela. La democracia nos conduce a pensar en la dinámica escolar, en los vínculos al interior de la institución, para desde ahí llegar a pensar en la construcción de ciudadanía democrática y el reconocimiento de derechos, obligaciones y valores. Así es como enseñar la democracia se convierte en un eje transversal a todas las prácticas escolares, porque está íntimamente relacionado con la búsqueda de esas prácticas que promuevan derechos, que prioricen el respeto, la solidaridad y los valores de la diversidad”.
Vanina nació en octubre de 1983 y trabaja como docente de nivel primario en las escuelas Nº 72 Dr. Juan B. Justo y en la Nº 1.027 Luisa Mora de Olguín. En su caso, aprendió sobre la importancia de la democracia y qué sucede cuando se carece de ella a través de los relatos de su abuelo, al que define como un trabajador involucrado en hechos importantes de la historia argentina, y luego en la escuela secundaria.
“Cuando empecé la secundaria en el Superior de Comercio no solo se hablaba en la clase de historia, sino que en cada rincón de la escuela se le daba a estos temas un lugar significativo, poniéndole caras, nombres e invitándonos a vivir la democracia, a conocer y defender nuestros derechos a través de espacios de reflexión y debate”, cuenta. Su conocimiento se enriqueció aún mas en su paso por la universidad pública donde estudió trabajo social, y pudo comprender en profundidad en qué consistió la dictadura y su dinámica de terror y violencia política. “En este y muchos otros aspectos mi paso por la formación universitaria enriqueció notablemente mi formación docente”, afirma.
Vanina sostiene que el abordaje de la dicotomía dictadura - democracia tuvo una transformación positiva en el sistema educativo. Pasó de ser un contenido que solo se trabajaba en los actos escolares para tomar un carácter transversal a partir de la ley 26.206, “desde donde queda claro por qué educar en y para los derechos humanos, y que esta es tarea de la escuela”.
Cuenta que para que sus estudiantes comprendan y vivencien la democracia, apela a la creación de espacios de escucha y participación donde se valora el uso de la palabra. Enseñar la democracia desde la transversalidad implica hacerla presente cuando se habla de historia y de literatura, cuando se aborda la ESI, y ante cada situación que se produce en el cotidiano del aula o el recreo. En sus clases, Vanina se apoya en distintas fuentes como testimonios, literatura, música y producciones audiovisuales para dar a conocer, reflexionar y debatir acerca de los derechos que se perdieron durante la dictadura y los que se recuperaron con la democracia. “Hoy estos temas se abordan de una manera u otra desde los primeros años de la escuela primaria. A medida que reflexionamos más, los y las estudiantes no dejan de mostrar sorpresa ante algunas cuestiones. Se ve la participación en los debates, y las búsquedas de por qué sucedieron así las cosas”, concluye la maestra.