“Siento que no dejé una muy buena imagen en Newell’s”. Mayo de 2018. Autor: Lisandro Martínez. Un pibe al que le dijeron que era “muy petiso” para ser defensor, que casi no tuvo oportunidades en la primera rojinegra y se fue sin pena ni gloria, uno que fue tercera o cuarta opción de mediocres jugadores. Cuatro años después de aquella entrevista en Ovación, Lisandro Martínez la rompe en Europa, juega en la selección argentina y es halagado por el todo el mundo futbolero. ¿Quién se lo iba a imaginar? Está claro que visionarios no hubo en el Parque, ni dirigentes ni cuerpos técnicos. “Mi prioridad era jugar”, respondió aquella vez cuando fue consultado sobre la causa de su salida. Y vaya si lo hizo...
Multicampeón en el club Urquiza y Libertad de Gualeguay, Lisandro Martínez decidió alejarse de su familia a los 14 años y venirse desde Entre Ríos para probarse en Newell’s. Con la pensión como cobijo de sus ilusiones, empezó a escribir una historia sin techo. “Yo era muy pegado a mi madre y a mi padre. Me fui de casa y de golpe tenés que responsabilizarte y ser cuidadoso con tus cositas, tus botines, tu ropa. Nos defendemos entre todos ahí adentro, porque somos una familia. El futbolista madura muy rápido, pero depende también de la mentalidad de cada jugador, dónde quiere llegar y las cosas que está dispuesto a aguantar”.
“Cuando fui a Newell’s, supe que iba a ser futbolista. Cuando me tocaba jugar cerca de las canchas de primera, me repetía que algún día yo iba a estar ahí”. Y Lisandro llegó. Tal vez no de la forma que quería, alejado del Newell’s que lo cobijó y después le soltó la mano. La responsabilidad es compartida entre dirigentes y diferentes técnicos que pasaron y privilegiaron defensores del montón que ni siquiera podrían haber sido titulares en un club de la B Nacional.
Sus momentos más felices fueron en las inferiores y tuvieron como corolario el título conseguido en reserva en el 2016, con Juan Pablo Vojvoda a la cabeza. Una categoría que arrasó y le ganó la final al River de Exequiel Palacios, Gonzalo Montiel y Lucas Martínez Quarta, hoy compañeros en la selección. El DT fue uno de los pocos que confió en las condiciones de Lisandro y sabía de lo que era capaz dentro de una cancha. De hecho, fue quien le dio la oportunidad de debutar con la camiseta rojinegra en primera, el 27 de junio de 2017 ante Godoy Cruz.
Con el 14 en la espalda (el mismo número que identificó a Johan Cruyff en el Ajax) saltó a la cancha en el Coloso Marcelo Bielsa y concretó su máximo deseo: jugar en primera. “Estaba muy nervioso. Fue muy difícil aquel partido porque cometí un error. En dos segundos, el Morro García me ganó la posición y hasta el día de hoy no me perdono ese gol que nos hicieron”. Esa reflexión a modo de autocrítica pinta de pies a cabeza la personalidad de Lisandro Martínez: inocencia, humildad, capacidad de autocrítica (algo que no abunda) y constante aprendizaje. Caerse para levantarse.
“Cuando llegó Llop (a mitad de 2017) me dijo que no podía jugar de central, que debía hacerlo de lateral izquierdo y no me tuvo en cuenta. Salió lo de Defensa y no lo dudé. Mi prioridad era jugar”. Ahí comenzó la despedida de Lisandro Martínez de la lepra. Antes del arranque del torneo se fue Moiraghi, luego Nehuén Paz y salieron a buscar a Fontanini. ¿Lisandro? A seguir esperando.
Allí apareció la opción de Defensa y Justicia. El zaguero fue cedido a Varela a préstamo sin cargo y con una opción de compra del 50% del pase en 825.000 dólares. Si bien la situación financiera apretaba, fue un monto irrisorio estipulado por la dirigencia a cargo de Bermúdez y D’Amico. Porque Defensa se lo terminó vendiendo al Ajax en 7.000.000 de euros. Un beneficio cercano al 800%.
Hoy Lisandro es titular indiscutido en el Ajax y fue una de las figuras de la selección en la victoria 1-0 ante Colombia en Córdoba. Allí completó una actuación sobresaliente, con una cifra casi perfecta de pases correctos (79 sobre 81). Es el mismo jugador que un par de años antes se tuvo que ir de Newell’s porque varios así lo decidieron. El mismo del que ayer hablaron las redes de los hinchas leprosos que no olvidan aquel efímero paso. El chico de Gualeguay, que llegó con la ilusión a cuestas a Rosario, y se tuvo que ir por donde vino. Lisandro Martínez, el “petiso” que hoy mira a todos desde arriba.
Juan Pablo Vojvoda: “Lisandro tiene una enorme jerarquía”
"Lo vi jugar cuando estaba dirigiendo en 9ª división y él estaba en 7ª. Ahí ya me había llamado la atención. Cuando dirigí reserva lo primero que hice fue seleccionar algunos chicos y entre ellos estaba Lisandro. Enseguida se ganó el puesto y no se notaba que era un chico de 6ª o 7ª, venía de dar un salto muy grande de categoría con chicos que eran dos o tres años más grandes que él.
De entrada empezó a destacarse. Hicimos un gran campeonato, salimos campeones y fue una parte muy importante del grupo. Después tuve dos interinatos en primera y, en el segundo, tuve la oportunidad de hacerlo debutar en el último partido contra Godoy Cruz. Me acuerdo que en ese partido se despedía Sebastián Domínguez (estuvo en el banco) y no le tocó entrar porque le di la chance a Lisandro, creía que se lo merecía. Fue una decisión importante que tomé en ese momento por todo lo que significaba Seba en cuanto a su trayectoria.
Por las cosas del fútbol me lo volví a encontrar en Defensa y Justicia. No venía jugando y en el primer partido ya le di la titularidad, fue en cancha de San Lorenzo. A partir de ahí, es lógico que un jugador de su categoría empezara a evolucionar. Partido a partido demostró que daba para más. Es un jugador de enorme jerarquía, un chico que tiene muchas ganas de mejorar y eso marca una diferencia con otros jugadores que por ahí no tienen esa virtud de querer evolucionar. Eso lo llevó al lugar en el que está actualmente", le contó Juan Pablo Vojvoda a Ovación.
Federico Ripani (secretario de actas de Newell's): “La dirigencia anterior regaló a Lisandro”
“La gestion de D’Amico lo regaló a Defensa por menos de un millón de dólares. Luego lo vendieron por una millonada a Holanda. Cuando en aquel momento consultamos desde las agrupaciones el asunto en asamblea, nos respondieron que no jugaba porque era petiso. Ese término salió directamente de la ex conducción del club y creo yo que es el mayor desastre del siglo 21 leproso. Este recuerdo triste de la salida de Lisandro Martínez se agrava más porque es el mejor jugador que sacaron las inferiores de Newell’s en los últimos 15 años. Es el único que adquiere una relevancia internacional, que triunfa en un club europeo y que llega a la selección. Fue regalado por la gestión anterior de una forma bochornosa”.
Juan Manuel Llop: "Yo nunca hablé de su altura"
“De altura no se habló nunca. Yo sí pensaba que en esos puestos estaban Nehuén Paz, que fue vendido, y Bruno Bianchi. Y de lateral estaban Valenzuela y Ferroni. Lo quise correr al lateral porque veía que tenía muy buen primer pase corto y largo, buen lanzamiento, pero me dijo que prefería pelear un puesto de zaguero. Y después se fue a Defensa y Justicia para jugar de lateral izquierdo el primer semestre. Así que pensé que no estaba tan equivocado. El jugador de fútbol siempre declara según su propia conveniencia”, aseguró el Chocho Juan Manuel Llop tiempo atrás en una entrevista concedida al programa Zapping Sport.