Mientras el foco se centra en quienes podrían encabezar la boleta para gobernador de Santa Fe, en simultáneo se desarrolla una rosca por un lugar clave en el esquema de poder de la provincia.

Por Mariano D'Arrigo
Mientras el foco se centra en quienes podrían encabezar la boleta para gobernador de Santa Fe, en simultáneo se desarrolla una rosca por un lugar clave en el esquema de poder de la provincia.
Se trata del primer lugar de la Cámara de Diputados provincial, una llave para acceder a las 28 bancas de la mayoría, que se traducen en jugosos recursos políticos.
Por ejemplo, la posibilidad de dar media sanción a proyectos de ley, vetar iniciativas del Ejecutivo y una cuestión no menor: alimentar las estructuras políticas. La ecuación es simple: más legisladores, más poder.
Por eso, tanto en los laboratorios del peronismo como de la oposición analizan nombres para un papel históricamente secundario en la trama política pero que en el último tiempo adquirió un protagonismo decisivo.
En general, la cabeza de la lista de diputados estaba reservada para personas de confianza del candidato a gobernador o que tallaran dentro del partido. Se votaba con la boleta partidaria y quien competía por llegar a la Casa Gris arrastraba al resto de las categorías. Pero en 2011 todo cambió.
La boleta única en papel desenganchó la elección de gobernador de la de senador y diputados. Al abrir la puerta a que la fuerza del gobernador sea minoría en la Cámara baja -como experimentó Antonio Bonfatti en su momento y actualmente Omar Perotti- ahora pesan otros atributos.
“Tiene que ser una figura taquillera, es prácticamente un candidato a gobernador”, dice una persona que se mueve en la cocina de un campamento opositor.
Tanto en el PJ como en el no peronismo barajan como hipótesis principal que Perotti seguirá los pasos de Bonfatti y Miguel Lifschitz. Sin reelección, la candidatura a diputado le da al gobernador saliente una solución al problema del pato rengo y una plataforma para tratar de regresar al poder cuatro años después.
En el caso del ex intendente de Rafaela, la jugada le permitiría conservar la centralidad y, con la ventaja de estar en el gobierno, contener y ordenar a las distintas tribus justicialistas, interesadas en subirse a la lista ganadora.
Mucho más si el peronismo no logra conservar la provincia en 2023. Un riesgo concreto, teniendo en cuenta el resultado de las elecciones legislativas y el descalabro del gobierno del Frente de Todos (FdT).
El gobernador Omar Perotti suena para encabezar la lista de diputados del PJ. Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
En tanto, en la oposición el panorama está más abierto y la danza de nombres incluye a más dirigentes.
Al que todos miran es a Miguel del Sel. El ex candidato a gobernador se reúne con todos. De hecho, el lunes pasado recibió en su casa de Santa Fe a un grupo de radicales encabezado por Maximiliano Pullaro, quien también lo quiere para encabezar diputados, pero por ahora dice que no quiere volver a competir.
Habrá que ver cómo queda parado Federico Angelini, el hombre fuerte del PRO en Santa Fe y quien también se anota por la Gobernación.
Por su lado, el socialismo -acostumbrado en sus viejos buenos tiempos a imponer condiciones a sus aliados- sacó a Clara García a recorrer la provincia y tiene otras cartas para poner sobre la mesa de negociación, como Bonfatti y Mónica Fein.
También el intendente Pablo Javkin y los radicales que tienen a Julián Galdeano como principal operador se mueven en un juego que tiene como fecha límite para la definición de las alianzas y candidaturas el mundial de Qatar. Hasta entonces, sólo queda tratar de crecer y posicionarse.
“Por ahora nadie abandona la carrera y está bien, porque sería bajarse el precio. Pero, cuando llegue el momento, la candidatura a diputado puede ser una prenda de negociación”, adelanta un armador.
