El caos y la libertad figuran como dos puntas de un mismo hilo en la impronta creativa de Fito, en un ida y vuelta donde aparecerán desde los personajes de Roberto Arlt hasta Domingo Faustino Sarmiento, desde Julio Bocca hasta Calderón de la Barca y desde Stravinsky hasta Elvis Costello. Es el universo Páez, que no se detuvo ni con el parate de la pandemia, en un tiempo en el que aprovechó además para escribir su autobiografía de 600 páginas, comenzar una novela y hacer el guión de su próxima película.
"Fito viene de ganar un Latin Grammy a la excelencia musical esta semana y el próximo 11 de diciembre en el Hipódromo Municipal podrá hacer finalmente en Rosario el show postergado de aquel 13 de marzo de 2020, en el que iba a festejar su cumpleaños y presentar "La conquista del espacio" . Pero el Covid 19 paró el mundo. “Esta será una dulce venganza, una dulce venganza”, dirá a la espera de ese ansiado reencuentro con la gente de su ciudad. Habla Fito Páez y, como diría García, es música de fondo para cualquier fiesta animada.
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Creativo en pandemia. “Mi tálamo emocional me protegió y me puso a parir”.
—Volvés a Rosario a presentar tu premiado disco “La conquista del espacio” en un show que también había sido pensado para celebrar tu cumple de 2020. Ahora ya está terminando el 2021, la pandemia parece irse y “hoy sólo te vuelvo a ver” parece que dirías vos y la gente que esperó tanto tiempo este concierto ¿Qué expectativa te genera este reencuentro en el Hipódromo con tu público?
—Me genera muchísima emoción, muchísima, porque de alguna forma es una “sweet revenge”, una dulce venganza para la pandemia, porque el día que arrancábamos con la presentación del disco “La conquista del espacio” se manifestó el cese de actividades públicas, así que va a ser mi “dulce venganza” contra el Covid 19 (risas). Estoy muy feliz, volví a rearmar la banda, vamos a hacer un formato ... a ver ... vuela el pro tools, vuelan las grabaciones, tocamos en vivo como tocábamos cuando teníamos 14, 15 años, todo a palo seco, tocado , cantado en vivo y en directo, que es la mejor manera de hacer música con total claridad. Y sí, es “hoy sólo te vuelvo a ver”. Domingo Faustino Sarmiento, después del exilio chileno cuando volvió a dar clases creo que fue en San Juan, dijo “como decíamos ayer”. El tiempo en algún sentido cesa y se retoma el vínculo o lo que coño sea de lo que estemos hablando en el mismo lugar de donde lo dejaste la última vez. Pasa con las amistades, con los amores, con todo pasa eso, así que el show en el Hipódromo de Rosario va a ser algo muy hermoso.
—La pandemia paró el mundo pero no te detuvo. Hiciste tres discos, uno sinfónico inspirado en Roberto Arlt, otro de solo piano, y uno más con banda y junto a Elvis Costello. ¿Cómo fue eso?
—A mí me agarró la pandemia y, como a todos, nos sorprendió totalmente, pero se ve que mi tálamo emocional me protegió, me ayudó, me salvó y me puso a parir (risas). Me puso a escribir, a hacer música y te diría que se me pasó volando, por supuesto que soy un hombre que lo cuenta desde la fortuna, con mucha suerte, con una casa, poder ducharme dos veces al día, poder comer, todo sano , cuidándonos. Así que me encerré en esta biblioteca, terminé de componer tres álbumes, escribí una autobiografía de un poco más de 600 páginas y terminé el guión de una película que la tenía ahí a medio terminar, así que fue muy productivo y en un momento ya había pasado todo.
—¿Me contás de qué va cada disco y qué concepto atravesó la música y las canciones de cada uno?
—Los discos, bien, el primero es “Los años salvajes”, el disco eléctrico que sale a fines de noviembre y es un álbum ... salvaje (risas). Lo grabamos en tres jornadas con Guille Vadalá, Abraham Laboriel Junior, Juani Agüero, Diego Olivero, que es un multiuso, un multiple choice; más Luis Conte en percusión y Michael landau en guitarra, un guitarrista gringo legendario, un auténtico genio, muy rockero, muy virtuoso, muy loco, que tocó con Joni Mitchell, James Taylor, un tipo que tocó con todo el mundo. Y entramos a grabar bajo el comando técnico de Gustavo Borner, uno de los más grandes productores de todos los tiempos (N de la R: entre los grandes nombres de su lista de artistas figuran Marilyn Manson, Plácido Domingo, Phil Collins, Lalo Schifrin y Luis Miguel), es argentino y vive en Los Ángeles. El tiene una audacia y una seguridad ... tiene un control sobre toda la materia “tecnología”. Es un hombre muy aggiornado ya la vez usando técnicas muy antiguas de grabación, esa es una de las cosas notables que el álbum: lo grabamos en cinta, como antes, y se tocó en directo. Entonces vas a notar que el álbum está vivo por donde lo mires.
—¿Y con respecto a las letras de las canciones?
—No me pude escapar de la coyuntura, porque había cosas que tenían que decirlas, como "Vamos a lograrlo", donde digo que hay que salir de acá, hay que tomar conciencia, la lucidez hoy es una obligación. Hay cosas que no podía guardármelas, eran muy fuertes, estaban delante mío y adelante de todos. Es muy difícil hablar sobre lo que uno hace y menos después de recién haberlo terminado, no sé si puedo hacer una crítica del álbum, aunque a mí me encanta, lo pongo y me lo fumo entero. Ahí grabó Elvis Costello una canción que compusimos juntos, que se llama “Beer blues”, que es un viaje imaginario en el cual yo voy a Londres, lo encuentro en un barrio, vamos a tomar cervezas en un bar, nos ponemos a hacer un tema y después, por un pase mágico, terminamos en Rosario, en El Diablito, con mis amigos rosarinos, con Eloy (Quintana), con Coki (Debernardi), con Carlitos Vandera, y así como él me mostró el orgullo de Londres, yo le muestro cómo éramos nosotros en Rosario y cómo somos; y al final nos quedamos con ellos en el bar y le digo a Eloy que me deje la llave. El tema está dedicado a Eloy Quintana, gran bajista, que es un amigo entrañable que quiero mucho.
—El otro es “Futurología Arlt”, ¿cómo nace hacer un disco basado en un escritor como él?
—Sí, es un disco que vengo tramando hace un montón de años, es un viejo proyecto que se frustró por múltiples factores, en el cual Julio Bocca iba a bailar los personajes extraordinarios que escribe e inventa Arlt en su libro, la logia de locos delirantes y hermosos; y sobre la canallesca argentina. Arlt tiene mucho de delirio, “Futurología ...” también, anunció el peronismo mucho antes de que alguien pudiera pensar que iba a surgir algo así en Argentina (risas). Es muy rico, y me envolvió el libro hace ya dos veranos, y dije: “¿Qué pasa si empiezo a trabajar esto?, Lo voy haciendo igual, qué me importa”. Y lo hice junto con otras cosas, que fui haciendo en paralelo con Diego, en cuestiones orquestales, pero acá tenía una excusa y un ancla, tenía que contar a Elsa y Remo Erdosain, de “Los siete locos”, y había que hacer un tema y contar el momento en el que Ergueta tiene una revelación en el manicomio, o cuando Hipólita, la coja, tiene una escena con Erdosain, bueno ... tenía un orden, como que la música tenía cierto sentido, como un relato. Ahí empecé a trabajar en una pieza, con Diego, con mucha paciencia conmigo, yéndose a Villa La Angostura, a Córdoba, en sesiones en Buenos Aires, en su casa, en mi casa, fueron dos años hasta que en un momento lo terminé.
—¿Cómo fue que armaste todo ese rompecabezas?
—Bien, después se lo pasé a Ezequiel Silberstein, un nobel director de la Filarmónica del Colón, que fue quien dirigió la música de Charly cuando toqué en el Colón para su cumpleaños, después lo transcribió al papel, y eso fue a una orquesta en Praga, con otro director extraordinario, y se repartió así: la orquesta en Praga con su director, Silberstein en Buenos Aires; y en Los Angeles, Diego Olivero, Borner y yo controlando la grabación, fueron cinco jornadas de cuatro horas cada una en esta interconexión digital, virtual, y está mezclado y es una joya, a mí me alucina volver a escucharlo. Es una hora y veinte de música instrumental con una sola canción introductoria muy cortita y supuestamente este álbum será la música de un espectáculo que quiero preparar con un montón de gente, cuando la pandemia haya pasado, en la que quiero mezclar música en vivo, actuación , baile, filmaciones y seguramente yo seré el maestro de ceremonias leyendo algunos tramos del libro. Voy a hacer una puesta en escena, ya tengo a la dirección del teatro Coliseo brindándome toda la infraestructura para poder montarlo. Y es un paso para mí importante haber podido manifestarme en la música sin la necesidad de las palabras, a orquestar sin tener que llamar a otra persona para que me resuelva cuestiones con las cuales fantaseaba. Ahora las estoy haciendo yo. De hecho ya para “La conquista del espacio”, las cuerdas las escribí yo ... en síntesis, “Futurología Arlt” es un álbum que me hace muy feliz. ya tengo a la dirección del teatro Coliseo brindándome toda la infraestructura para poder montarlo. Y es un paso para mí importante haber podido manifestarme en la música sin la necesidad de las palabras, a orquestar sin tener que llamar a otra persona para que me resuelva cuestiones con las cuales fantaseaba. Ahora las estoy haciendo yo. De hecho ya para “La conquista del espacio”, las cuerdas las escribí yo ... en síntesis, “Futurología Arlt” es un álbum que me hace muy feliz. ya tengo a la dirección del teatro Coliseo brindándome toda la infraestructura para poder montarlo. Y es un paso para mí importante haber podido manifestarme en la música sin la necesidad de las palabras, a orquestar sin tener que llamar a otra persona para que me resuelva cuestiones con las cuales fantaseaba. Ahora las estoy haciendo yo. De hecho ya para “La conquista del espacio”, las cuerdas las escribí yo ... en síntesis, “Futurología Arlt” es un álbum que me hace muy feliz.
—Y el último, a solas con el piano, ¿cómo surgió?
—El otro álbum se llama “The Golden Light”, que fue hecho medio de retazos, en medio de la pandemia, y lo grabé en Miami, en un estudio muy chiquito con un Steinway Baby y un técnico mexicano extraordinario, y fue asombroso porque veníamos de un mes larguísimo, estaba agotado, muy cansado de trabajar con “Los años salvajes” y “Futurología”, y dije “hago un último esfuerzo y voy con todo”. Entonces lo compuse en el estudio, la grabación duró seis sesiones literales y fue hermoso. Fue una última sorpresa, porque me trabajaré adentro del lugar, escribiendo las letras ahí, haciendo las músicas ahí, obligado un poco por las circunstancias, y siempre la presión funciona bien, hay algo de la supervivencia también ahí, y creo que es muy inspirado , muy hermoso, con muchas rarezas, y es un disco de mucha libertad, estoy muy orgulloso de “La luz dorada”. Así que este lunes 22 de noviembre sale “Los años salvajes”, en febrero “Futurología Arlt” y en abril posiblemente salga “The Golden Light”, y al final se hará un box set de CD's y vinilos.
—Siempre fuiste por más, desde que eras un pibito en la secundaria de la Dante que tocaba en la Fiesta de la Primavera. Hoy sos un artista que puede hacer cine, escribir una novela, grabar junto a artistas de distintos géneros y parece que no tenés techo. ¿Sentís que esa apertura a otras disciplinas influyó positivamente para que tuvieses mayor libertad creativa y menos prejuicios a la hora de componer tu música y tus canciones?
—Creo que vincularte a otras disciplinas es como ir haciendo posgrados, siempre ayuda, estimula, divierte, interesa, te das cuenta que la experiencia humana y el lenguaje funcionan más o menos parecidos en todos lados (risas), no somos tan genios como nos creemos los seres humanos. Me gusta mucho un meme que sale siempre en Instagram, en donde se ve una galaxia y hay un dedo que dice “Cálmese, usted está acá” (risas), me gustó mucho eso, así que supongo que yo busco la libertad, en un sentido de estar suelto, sin ataduras. Creo que es lo que sigue, que es la condición natural de la existencia, y que cuando uno se enfrasca o se enjaula, posiblemente lo haga por una necesidad que uno ni siquiera conoce, que será de la sangre milenaria, pero que nunca termina bien . Hay que estar abierto a que suceda de todo y también a reconocerse a uno mismo como una persona que falla y que intenta volver a acertar, porque así somos los seres humanos. Así que ya estoy empezando a escribir la próxima novela, estoy probando de todo, y me encanta.
—El Gardel de Oro te llegó este año y creo que los de Capif tardaron demasiado en darte este merecido premio. Esta semana también ganaste un Latin Grammy a la excelencia musical. ¿Por qué creés que la industria te premia con honores ahora cuando ya sos un artista consagrado por el público internacional y admirado por artistas de todo el mundo desde hace tiempo?
—Mirá, los premios se reciben con alegría siempre, con gratitud, y también uno sabe que son ficciones. Cuando llegás a tu casa, decís “bueno, todavía no se dieron cuenta” (risas).
—Cuando “Del 63”, tu primer disco, sale en el 84, los medios especializados hablaban de un recambio del rock argentino y vos estabas ahí, entre otras figuras, a la cabeza de esa movida. ¿Creés que hoy, casi cuatro décadas después, hay un recambio similar en el rock de este país?
—El rock es una cultura ... móvil, ágil, dinámica, que entrelaza las historias, las generaciones, es una cultura de la libertad, es una cultura anárquica, que mucha gente se asusta o le da miedo, no está mal, yo no soy reactivo a los conservadurismos ya. Te diría que más que un recambio la Argentina es un laboratorio permanente de expresiones artísticas de todo tipo, en todos los planos, desde Malafama, en el orden de los muchachos que hacen la cumbia, o Ca7riel o Nathy Peluso o Ezequiel Silberstein, de música erudita. En Rosario descubrí unos grupos fabulosos de pibes jóvenes, ahora no recuerdo sus nombres, pero había unos pibes que hacen rap con poesía, una cosa insólita y muy hermosa. Así que nosotros tenemos en la Argentina uno de los más grandes laboratorios artísticos del mundo, en todas las ramas. Y sería una bendición que las artes o las humanidades argentinas sean un gran centro, un gran foco, un gran tesoro donde la vida política debería recurrir a ver qué sucede en esos ámbitos que pueden atravesar el tiempo generando belleza, calidez, emoción a través de los años. Posiblemente querramos una dirigencia política que pueda comprender eso también.
—Muchos artistas consagrados hacen discos de duetos y son una tentación para los sellos discográficos ya veces también es un disfrute para la gente. Hoy podrías hacer un disco doble de duetos con tus temas y los cantantes que se te ocurran. ¿Lo evaluaste y te gustaría hacerlo?
—Mirá, yo creo que el tema de los invitados o el dueto siempre está bien en la medida que la música necesita de eso, el hecho de hacerlo por el feat o que sea una moda me parece una pavada. La canción que hicimos con Elvis Costello está atravesada por nuestro vínculo personal, llegamos ahí por ahora; o el álbum que hicimos con Luis Alberto (Spinetta), hubo vida previa a eso y después terminó en un disco doble. El feat por sí mismo no me cuenta nada como género.
—Se viene una biopic tuya en Netflix y eso te va a llevar a cierta exposición de tu vida artística pero también privada. ¿Qué fue lo que te motivó ser parte de esta serie?
—Lo de Netflix me parece divertido, porque aparte estaba escribiendo una biografía también, que se las dí para que pueda servirle de guía. Es todo ficción, yo me revolqué mucho con lo que hice porque es lo que conozco, así que no me dio ningún pudor eso, todo lo que hago tiene una fuerza muy personal, entonces no me preocupa en lo más mínimo. Y todo lo que se hable o no se hable me tiene sin cuidado porque de lo contrario no podría hacer nada (risas).
—Por último, cuando mirás para atrás y ves que el pibe que fue a ver a Charly y La Máquina de Hacer Pájaros al Astengo en el 76 con sus amigos ya tocó en el Carnegie Hall de Nueva York, gana premios Grammy y es una figura de la música popular de habla hispana, ¿lo vivís como un sueño cumplido? Y dado que seguís componiendo y creando, ¿seguís pensando que “lo importante no es llegar, lo importante es el camino”?
—Mirá, yo creo que como dijo Calderón de la Barca “La vida es sueño”, y me da la sensación de que he podido cumplir muchos de mis deseos. Y cuando me preguntan qué pensás hoy de las cosas, veo que la verdad es que en las cosas esenciales soy el mismo pibe que tenía 15 años o 13 abriéndose al mundo, pienso lo mismo, no me cambió nada. Por otro lado, esto viene a afirmar que uno no cambia, y se radicaliza cada vez más. Lo que pasa es que algunos nos radicalizamos en una dirección de mucha libertad que no encajamos en ningún lado y no te pueden poner ni aquí ni allá. Y me gusta encarnar esa figura, me siento feliz, pleno, mis hijos son hermosos, tengo un vínculo precioso con mis ex mujeres, tengo una novia divina, alguna parte de mi familia ya falleció, no los tengo conmigo pero a la vez los tengo , porque son parte de mi intimidad, sé que de alguna forma me ayudan, me protegen, no sé si como ángeles sino como energía que han pasado por mi vida y que son muy buenas, muy bienhechoras. Siento que todavía me estoy divirtiendo y no hice nada también, ¿viste ?, pienso que tengo todo por descubrir. Si bien uno tiene ya un oficio en ciertas cosas, tenés una experiencia en otras cosas, pero la verdad es que la experiencia nunca sirve para nada, a veces para poner un poquito de orden. Me refiero a la experiencia en el sentido de lo artístico. En lo artístico siempre tiene que haber algo insospechado. El método en el arte no existe, por lo menos en mi vida, si bien me gusta mucho lo que dice Stravinsky sobre que él sí tiene que ordenarse porque tiene un mundo musical muy caótico y necesita del orden, y me parece muy bien. Cierto orden siempre hace falta, pero yo estoy más cómodo en el caos si querés (risas), me siento más a gusto ahí te diría, si bien me gusta ordenar porque de lo contrario no podés construir, no se puede hacer un edificio en el medio del caos. Pero te diría que el caos es mi zona de confort (risas).
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La tapa de "Los años salvajes" . Fito, por Alejandro Lamas.
"Los años salvajes", tema por tema
1 _ Vamos a lograrlo . Fito pide “energía para sobrevivir” en un aire de funk donde, como a lo largo de todo el disco, vomita todo lo que piensa. Un canto de esperanza que va de los "chicos ricos" hasta "los desclasados".
2 _ Lo mejor de nuestras vidas . “La vida no vale nada sin luchar”, canta a viva voz en medio de un rock rabioso. “Mi país es una herida que no para de sangrar”. La crítica al dinero como Dios real.
3 _ Cállate . Rock mid tempo de guitarras al viento. “Como bien dijo Charly, lo único que quiero es no ser como vos”. A los caretas “que atrasan las agujas del reloj”.
4_La música de los sueños de tu juventud. Un tema que linkea con “Al lado del camino”. Poético y desgarrador. “Nos vamos perdiendo en el tiempo”.
5_Caballo de Troya. “Hay que construir un Caballo de Troya, puede que esta sea la última salida”. Para salir de la pandemia.
6_Sin mí en vos. Una canción de amor, para extrañar “cada segundo que pasa sin mí en vos”.
7_Lili and Drake. A quienes se animan a tomar decisiones a partir de la búsqueda de su identidad sexual, con funk y música disco.
8 _ Encuentros cercanos . Una canción a Fabiana Cantilo. “Y después nos envolvió el amor, el amor antes del amor”. Luces y sombras de una relación que dejó huellas.
9 _ Beer Blues . Fito a dúo con Elvis Costello con una balada blusera conmovedora. Un encuentro imaginario de Londres a Rosario.
10 _ Los años salvajes . Una película de su vida. “Llevo en mi piel las esquirlas de este viaje”, canta con Fabi Cantilo. El fantasma de su madre, la muerte de su padre, el asesinato a su familia, la resiliencia: “Lo mejor fue perder el equipaje”.