Después de una larga espera, la competencia por la licitación del Belgrano Cargas, una estructura logística neurálgica para las exportaciones de la agroindustria y minería, levantó la barrera con el llamado a licitación. Los dos principales interesados en la concesión por 50 años no tardaron en marcar su posicionamiento y levantar la mano.
Las cerealeras AGD, ACA, Bunge, Viterra, Dreyfus y Cargill conformaron un consorcio agroindustrial para confirmar su interés en la línea Belgrano trocha angosta, que recorre unos 4.000 kilómetros de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba y se conecta con el NOA, atravesando campos y llegando a puertos y minas.
Se trata de un negocio cautivo, que podría mejorar ampliamente los márgenes al bajar los costos, sobre todo con recorridos extensos y porque descarga directamente en sus puertos. Las cerealeras tejen una estrategia menos pretenciosa: operar una línea sola -la más importante-, darle infraestructura y explotarla.
Belgrano Cargas, la competencia
"Desde el Consorcio Agroexportador, celebramos la publicación de los pliegos, un paso muy importante para avanzar en un proceso que impulsará la modernización del sistema ferroviario de cargas de la Argentina. A partir de ahora, iniciaremos un análisis detallado de la documentación para evaluar el alcance de la convocatoria y preparar, si las condiciones lo justifican, una propuesta sólida, competitiva y de largo plazo", aclaran desde el Consorcio.
Luego sostienen que es una oportunidad de "enorme potencial" para mejorar la competitividad de la agricultura, de la minería, de las economías regionales", y una visión de largo plazo para un "ferrocarril más eficiente, moderno y al que puedan acceder todos los sectores y economías de la Argentina". Es decir, se sale de la visión focalizada en el agro y la amplía.
En tanto, desde sostuvo la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y Centro Exportador de Cereales (CEC), con ascendencia en el consorcio, sí se hace hincapié en la agroindustria: "La producción agrícola alejada de los puertos podrá tener una oportunidad esencial de recuperar competitividad y poder trasladar la producción de miles de productores de maíz, trigo, soja, girasol y otros granos así como insumos agrícolas que hoy no pueden hacerlo debido a los altos costos de fletes”.
Un consorcio de cerealeras competirá por la concesión del Belgrano Cargas.
Luego considera como un “hito fundamental para la competitividad del sector agroindustrial exportador” la transición de una administración estatal hacia un modelo de gestión e inversión privada “fundamentado en la libre competencia y en reglas claras”. Competitividad, reglas claras y sin ataduras del Estado, palabras que endulzan el oído del gobierno.
A la hora del pliego, destacan “los esquemas flexibles de cofinanciamiento y acceso abierto” (sin exclusividad comercial para el concesionario), y la “flexibilidad del marco contractual” que facilitan acuerdos de inversores.
También la apertura del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) que “otorga un marco de certidumbre para la modernización de las vías”.
Grupo México
El Grupo México, a través de su división Transportes, Grupo México Transportes (GMXT), uno de los mayores operadores ferroviarios del continente, también salió rápido a mostrar sus cartas y celebrar la privatización.
“GMXT USA ratifica su firme interés en participar en la modernización de la red ferroviaria argentina y confirma el inicio de su trabajo de análisis en profundidad tras la publicación de los pliegos licitatorios, aportando su historia y capacidad operativa”.
Dos cuestiones para resaltar. Primero que ratifica su interés ante rumores transitorios de que no se presentaría. Por otro lado, expresa lo que considera su mayor virtud: operadores 100% de trenes con experiencia con el 80% de la red ferroviaria mexicana.
De alguna manera chicanean al competidor al que señalan de querer verticalizar negocios. En cambio, quieren toda la red ferroviaria del país en una suerte de catch all: “La compañía busca transformar el sistema en un tren de alta eficiencia capaz de convertirse en el verdadero motor dinamizador de la economía nacional”.
“De esta manera, se facilitaría la movilidad rápida de todo tipo de productos para potenciar cadenas estratégicas como la agroindustria, la minería, los hidrocarburos y la industria local, fortaleciendo la capacidad exportadora del país”. Es decir, quiere dejar en claro que abre el juega a muchas actividades de carga.