En Rosario el boom es hacerse las lolas. Así lo reconocen muchos de los profesionales que integran la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, quienes admiten públicamente que “es notable la demanda de las mujeres que quieren hacerse implantes mamarios. Un fenómeno argentino que no se ve en otras partes del mundo”. En coincidencia con esa mirada, el cirujano plástico Claudio Dachevsky, un rosarino que ejerce su profesión en Brasil desde hace 25 años afirmó a LaCapitalcom.ar que en nuestro país, y particularmente en Rosario, “las mujeres apuestan todo al aumento de las mamas, algo que les preocupa mucho más que otros aspectos de su cuerpo”, y se preguntó con cierta ironía: “¿Será que se han quedado en la etapa oral?
Lo cierto es que en Brasil el 60% de las cirugías plásticas son lipoaspiraciones; el retoque o el aumento del tamaño de las lolas ocupa el segundo lugar, y le siguen muy de cerca las prótesis de glúteos y de pantorrillas. “La brasileña está más interesada en tener un abdomen chato y una linda cintura; en general, para ellas, el interés pasa por tener un cuerpo armonioso, algo que no necesariamente sucede en la Argentina donde hay una mayor tendencia a que las mujeres sean muy delgadas con pechos extremadamente grandes, lo que en ocasiones resulta desproporcionado”. Ejemplos sobran.
Para Dachevsky, que tiene dos clínicas en San Pablo y atiende cientos de mujeres por año, el placer por la estética y la necesidad de verse mejor “nunca es un tema frívolo”. El especialista comentó que más allá de las diferencias en los gustos, las mujeres, argentinas o brasileñas “van al cirujano de acuerdo a su estado de ánimo”.
La revelación esconde dificultades o déficits en el ámbito afectivo, que muchas jóvenes y señoras creen poder resolver con el bisturí: “El estado de insatisfacción corporal está relacionado casi siempre con un estado de angustia o malestar en el ámbito de los afectos, particularmente en la casa”, enfatizó Dachevsky.
“La crisis de pareja, o laboral, es un gran estímulo para pedir un turno con el cirujano plástico”, remarcó el médico. Y contó que “cuando una mujer llega a mi consultorio y hablo con ella sobre su deseo de cambiar algún aspecto de su cuerpo, termina soltando que está mal con su pareja o que el esposo tiene una novia 20 años menor y ella no lo soporta”.
El problema, enfatizó, es que “si tapar cosas que andan mal es el motivo principal, al mes, se dan cuenta de que fue un error. Cuando pasa el entusiasmo de la operación y vuelven a su realidad y advierten que más allá de las lolas nuevas el marido no dejó a la amante o tiene que seguir enfrentando a diario los mismos problemas y desencuentros, pueden caer en un estado de angustia o semi depresivo muy complejo”.
Por eso, dijo Dachevsky, es “fundamental el correcto asesoramiento con el médico, la charla profunda y sincera y el consejo preciso. Está muy bien que la mujer quiera mejorar, se ven resultados magníficos en aquellas que tienen una correcta medida de las expectativas y fueron sanamente asesoradas”.
El especialista dijo que tanto en Brasil como en la Argentina, las mujeres se operan a edades cada vez más tempranas y también hay damas de más de 70 que están bien físicamente y quieren sentirse mucho mejor y que se animan a una cirugía correctiva, en mamas o en otras partes del cuerpo.
Por último, dijo que “el exceso de tamaño en los implantes es algo que debería revertirse, lo importante es saber que el punto de armonía es la cintura, esa es la clave, muchas veces con una lipoaspiración se mejoran otros aspectos de la imagen corporal sin necesidad de los implantes”.




























