El asesinato de un hombre de 35 años ocurrido este lunes se suma a una saga de crímenes en la zona oeste que incluye a los barrios Godoy, Santa Lucía y Cabín 9 de Pérez. Acerca de la víctima de este último episodio solo trascendió que en 2021 tuvo una salida transitoria de la cárcel de Piñero, de donde no regresó hasta que a los pocos días fue aprehendido en un aguantadero junto a uno de los protagonistas de la fuga encabezada por Claudio "Morocho" Mansilla.
Desde fines de 2025 algunos barrios del oeste de Rosario y alrededores son escenario de una disputa violenta. En diciembre pasado hubo dos crímenes, entre ellos el de un hombre que había estado ligado a Los Monos. Tras una calma relativa los primeros dos meses de 2026, en los que no hubo víctimas fatales en esa zona, en los últimos quince días de marzo cuatro asesinatos con muy pocas cuadras de distancia tensaron un conflicto del cual hay muy poca información pública. Las características de las víctimas y algunas versiones callejeras ponen al narcomenudeo como telón de fondo.
Ángel Ezequiel Ojeda, de 35 años, es el último asesinado que por ahora tiene esta seguidilla de crímenes en uno de los extremos de la ciudad. Este lunes por la noche lo mataron a tiros desde una moto, según información preliminar que difundió la Fiscalía. Todavía no se confirmó si tenía parentesco con una de las víctimas de la saga, una mujer de 39 años con el mismo apellido asesinada el 15 de marzo pasado.
Un nuevo crimen
De acuerdo a información preliminar, el asesinato de Ojeda ocurrió cerca de las 22 en el cruce de la calle 1722 y Seguí, a cien metros del final del bulevar. Un sector que se conoce como "Los Humitos", lindero al barrio Godoy y a pocas cuadras de la avenida Las Palmeras, límite oeste de Rosario con el barrio Cabín 9 de Pérez. Cuando los médicos del Sies llegaron a ese punto del extremo oeste, la víctima ya había fallecido.
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De acuerdo a información preliminar, lo mataron de un disparo en la cabeza y se cree que del ataque participaron al menos dos personas. Los primeros testimonios con los que cuenta la investigación, que quedó a cargo de la fiscal Marisol Fabbro, dieron cuenta de dos hombres en una moto que tras los disparos escaparon del lugar. Los peritos que trabajaron en la escena del crimen hallaron cuatro vainas servidas.
Ojeda tenía domicilio en la zona norte de Rosario, a toda una ciudad de distancia del lugar donde lo mataron. Fuentes oficiales confirmaron que se trata de una persona que estuvo ligada a la investigación por la fuga de ocho reclusos de la cárcel de Piñero en junio de 2021. Es que una semana después de la evasión, de la que no participó aunque compartía pabellón con los fugados, le dieron una salida transitoria de la que no regresó. Pero cinco días más tarde fue aprehendido junto a Alejandro Candia, uno de los evadidos, en un aguantadero de Villa Moreno en el que se escondían.
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Ojeda no solo compartía el pabellón 14 con los evadidos, entre los que se destacó el jefe narco Claudio "Morocho" Mansilla, justamente un eslabón de peso en el narcomenudeo en los barrios que hoy son escenario de una seguidilla de crímenes. En la investigación de aquella fuga se determinó que una de las mujeres que hizo de apoyo en el escape -Elisa Álvarez, finalmente condenada a 12 años- solía visitar a Ojeda en la cárcel. En la causa esta mujer, oriunda de San Nicolás, aparecía como una distribuidora de drogas que cargaba en Rosario y vendía en la periferia de la ciudad del norte bonaerense.
Saga violenta en la zona oeste
La sombra del narcomenudeo aparece en los vínculos de Ojeda, al menos en la mujer que lo visitaba en la cárcel, y en sus excompañeros de pabellón. En el barrio Santa Lucía el nombre de Morocho Mansilla nunca dejó de sonar como uno de los regentes de la venta de droga a baja escala. En ese rincón del oeste rosarino hizo estallar una disputa con varios homicidios desde 2019, saga que expuso su vinculo al narcotráfico por el cual en agosto de 2022 fue condenado en la Justicia federal a 12 años de prisión. Mientras que en el fuero provincial lo sentenciaron a prisión perpetua por instigar crímenes desde la cárcel, pena que se sumó a una condena anterior a 25 años por un doble homicidio en 2018, sobre la que en 2024 recayeron 9 años de condena por la fuga de Piñero.
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Hoy preso en la cárcel federal de Ezeiza, Mansilla persiste como una sombra en las versiones callejeras pero no aparece en investigaciones o novedades judiciales. Y si de viejos nombres se trata lo mismo ocurre con Los Monos, otro rumor en esta saga por los vínculos que la banda tuvo con uno de los asesinados recientes en Cabín 9: Walter "Teta" Dilzen, ejecutado el 14 de diciembre. Ese crimen pudo ser el inicio de la saga, aunque también se registra en esa zona el homicidio de Ariel Ramos dos días antes: lo encontraron torturado y baleado en una casa de Perón y Las Palmeras.
En la última quincena de marzo algo parece haberse tensado en aquellos barrios de la periferia, donde ocurrieron cuatro homicidios a balazos. El 15 mataron en Las Acacias al 200 de Cabín 9 a Noelia Ojeda, de quien para la tarde del martes fuentes ligadas a las investigaciones no habían confirmado si era familiar del Ojeda asesinado este lunes. Al día siguiente, frente al club Estudiantes de Cabín 9, fue atacado a tiros un hermano de Diego "Popeye" Valdez, detenido días después e imputado como autor del homicidio de Teta Dilzen. La saga continuó el 25 de marzo con el crimen de Alexis Barrios en el cruce de Ricardo Rojas y 1707, barrio Santa Lucía, y siguió el otro día cuando mataron a Agustín Torales a cinco cuadras de allí. Un contexto por demás de sugerente para incluir ahora la violenta muerte de Ángel Ojeda.