Alejandra Mussi, en el centro, lidera el equipo de científicos que logró un nuevo éxito para la ciencia rosarina
En 2050 las infecciones producidas por superbacterias, que ya representan un grave problema de salud, podrían generar una pandemia más complicada y persistente que la del Covid. Por eso, encontrar caminos que permitan combatirlas con eficacia es tan importante. Expertos de todo el mundo se esfuerzan para que sus investigaciones lleguen a buen puerto, pero pocos lo logran. Ahora, Rosario tiene un nuevo motivo para celebrar el compromiso y la calidad de sus científicos: un grupo del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (Cefobi), que depende de la Universidad Nacional de Rosario y de Conicet, descubrió que ciertas bacterias tienen un reloj biológico, y por lo tanto se comportan de manera más o menos virulenta, dependiendo de la hora del día, que está sincronizada por la luz.
Este hallazgo puede cambiar la mirada actual sobre las infecciones bacterianas y sus tratamientos, reinventar las funciones de algunos antibióticos que se creían obsoletos y mejorar la acción de las nuevas moléculas, permitiendo en un futuro salvar la vida de muchos pacientes afectados por infecciones intrahospitalarias.
Además, este conocimiento formará parte de los libros de texto de estudiantes y científicos de todo el mundo, por su importancia, ya que revela el comportamiento fisiológico básico de estos patógenos.
La Capital habló con Alejandra Mussi, doctora en Ciencias Biológicas, líder del equipo de investigadores que protagonizó este descubrimiento que fue publicado en la prestigiosa revista científica Communications Biology. El grupo ya se encuentra preparando un segundo paper sobre el tema para los primeros meses de este nuevo año.
Bacterias peligrosas
Los estudios, que en realidad se iniciaron hace quince años cuando Mussi comenzó a investigar sobre resistencia antimicrobiana, se focalizaron en una bacteria en particular: Acinetobacter baumannii, una de las más peligrosas en el ámbito hospitalario y sanatorial por el tipo de infecciones que genera y las dificultades que les presenta a los médicos para tratar a los pacientes.
Después de generar hipótesis y hacer cientos de pruebas, demostraron que ese patógeno logra sensar la luz, lo que constituye un verdadero hallazgo. "Lo que se sabía en la comunidad microbiológica es que estas bacterias quimiótrofas eran ciegas e indiferentes a la luz, a diferencia de las bacterias fotótrofas, que hacen fotosíntesis", explica la científica.
acetinobacter baumannii
Un largo y exitoso camino
El recorrido para llegar a esta novedad se remonta a los comienzos del doctorado de Mussi: "Siempre me interesó lo biomédico, aportar y resolver cuestiones vinculadas a la salud y en especial a la salud pública. Me dediqué a los patógenos críticos definidos por la OMS, que son los que encabezan la lista de los más riesgosos para la salud humana, entre ellos Acinetobacter baumannii, y otros como estafilococos, pseudomona, klebsiella".
La gran problemática _continúa la científica_ es que las cepas circulantes son multirresistentes, es decir: no responden a las drogas existentes. "No se las puede combatir y eso provoca que pacientes que ingresan al hospital las adquieren y quizá mueren por estas infecciones y no por el origen de la enfermedad que los llevó a la internación", detalla.
Son bacterias "que afectan cada vez mas a la comunidad, y pueden ser las responsables de la próxima pandemia en el 2050 si no se encuentran respuestas".
Los laberintos en los que ingresan los investigadores tienen mil vueltas y pocas salidas. "Yo estudiaba mecanismos de resistencia a los antibióticos, pero las bacterias siempre ganaban la batalla...", reflexiona, dejando en claro la frustración que eso le generaba.
Pero hace 15 años, Mussi empezó a vislumbrar otra manera de "escapar" de esa trampa. "Hice un descubrimiento al comprobar que esas bacterias son sensibles a la luz, y fue un cambio de paradigma", cuenta. Así como sucede ahora, con esta nueva revelación.
"Es fascinante, porque la luz controla procesos que producen enfermedad y resistencia", detalló. "Luego, con el paso del tiempo pude armar el equipo de científicos, que es clave en todo esto. Vimos cómo los mecanismos de señal lumínica regulan procesos fisiológicos como la movilidad, la virulencia y la resistencia de las bacterias, que no actúan de la misma manera durante todo el día porque tienen una sincronía, un ritmo circadiano. Es más, entendimos que incluso ellas se adelantan y consiguen prepararse. Ahora, todo cierra", explica.
Los cambios que experimentan algunas superbacterias están ligados a ese ritmo circadiano (el reloj biológico) que sin dudas tienen, aunque se pensaba que no. "Definitivamente introducimos una dimensión temporal en la fisiología de la bacteria", comentó Mussi.
cientifcos rosario hallazgo
Un equipo incansable
Esto no hubiese sido posible sin el armado de ese equipo de profesionales "dedicados, entusiastas y comprometidos", menciona Mussi. El trabajo contó con la activa participación de Valentín Permingeat, Bárbara Edith Perez Mora y María Laura Migliori, además de Natalia Arana, Ramiro Esteban Rodríguez, Julia Fernández, María Belén Allasia, Melisa Luciana Lamberti y Gisela Di Venanzio.
Y la colaboración "importantísima" de Diego Golombek y Mario Feldman, dos reconocidos y premiados científicos argentinos.
La labor de los becarios merece un párrafo aparte. "Valentín, por ejemplo, llegó a ir 18 veces a Buenos Aires para repetir un experimento, en el marco de esta investigación. Sin ellos no íbamos a ninguna parte", dice con emoción. Y agrega: "Han llegado a dormir en el laboratorio..."
El futuro es prometedor. Pero para avanzar, necesitan financiación que permita profundizar los estudios. Y van por ello. "Es fundamental contar con apoyo nacional, provincial para continuar", menciona la experta, quien adelantó a este diario que ya tienen nueva información y por eso van a publicar un nuevo trabajo con impacto mundial, que es continuación del anterior.
"Si tuviésemos la financiación, en cinco o siete podemos dar una respuesta más precisa: en qué ventana (blanco) hay que actuar con los antibióticos, qué molécula y para qué patógeno".
cefobi conicet
Rosarinos pioneros, ciencia de calidad
Los rosarinos que lidera Mussi han estado siempre entre los pioneros en este tema. "Somos casi los únicos que estudiamos la fisiología, el efecto de la luz en esa fisiología microbiana y teníamos esa hipótesis antes que cualquier trabajo que haya sido publicado", explica, para dar dimensión de la importancia de este hallazgo.
"Todo esto sucede desde Rosario, desde Argentina. La ciencia tiene un enorme potencial y es fundamental invertir en nuestros investigadores y darles recursos a los jóvenes que tienen una formación de excelencia en nuestras universidades. Lamentablemente muchos terminan yéndose fuera del país porque no tienen el apoyo necesario o las investigaciones de años quedan truncas por falta de financiamiento", enfatizó Mussi, quien a pesar de las adversidades está convencida de que con el apoyo de toda la sociedad llegarán las buenas noticias para seguir impulsando el trabajo y el conocimiento de la ciencia nacional .
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