Política

Un recinto calmo, sin abucheos ni gritos y con pañuelos verdes

A la inusual calma contribuyó el jefe de la bancada del FpV-PJ, quien les pidió a suyos escuchar en silencio y no interrumpir el discurso.

Viernes 02 de Marzo de 2018

A diferencia de sus dos exposiciones anteriores, el presidente Mauricio Macri se encontró esta vez con un recinto calmo, con muy pocos de los ya clásicos carteles de protesta que la oposición suele colgar en las bancas pero sí varios pañuelos verdes, símbolo de la campaña por la despenalización del aborto.

   La diputada de Libres del Sur Victoria Donda, sus pares del Frente de Izquierda y casi todas las del Frente para la Victoria lucieron en sus cuellos los pañuelos verdes y, por si alguien se olvidaba de ese distintivo, Mayra Mendoza, la abanderada del kirchnerismo en la causa pro aborto, llevó una tanda extra para repartir entre aquellos que no tenían.

   Los hombres que están a favor de la despenalización optaron por poner los pañuelos sobre sus bancas, con la excepción del oficialista Fabio Quetglas, el único legislador que se lo ató al cuello como sus colegas femeninas, y en el otro extremo del recinto, la radical Josefina Mendoza se sumó a la movida: en total se vieron 35 pañoletas.

   Si bien los carteles con mensajes de protesta son desde hace varios años un clásico de la apertura de sesiones, esta vez hubo apenas tres: uno decía "Aborto legal para no morir", otro "Reincorporación ya de los despedidos" y el último "No sobra nadie", frase que alude a la situación del Inti.

   Mientras leía su discurso, Macri no fue interrumpido por ningún grito ni abucheo, contrariamente a lo que se esperaba en la Casa Rosada, acostumbrados a ese tipo de manifestaciones, que generalmente provienen del sector izquierdo del hemiciclo, donde se ubica el FpV, que esta vez se limitó a escuchar.

   En esa nueva actitud tuvo mucho que ver el presidente de esa bancada, Agustín Rossi, quien en la reunión de bloque previa a la sesión los instruyó a escuchar en silencio, y también —según se supo— le bajó al pulgar a la pícara sugerencia de un legislador de poner como ringtone de algún celular la melodía de lo que cantan por estos días las hinchadas de fútbol.

   La quietud del recinto sólo se vio interrumpida por los aplausos de la bancada oficialista, que la mayoría de las veces empezó por iniciativa de una entusiasmada Cornelia Schmidt Liermann, diputada de Cambiemos que no dudó en arengar con un coloquial "Vamo!".

   Cada una de las propuestas legislativas de Macri fue seguida por aplausos de variada intensidad, dado que algunos legisladores de Cambiemos dejaron pasar varias oportunidades para celebrar el discurso, como la diputada Karina Banfi, que durante buena parte de la sesión estuvo con la vista clavada en su celular.

   Pese a los pañuelos verdes, a la idea de mostrar apoyo a la despenalización del aborto, el FpV y el FIT no se sumaron al aplauso cuando Macri dijo que estaba a favor de que el Congreso debata ese tema, y sólo Donda realizó esa concesión.

Ex presidentes

Como dicta el protocolo, todos los ex presidentes son invitados a la apertura de sesiones ordinarias pero esta vez sólo asistieron Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá, que es senador nacional y miembro de la Asamblea Legislativa al igual que Cristina Kirchner y Carlos Menem, que decidieron faltar.

   De los 24 gobernadores sólo asistieron seis, que se ubicaron en un palco a la izquierda del estrado presidencial con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y los gobernadores de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y de Jujuy, Gerardo Morales, todos de Cambiemos, en primera fila.

   También concurrieron los gobernadores peronistas de Salta, Juan Manuel Urtubey; de Entre Ríos, Gustavo Bordet; de San Juan, Sergio Uñac y el de Chubut, Mariano Arcioni, y detrás de ellos la cúpula de las Fuerzas Armadas, además de los jueces de la Corte Suprema de Justicia, encabezados por su presidente, Ricardo Lorenzetti.

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