Política

Un juicio histórico difícilmente indulgente

Para algunas voces amplificadas en las últimas 24 horas, las dos presidencias de Carlos Menem, su plan económico, la convertibilidad y sus secuelas alumbraron un candidato a la Casa Rosada, Fernando de la Rúa, predestinado a que una bomba de tiempo le explotara en las manos.

Miércoles 10 de Julio de 2019

Para algunas voces amplificadas en las últimas 24 horas, las dos presidencias de Carlos Menem, su plan económico, la convertibilidad y sus secuelas alumbraron un candidato a la Casa Rosada, Fernando de la Rúa, predestinado a que una bomba de tiempo le explotara en las manos.

Sin embargo, una vez electo en 1999 como referente de la Alianza (radicales, frepasistas y otras fuerzas) con el 48,3 por ciento de los votos, De la Rúa licuó en tiempo récord una gran esperanza colectiva. La herencia era compleja, pero la ceguera política y la incapacidad resolutiva fueron superiores.

Pese a contar con apoyo popular, su gobierno no logró los consensos necesarios para revertir un modelo económico (la "fiesta menemista") que ya había sumido a la mitad de los argentinos en la pobreza. Para peor, la coalición que lo llevó al poder se rompió a fines de 2000 con la renuncia del vicepresidente Carlos Chacho Alvarez.

Desde su dimisión el 20 de diciembre de 2001, en medio de masivas y violentas manifestaciones en todo el país (39 muertos, nueve de ellos en Santa Fe), De la Rúa se impuso un autoexilio. El peso de ese cruento fin de ciclo anticipado significó, también, el epílogo de su vida política.

Tras la eyección de Balcarce 50, el radical se dedicó a su defensa legal por el escándalo de los sobornos en el Senado a cambio de la reforma laboral (él y sus funcionarios fueron absueltos) y por la investigación de la represión de diciembre de 2001.

El registro de la mayor crisis económica y social del país, junto a las imágenes del helicóptero alejándose de la Rosada, alimentan un juicio histórico difícilmente indulgente para el ex jefe del Estado.

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