Política

Reutemann y Rosario, protagonistas de una relación inestable

Hubo retaceo de fondos, aunque también obras clave, durante dos mandatos en los que tallaron los recelos propios e intereses partidarios

Jueves 08 de Julio de 2021

Inestable. Así fue la relación entre Carlos Reutemann, como gobernador de Santa Fe, y Rosario. Un vínculo que arrancó con recelos —propios y alimentados por intereses políticos—, que supo del retaceo de recursos pero que, con el tiempo, deparó obras clave y una buena cosecha de votos en la ciudad.

Durante la primera gestión al frente de la Casa Gris (1991/95) Reutemann no construyó una relación fluida con Rosario. Según los conocedores de los pliegos del PJ, la influencia de Carlos Chango Funes, quien fue el principal operador del Lole (hasta escribió su biografía) y murió en 2001, talló con fuerza de la mano de un principio que sostenía que era posible gobernar la provincia sin la ciudad, a la que consideraba capaz de sostenerse financieramente por motu proprio —en contraste con el resto de Santa Fe—. La chance de una avanzada peronista desde la Cuna de la Bandera, que pudiera hacerle sombra, fue otro factor de desvelo para el entonces mandatario santafesino.

Desequilibrio

En ese contexto, Rosario se vio desfavorecida en el reparto de fondos. Al respecto, La Capital reflejó en 1996 —con datos actualizados al 30 de septiembre de 1995— que del resumen de lo actuado por la primera administración de Reutemann se desprende que, en base a la cantidad de recursos entregados y la población de cada ciudad, a Rosario le correspondieron 2,1 pesos por habitantes. Pero la misma ecuación para la capital provincial arrojó 13 pesos per cápita.

Sin embargo, el entonces diputado provincial Gualberto Venesia (murió en 2003) fue erigiéndose en uno de los actores principales del acercamiento de Reutemann a Rosario.

El ingeniero interiorizó al gobernador de diversas necesidades y problemáticas de la ciudad. En 2000, durante la segunda administración del Lole, fue nombrado ministro de Educación provincial.

También fue decisivo el contacto directo del jefe de la Casa Gris con Empalme Graneros, escenario de una gran inundación en 1986 por la crecida del arroyo Ludueña.

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La relación con Hermes Binner estuvo marcada por la tirantez.

La relación con Hermes Binner estuvo marcada por la tirantez.

El otro actor fundamental para reperfilar el vínculo de Reutemann con Rosario fue el entonces intendente Héctor Cavallero —murió en 2020—. La relación entre ambos no había comenzado bien, según recordaron testigos directos, pero desembocó en la ejecución de obras clave como la represa sobre el arroyo Ludueña (se terminó de construir en diciembre de 1995), el Aliviador II y la rectificación del arroyo Saladillo. La posterior gestión provincial de Jorge Obeid —murió en 2014— pareció tomar nota y apostó a una mejora del vínculo de la Casa Gris con la ciudad.

En 1999 Reutemann volvió a la Gobernación con el 57,57 por ciento de los votos (vía ley de lemas), la mejor elección del peronismo en territorio santafesino desde 1983.

Los sufragios lo acompañaron significativamente en Rosario, en contraste con lo ocurrido en 1991. El magnetismo con el electorado estaba intacto. Paralelamente, el socialista Hermes Binner logró otro mandato al frente del Palacio de los Leones.

Sin sintonía

Pero las diferencias políticas volvieron a complicar la relación con la ciudad y regresó el distanciamiento. Entre las filas del PS recordaron que el trato directo experimentado con Obeid (“Era más negociador y conversador”), que incluyó citas gastronómicas en una casona de Fisherton, quedó en el pasado y pintaron a Reutemann como reacio a las reuniones.

A la hora de hablar de números, en especial durante la crisis de la convertibilidad, los contactos telefónicos eran con Juan Carlos Mercier, entonces ministro de Hacienda. Los pedidos de adelantos de coparticipación o Aportes del Tesoro Nacional (ATN) eran respondidos, pero los fondos llegaban en cuentagotas.

En su momento, Binner ordenó ir por apoyo para terminar obras en el autódromo. “«En esto Reutemann no va a poder negarse», decía Hermes. Pero el gobernador nos dejó en Pampa y la vía”, rememoró —en voz baja— un allegado al ex intendente.

Lo propio ocurrió con la financiación del sistema sanitario rosarino, vasto y que siempre atendió a habitantes de ciudades y localidades vecinas. Y uno de los estandartes del socialismo.

No obstante, hay quienes siguen advirtiendo que el Lole prefería tener a Binner al mando de la Intendencia en vez de un potencial rival justicialista.

La debacle política y social de la Argentina registrada en diciembre de 2001, con siete muertes por represión policial en Rosario, también terminaría marcando a fuego el vínculo de Reutemann con la ciudad.

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