Elecciones 2019

La victoria empezó a construirse con el paso al costado de Cristina

La mañana del sábado 18 de mayo, temprano y con un video de apenas trece minutos, comenzó a gestarse el triunfo del Frente de Todos en las Paso.

Lunes 12 de Agosto de 2019

La mañana del sábado 18 de mayo, temprano y con un video de apenas trece minutos, comenzó a gestarse el triunfo del Frente de Todos en las Paso. Por convicción o necesidad, pero con gran dosis de audacia y visión política, Cristina Fernández produjo el mayor golpe de efecto de la campaña electoral. En ese momento, cuando anunció que sería candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández, se corrió del centro de la escena y desarticuló la estrategia de Cambiemos.

La movida tuvo efectos inmediatos: dinamitó el armado de Consenso Federal de Roberto Lavagna, acercó a gobernadores peronistas reacios a acompañar al kirchnerismo, abrió las puertas para el acuerdo con Sergio Massa y corrió de escena a la expresidenta, el blanco preferido de los ataques del gobierno.

Una jugada arriesgada, que abrió interrogantes. Ahora, con el resultado de las Paso sobre la mesa, con un triunfo contundente del Frente de Todos, es innegable que fue un acierto político. CFK consiguió que la discusión sobre el pasado comenzara a dejar paso al debate sobre la pobreza, el desempleo y la inflación. El escenario menos deseado por el gobierno.

Quizás fue la propia Cristina quien mejor entendió cuál era su rol en campaña. Apareció en contadas ocasiones, casi siempre para presentar su libro "Sinceramente". Con bajo perfil, sin confrontar, en tono intimista, fue reconstruyendo la mística y el fervor militante.

No fue lo único. A las pocas horas del anuncio, el 21 de mayo, CFK debía comparecer ante la Justicia en el juicio por la obra pública. Según la acusación, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y CFK el empresario Lázaro Báez usufructuó de manera irregular concesiones para obra pública para la provincia de Santa Cruz.

La foto de la ex presidenta en el banquillo de los acusados de Comodoro Py iba a transformarse seguramente en un ícono de la campaña del oficialismo. El juicio en su contra siguió adelante, pero su paso al costado minimizó el impacto y la onda expansiva de una bomba que podría haber tenido poder de daño en la campaña.

Lo que siguió fue un lógico proceso de decantación. Varios de los gobernadores que hasta ese momento coqueteaban con Lavagna se acercaron a Alberto F. No necesitaron ver debajo del agua para entender rápidamente que un PJ unificado aumentaba considerablemente sus chances electorales. Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Roxana Bertone (Tierra del Fuego) encabezaron el realineamiento detrás de la fórmula. En pocas horas Consenso Federal comenzó a desguazarse y cayeron en picada sus chances de terciar en la pelea. Encima, el gobernador Juan Schiaretti, funcional a los intereses de la Casa Rosada, le dio aire a Macri y expuso la fragilidad de Lavagna. Si Consenso Federal se mantuvo de pie fue por decisión de Lavagna y por la necesidad de Lifschitz de apoyar al Frente Progresista santafesino con un armado nacional.

El último eslabón de esa cadena de reposicionamientos se completó cuando Sergio Massa cerró su acuerdo con el Frente de Todos. Difícilmente lo hubiese hecho si CFK iba por la presidencia, pero con Alberto F. como candidato encontró allanado el camino para regresar a sus orígenes partidarios. Está claro que el Frente de Todos, con Massa adentro, ganó mucho mas de lo que perdió.

El bonus track de esta estrategia fue el triunfo de Omar Perotti en Santa Fe. Allí CFK volvió a ser determinante: bajó a sus candidatos en la provincia y encolumnó al kirchnerismo sin fisuras detrás del candidato que le podía ganar al Frente Progresista. No solamente Perotti resultó electo gobernador sino que el PJ rosarino mostró síntomas de una vitalidad partidaria que hacía tiempo no tenía. Roberto Sukerman disputó voto a voto la Intendencia de Rosario con Pablo Javkin, quien finalmente se impuso.

Quizás Rosario y Santa Fe sean el mejor ejemplo del acierto de la estrategia nacional de CFK. En las Paso de 2015, Scioli obtuvo el 33,36 por ciento de los votos en Rosario y Macri 28,62, mientras que en la provincia la diferencia fue más estrecha todavía: 33,3 por ciento a 31,8 por ciento. Ayer se registró un verdadero urnazo: Alberto F. ganó 47,3 por ciento a 27,7 por ciento en la ciudad y 43,6 por ciento a 33,8 por ciento en Santa Fe. Cuatro años, otra realidad y un peronismo unido sellaron una victoria aplastante.

Alberto F. y CFK están convencidos que una victoria de esta magnitud no hubiese sido factible sin el triunfo de Perotti. Para ese triunfo hubo un armado y una decisión política que comenzó a gestarse con aquel anuncio de mayo. La noche del miércoles pasado, después del acto en el Monumento, en un hotel del centro de Rosario, Alberto F. confió su satisfacción por el compromiso del gobernador electo en la campaña; para CFK y Alberto F., Perotti es uno de los grandes artífices de la victoria en Santa Fe.

Los resultados de las Paso reflejaron el estado de situación del país. Tres meses después, aquel video de 13 minutos recobra vigencia. "Los tiempos que estamos viviendo los argentinos son dramáticos", dijo CFK en ese momento. Y fue más allá: "Esta fórmula que proponemos es la que mejor expresa lo que en la Argentina se necesita para convocar a los más amplios sectores sociales, políticos y económicos. No solo para ganar una elección sino para gobernar a una Argentina otra vez en ruinas".

Las Paso avalaron su estrategia. Pero no se puede desconocer que las políticas del gobierno, que castigaron a los sectores más desprotegidos y destruyeron miles de empleos, fueron claves para sellar esta paliza en las urnas.

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