Política

La decisión de no entregar cartas sumó problemas a los vecinos

La decisión de los empleados de las telecomunicaciones de evitar repartir la correspondencia en las zonas inseguras sumó otro incordio a los barrios más castigados por la violencia.

Domingo 06 de Abril de 2014

La decisión de los empleados de las telecomunicaciones de evitar repartir la correspondencia en las zonas inseguras sumó otro incordio a los barrios más castigados por la violencia. Es que el avance de esta situación ya había obligado a los vecinos de Rosario a cambiar de hábitos.

   El dato no es nuevo y cada familia en los barrios y hasta en el centro de la ciudad lo sabe con creces. Para miles de personas, lo que antes era habitual y común hoy es un problema que hace la vida más difícil. Sacar el auto de los garajes de noche requiere especial atención y hasta una logística entre varias personas, la gente no sale más a la vereda y tampoco deja sus viviendas deshabitadas.

   En la zona de Eva Perón al 6100 lo saben muy bien. Es allí donde la gente volvió a sorprenderse con la determinación de los carteros desde hace un par de semanas.

   “Estuve de viaje algunos días y sabía que, a mi regreso, debía tener en mi casa, como desde hace años, la boleta de la luz”, contó a La Capital María Elena, una vecina de la manzana delimitada por Garzón, Arévalo, Navarro y Barra. Al ver que no llegaba, la mujer preguntó a sus vecinos hasta que se enteró que debía pasar a retirar la factura por la sucursal de Correo Argentino de Mendoza y Paraná, en el barrio Belgrano.

   Allí no sólo le explicaron que los carteros decidieron no ingresar más a su barrio, sino que le entregaron las boletas con una llamativa inscripción: “Zona peligrosa”.

   María Elena contó que la gente armó alguna clase de estrategia para evitar el pago de intereses si la gente se olvida de ir hasta el local comercial. Una mujer del barrio tiene a uno de sus hijo trabajando en el correo. El joven le avisa a su madre de la llegada de las facturas para que luego se entere el resto de los habitantes del sector.

   Otras personas, por ejemplo, optaron por el sistema de débito automática como modalidad de pago de los servicios, pero no todas tienen esa posibilidad.

   Con todo, los ancianos o quienes tienen alguna discapacidad resultan más perjudicados. Un nuevo efecto directo de la inseguridad sobre la gente común.
 

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