Política

Hugo Quiroga: "Argentina se convirtió en un país repleto de personas asistidas"

El profesor sostiene que la confrontación —denominada "grieta"— se mantiene y puede ampliarse.

Martes 16 de Febrero de 2021

Hugo Quiroga | Bío | investigador, especialista en politología y docente de las universidades nacionales de Rosario y del Litoral. Autor de numerosos libros, entre ellos “La democracia que no es”

"La Argentina se ha convertido en un país de personas asistidas", dice el profesor Hugo Quiroga, para quien la confrontación —denominada "grieta"— se mantiene y puede ampliarse.

En una entrevista con La Capital, Quiroga sostiene que el problema principal de Santa Fe es la inseguridad y la violencia, y que Omar Perotti "ingresó al gobierno sin tener un plan". El doctor en filosofía, por el contrario, refiere que Pablo Javkin "tiene una presencia activa en la ciudad, la recorre y muestra una gran preocupación por los temas de la inseguridad".

—¿Cómo imagina el 2021 desde el punto de vista político? ¿Se viene una campaña inédita?

—El 2021 lo inscribo en el marco del proceso decisionista democrático que vengo trabajando desde hace varios años. Hay dos rasgos que están presente en el sistema político actual. Por un lado, la deconstitucionalización de la democracia (por ejemplo, la posibilidad de la revisión de una sentencia firme) y, por otro lado, un poder presidencial diárquico encarnado en dos personas, aunque con roles diferentes y desigual jerarquía de poder, que están al mando del Estado, el presidente y la vicepresidenta, más allá de las diferencias y rivalidades en la coalición gobernante. En este escenario la campaña será inédita también por razones más coyunturales. Primero, porque la polarización extrema continúa, y puede acentuarse. El escenario de confrontación concluye siempre con la judicialización de la política. Es una práctica habitual en nuestro país, y de ahí surge además la pelea por el control del poder judicial. Segundo, porque se trata de unas elecciones cruciales para la estrategia oficialista que necesita de una mayoría legislativa para llevar adelante sus objetivos.

—Cómo observa el comportamiento de la sociedad? ¿Hay más depresión que enojo?

—Es difícil generalizar, pero hay un malestar muy extendido en la sociedad, que ha generado un clima de desconfianza entre la clase política y un amplio sector de la ciudadanía. Hay indignación, ira, escepticismo en un país que lleva décadas de pobreza, desigualdad, inflación, estancamiento, con diversos problemas estructurales en materia económica y social sin resolver. La Argentina se ha convertido en un país de "personas asistidas".

—Con pandemia o sin pandemia, la principal preocupación de los santafesinos sigue siendo la seguridad. ¿Está defraudando Perotti a sus electores, tras su única consigna de campaña: "Orden y Paz"?

—La inesperada crisis global del coronavirus ha trastocado nuestras vidas, extendiendo nuestro presente incierto, y acelerando más el temor al futuro. A la vez, la pandemia hizo más visible las disfunciones de un orden político liberal, que mostraba signos de agotamiento a fines del siglo XX. No obstante, creo que en la provincia de Santa Fe el problema de la seguridad es hoy una de las causas de mayor preocupación. Se ha instalado una violencia extrema difícil de erradicar, que se origina en las desigualdades múltiples y persistentes, que abre paso a un ambiente cultural de los violentos, que en muchos casos se asemeja al "placer de matar". La violencia no es puramente innata. Lo que más atemoriza y destroza a la sociedad es el crimen organizado (la mafia, la droga) protegido por perversas tramas que configuran conexiones entre la política, las fuerzas de seguridad y la justicia. Creo que los altos niveles de inseguridad han decepcionado a los electores del gobernador Perotti que guardaron expectativas en la consigna "orden y paz", más próxima a un lema del siglo XIX, que se ha convertido en una promesa incumplida.

—En las legislativas de mitad de mandato le fue muy mal al Frente Progresista, además de haber perdido la provincia a manos del Frente de Todos. Y no hay indicios de que la situación política vaya a cambiar.

—Repasando los resultados electorales del 2019, el Frente Progresista obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados, y su presidente es el ex gobernador Miguel Lifschitz, es decir, que conserva una cuota de poder importante a pesar de haber perdido la gobernación. Si bien no hay una oposición ordenada como para confrontar con éxito en la próxima competencia electoral, tampoco la coalición gobernante presenta certezas suficientes. En general, el peronismo tiene, frente a otras fuerzas, más ductilidad política.

—¿Qué descripción hace del gobierno de Perotti?

—Construyó una coalición heterogénea para ganar, uniendo los distintos sectores de un peronismo fragmentado, sin que esto sea una razón suficiente para el buen gobierno. A esa ductilidad del peronismo me refería con anterioridad. Pero, más allá de las dificultades para gestionar en tiempos de pandemia, Perotti ingresó en la Casa Gris sin un proyecto de gobierno, y así navegó en aguas turbulentas sin una brújula. Al carecer de un programa estratégico y de una agenda que le permitiera clarificar el rumbo político, no pudo definir una política provechosa de alianzas con los propios sectores de su coalición, por ejemplo, el bloque de diputados del peronismo le reclama más diálogo. Otra rasgo que lo describe es la lentitud de la toma de decisiones importantes, el cargo de ministro de gobierno estuvo vacante durante dos meses. También en el plano institucional ha cometido un grave error, derogar una ley de la legislatura a través de un decreto. Una acción claramente inconstitucional.

—¿Y cómo evalúa la gestión Javkin?

—Observo que tiene una presencia activa en la ciudad, la recorre, y muestra una gran preocupación por los problemas de inseguridad en Rosario. Se reúne con representantes de las organizaciones vecinales, y sociales, con la finalidad de colaborar en la seguridad pública desde el municipio que reúne un conjunto de información de gran utilidad para combatir el delito. La Secretaría de Control y Convivencia tiene en ese sentido un rol importante.

—¿Le sorprenden los errores de Fernández?

—No me sorprenden, cuando tiene actitudes contradictorias. Durante años fue un crítico acérrimo de Cristina Fernández de Kirchner, y luego acepta la candidatura a Presidente de la Nación por ella propuesta. Sus errores tienen que ver con un gobierno improvisado por la falta de un programa estratégico, que ejerce una política zigzagueante en el orden nacional e internacional. Pero además, como dije anteriormente, se ha modificado el poder de mando en la Argentina que tiene dos cabezas. En ese zigzagueo la palabra presidencial se devalúa en forma constante.

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