El estreno de Fernando Iglesias como representante diplomático argentino en Bélgica estuvo lejos de cualquier imagen de sobriedad institucional. No hubo discursos formales ni fotos protocolares. Hubo, en cambio, alarmas activadas por error, puertas que no se podían abrir y un final tan insólito como incómodo que el propio funcionario decidió narrar en primera persona a través de un extenso tuit que se viralizó en cuestión de minutos.
Aprovechando que su familia todavía no había llegado al país de destino, Iglesias resolvió presentarse este domingo en la sede de la embajada para adelantar trabajo. La iniciativa, que buscaba mostrar diligencia, derivó rápidamente en el primer traspié: al ingresar al edificio activó la alarma de seguridad. Según relató, logró desactivarla “por suerte” antes de que interviniera la policía. Fue su primer contacto operativo con la sede diplomática argentina en Bélgica.
Los inconvenientes no terminaron ahí. Iglesias contó que ingresó al baño sin saber que para salir era necesario contar con una tarjeta de seguridad. Sin credencial, optó por utilizar la escalera de emergencia. La decisión, lejos de resolver el inconveniente, lo empujó a una situación todavía más incómoda.
De la embajada a la calle, sin llaves ni celular
La salida de emergencia lo dejó directamente en la calle. Afuera, con una temperatura cercana a los cinco grados, el embajador quedó en remera, sin teléfono celular y sin llaves. No podía volver a entrar ni a la embajada ni a su vivienda. La escena —un embajador argentino varado en la vía pública por desconocer el funcionamiento básico del edificio que acababa de asumir— fue el punto más comentado del relato.
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La situación se destrabó gracias a la ayuda de terceros. Iglesias relató que las empleadas de una panadería de la esquina le prestaron un teléfono, desde el cual logró comunicarse con la cónsul, quien finalmente acudió a auxiliarlo. El cierre del hilo fue fiel a su estilo: “No paro de triunfar. Que no decaiga”, escribió, intentando transformar el episodio en una anécdota graciosa.
Redes, viralización y cuestionamientos
El relato generó reacciones de todo tipo. Hubo bromas y comentarios humorísticos, pero también críticas que pusieron el foco en la liviandad con la que el propio embajador expuso una situación que muchos consideraron impropia del cargo. En un contexto en el que la política exterior y las designaciones diplomáticas están bajo observación, el episodio no pasó desapercibido.
Un perfil polémico que llegó a la diplomacia
Nacido en Buenos Aires en 1959, Fernando Iglesias es escritor, periodista y dirigente político. En su juventud fue profesor de vóley y trabajó como camionero en Italia durante varios años, una experiencia que suele mencionar como formativa. De regreso en la Argentina publicó libros de ensayo y análisis político, entre ellos "Es el peronismo, estúpido", y se especializó en análisis del discurso y comunicación política.
En el plano institucional fue diputado nacional en varias oportunidades por la Ciudad de Buenos Aires, primero por la Coalición Cívica y luego dentro de Juntos por el Cambio. Se consolidó como una de las voces más confrontativas y provocativas del espacio, tanto en el Congreso como en los medios y redes sociales. Ese mismo estilo, trasladado ahora al terreno diplomático, tuvo en Bélgica un estreno tan ruidoso como desprolijo.