Policiales

Violenta entradera contra una pareja de jubilados y su hija

Al dueño de casa, de 82 años, lo abordaron al entrar el auto. Los golpearon a él y a su esposa. Les sacaron 39.500 pesos y objetos.

Martes 21 de Julio de 2015

El domingo a la noche, después de ver por televisión el partido que disputaron Rosario Central y Vélez, Oscar Trecarichi salió a la calle para guardar el auto en el garaje de su casa del barrio La República, pero apenas tuvo tiempo de hacerlo. En una ráfaga tres hombres jóvenes aparecieron en escena y lo emboscaron. Le asestaron un culatazo y lo obligaron a entrar nuevamente a la propiedad. Una vez adentro inmovilizaron a su esposa y su hija. Con la escena controlada, los hampones se llevaron unos 40 mil pesos, artículos electrónicos y joyas.

Trecarichi tiene 82 años y vive con su esposa, Elida Gigena, de 79, y la hija de la pareja, Graciela, de 56 años, en una casa situada en el pasaje Santos Dumont al 1300, en la zona oeste de la ciudad. A las 20.30 del domingo, el encuentro que jugó el equipo de Arroyito con los del Fortín de Liniers ya había terminado y entonces el dueño de casa con un sabor agridulce por el resultado —empataron cero a cero— se levantó del sillón del living donde había observado el encuentro y se encaminó a la calle para guardar el auto que estaba estacionado en la calle.

Abrió el portón y estacionó el vehículo en la cochera, pero no pudo terminar de cerrar. Enseguida fue sorprendido por tres hombres armados. En el interior estaban las dos mujeres. Elida en la cocina y Graciela frente a una computadora portátil. "Estaba cerrando (por el marido) la última hoja del portón cuando aparecieron tres muchachos. Le dieron un culatazo en la cabeza. A los empujones lo llevaron adentro y lo tiraron en el sillón del living. Yo estaba cocinando y me hicieron tirar al suelo. A mi hija la apuntaron con el arma. Entonces comenzaron a pedir plata", relató Elida ayer a la mañana a LaCapital.

Dinero ajeno. El matrimonio y la hija quedaron a merced de los ladrones y el miedo de que los asaltantes actuaran con mayor crueldad se apoderó de ellos. Entonces, Graciela decidió entregarles el efectivo que había en la casa. "Mi hija les dio la plata para que no nos pasara nada", recordó Elida. Con un profundo dolor, la hija del matrimonio tuvo que darles a los maleantes el producto de los cuatro meses de la jubilación del tío -el hermano de Elida-. El hombre vive en Miami y sus familiares debían girarles el efectivo.

Los malhechores no sólo se llevaron ese dinero. También se apoderaron del efectivo que tenía Graciela para comprar ropa que luego vende y los ahorros de Oscar. En total, se marcharon con 39.500 pesos. El botín de los delincuentes se engrosó con una cámara de fotos, una notebook, dos teléfonos celulares, un anillo y unos relojes. "No se llevaron el televisor porque no vinieron con un auto". presumió Elida.

Los asaltantes recorrieron todos los rincones de la casa. "Mi hija les abrió el placard, pero ahí no teníamos nada de valor", comentó la dueña de casa. En medio del atraco la llegada de un automovilista alentó a marcharse a los ladrones. "Mi marido escuchó la frenada de un auto y dijo «me parece que viene mi nieto». Entonces, el que mandaba de los ladrones dijo «vamos»". Los tres maleantes desaparecieron con el botín.

Violencia vana. Después de que los delincuentes escaparan, Elida llamó a una empresa de emergencias médicas para que atendieran a su esposo. "Tuvo un corte en la cabeza. Además sufre del corazón", comentó la mujer todavía shoqueada por el momento. Señaló que no pudo distinguir los rostros de los ladrones ."Estuve todo el tiempo en el suelo y no los miré por miedo". Al parecer, los ladrones realizaron una tarea de inteligencia antes de cometer el atraco. "Una vecina me dijo que antes del robo vio a tres muchachos que andaban merodeando por la cuadra", comentó.

En Fisherton

Una familia fue blanco de una entradera el domingo a las 21.30 al ser sorprendidos en su casa de José Ingenieros al 7900, en Fisherton. Un chico de 17 años abrió la puerta al sonar el timbre y tres hombres armados lo dominaron a él y a otros tres miembros de su familia. Se llevaron una Yamaha Cripton 110 cc, dos celulares y dinero.

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