"Estaba abriendo para empezar a trabajar y me di cuenta que me robaron la
hidrolavadora, una aspiradora y una bomba de agua. No sé qué voy a hacer". Federico tiene 18 años y
hasta ayer, mientras tuvo elementos, trabajaba en su lavadero de autos ubicado sobre calle Villa
del Parque, en Nuevo Alberdi oeste. Sus vecinos toman su desgracia como un caso testigo de lo que
ocurre en el barrio y que tuvo un aumento en los últimos 15 días. "El que pregunte sabrá que a
todos los comercios de la zona los han robado en los últimos meses", comentó Diego, otro
comerciante de la zona. "Hace cinco meses que la subcomisaría 2ª no tiene móvil", aportó otro
vecino.
En una recorrida por las dos cuadras por avenida Villa del
Parque entre Grandoli y el pasaje 1333, los vecinos denunciaron públicamente tres robos desde el
domingo. El primero fue a una tienda durante la noche del domingo al lunes. Tras romper un vidrio y
con la alarma sonando, los ladrones se llevaron prendas de vestir.
Una cuadra más allá, en la esquina con calle 1331, un
boquete delataba el robo a la iglesia cristiana bautista Nuevo Alberdi. Esto sucedió, según los
vecinos, el martes y la pared fue restaurada el miércoles. También el robo que arruinó a Federico,
en un garaje reconvertido en lavadero de Villa del Parque al 3000, y que da pie a esta nota.
Parte de novedades. Y hubo más. Vecinos se acercaban espontáneamente para relatar
hechos y manifestar abiertamente su desconfianza hacia la subcomisaría ubicada en Gascón 2977,
distante a unas cuatro cuadras del robo más lejano de los mencionados.
En la sede policial remarcaron que en las estadísticas no
se observa un alza de hechos delictivos. Que el móvil de la sub 2ª, una camioneta 2006, está en
reparaciones y que desde la Inspección de la 5ª Zona —a la que pertenece esta
subcomisaría— se le brinda la movilidad en caso de ser necesario.
"No hay un incremento en los robos y si los vecinos
comentan que los hay acá no los denunciaron", explicó el comisario Andrés Moreno, titular de la sub
2ª. "Si los vecinos no vienen a la comisaría a denunciar, no me entero que hay un robo", precisó el
oficial.
El distrito. Nuevo Alberdi oeste es un barrio humilde, que en los últimos 20 años
soportó tres importantes inundaciones. Lo habitan ciudadanos que están en los últimos escalones de
las clases sociales. En las últimas elecciones en el barrio había unos siete mil vecinos en
condiciones de votar. Mucha más población, por tanto, si se contabilizan los menores de 18
años.
Un vistazo a la subcomisaría 2ª, que ayer tenía 14 presos
alojados, devuelve una postal de lo que es Nuevo Alberdi. La sub 2ª no tiene cooperadora.
Hace diez años Alcides tiene una tienda en Villa del Parque
y Grandoli, a menos de cien metros de la sub 2ª. Esa esquina es un mojón del pequeño centro
comercial que abarca unos veinte negocios de todos los ramos: peluquería, rotisería, librería,
despensa, corralón de materiales, bazar, taller de motos y una distribuidora de bebidas.
La noche del domingo pasado al lunes, le rompieron un
vidrio y entraron al negocio. El local tiene alarma, que sonó, pero igual lo robaron. "Me rompieron
el vidrio y se llevaron remeras y otras prendas", contó el hombre. "Fuimos a hacer la denuncia pero
no pasó nada", relató Alcides. Ahí mientras la charla transcurría una doña del barrio añadió:
"Sabemos que en la sub 2ª hay sumariantes que te toman las denuncias, te dan una copia y después
las tiran". La mujer pronunció dos apellidos de empleados policiales.
Medio dedo. Al lado, por Villa del Parque, tiene su local Diego, quien desde hace
cinco años vende y repara celulares. "A mi me robaron tres veces en un mes y medio. Una vez me
barretearon la puerta y la otra me arrancaron la reja y la tiraron en la vereda de enfrente. Ese
día dentro del negocio quedó medio dedo de uno de los ladrones", contó el muchacho.
"El último robo fue hace dos meses. De los tres hechos
denuncié dos porque te terminan cansando", describió. Otro vecino en su local se ofuscó con "la
displicencia" del personal de la sub 2ª. "Si te roban de noche y vas a la comisaría te atienden
como quien recién se levanta de dormir". Otro aportó: "La dueña de la pilchería fue a la seccional
cuando la robaron y los policías le dijeron: «Señora, barra, que ya vamos»".
Por la vereda de tierra de Villa del Parque hacia los
confines del barrio se llega la distribuidora de bebidas. La única que fue robada a mano armada un
lunes al mediodía hace dos meses. "Era un sólo muchacho, de ojos claros, con un revólver. Me
acuerdo que la mano del arma no dejaba de temblar. Sólo quería plata y se fue en bicicleta", relató
Carlos.
Al cruzar calle 1331, se llega al templo evangélico que
ayer lucía el orificio en su pared reparado. Pasando el templo, una verdulería robada hace un par
de meses y el lavadero de Federico. "En las tres máquinas me deben haber robado unos mil pesos. Sin
ellas no puedo trabajar", murmuró el joven de 18 años, resignado.
La policía. "En la subcomisaría hay el personal que debe haber. Tenemos el móvil
en reparación, pero la jurisdicción es patrullada por el Comando Radioeléctrico y la Patrulla
Urbana", indicó el comisario Moreno.
"El problema es que si los vecinos no denuncian, nosotros no podemos saber.
Y si no colaboran diciendo quienes son los que le robaron, las investigaciones no pueden avanzar",
concretó el oficial. La postergación socioeconómica, muy notoria, sugiere que los problemas del
barrio no solo se explican por escaso patrullaje.