Una travesura adolescente puso al borde de una crisis de nervios a una familia y
en alerta a gran parte de la policía rosarina. Un chico de 17 años fingió haber sido secuestrado
por un grupo de 6 delincuentes y le pidió a sus familiares 10 mil pesos para su liberación. Todo
fue una farsa que quedó al descubierto en pocas horas, cuando efectivos policiales abocados a la
investigación del hecho descubrieron que el menor se había escondido en el interior de un altillo
de su misma casa.
"Deprimido por el acné", "lo hice para llamar la atención", "mi padres no me dan
bola" fueron algunas de las excusas y motivaciones que le escucharon decir al muchacho cuando la
policía ya resolvía el misterio.
Todo ocurrió en el seno de una familia de clase media que vive en inmediaciones
de Cerrito y Bolivia, en la zona oeste de la ciudad. De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los
investigadores, el joven protagonista de la historia es el menor de dos hermanos que el martes a
las 6 de la tarde le anunció a su mamá que iría hasta un cíber situado a pocas cuadras de su casa
para realizar una carga virtual en su teléfono celular.
Llamado de alerta.A los diez minutos de que el menor había salido de su casa, la
mamá recibió un llamado telefónico en el que le informaban que su hijo había sido secuestrado y que
pretendían 10 mil pesos en concepto de rescate. Acto seguido le pasaron el tubo al muchacho para
que hablara con sus familiares, a modo de señal de vida.. "Sí, mamá. No sé dónde estoy. Me
agarraron entre cinco o seis tipos y me metieron en un lugar. Ahora quieren esa guita", dijo el
pibe a través del teléfono. A partir de ese momento, la familia se estremeció.
"Es una familia de clase media, pero no dan ni por asomo el perfil de ser gente
«acomodada» en lo económico. La mamá es médica y el padre jubilado. La noticia los dejó sin
aliento, a tal punto que tuvieron que salir a pedir dinero a los vecinos de la cuadra. Para colmo,
el chico les pidió que no hicieran la denuncia policial porque si los captores se enteraban lo
matarían", comentó ayer un vocero de la investigación, que quedó a cargo de la seccional 14ª y de
la Sección Seguridad Personal.
La policía comenzó a actuar de oficio cuando un vecino del barrio, enterado de
la situación por la que atravesaba la familia en cuestión, se comunicó con la seccional 14ª.
"Cuando nos vio llegar, la señora se puso muy mal. Ella hubiese querido que esto no trascendiera,
pero se le dio intervención a Seguridad Personal y al juez de Instrucción en turno", comentó un
vocero. Fue entonces cuando los policías se enteraron que los secuestradores, a través del chico,
harían contacto otra vez por teléfono para precisar el lugar de entrega del rescate.
Datos y final.La llamada se concretó a las 21. Lo primero que llamó la atención
de los encargados de la pesquisa fue la duración de la misma. Casi diez minutos duró la charla en
la que el chico le indicó a su madre que llevara el dinero hasta un lugar determinado de la escuela
de su barrio. "No creo que en un secuestro extorsivo te dejen hablar ese tiempo", opinó un
funcionario policial.
La mentira fue develada cuando los efectivos de Seguridad Personal que estaban
en la casa junto con personal de la 14ª partieron hacia la escuela indicada como sitio de la
entrega. Una comisión reducida de policías se quedó en la casa de la familia y entonces apareció el
chico, descolgándose de un altillo de la vivienda. "Ahí mismo se lo retuvo y se le dio aviso a la
gente de Unidades Especiales. Aún no sabemos que quiso hacer. Habrá creído que nadie se quedaba en
la casa para salir y aparecer poco después, diciendo que lo habían liberado", fue la conjetura que
se lanzó desde la seccional de barrio Belgrano.