Franco Casco

Un informe de la autopsia a Franco Casco estuvo oculto tres años

Es una pericia hecha por odontólogos de la UNR. Contradice otro dictamen de la morgue porteña, que sirvió para acusar a policías por torturas

Jueves 26 de Octubre de 2017

Una pericia odontológica complementaria de la autopsia de Franco Casco que fue entregada a los investigadores judiciales del caso casi tres años después de realizada indica que las piezas dentarias que están ausentes de la cavidad bucal no fueron desprendidas de manera traumática. El informe llegó en julio pasado a la fiscalía federal que estaba a cargo de la pesquisa e investigó por desaparición forzada seguida de muerte a 30 policías. Estos uniformados resultaron procesados por este delito a principios de octubre, con distintas participaciones.

La novedad, llamada a alimentar la polémica en una causa plagada de controversias, contradice el planteo acusatorio, que en base a una pericia posterior de la morgue judicial porteña indica que esos dientes fueron extraídos cuando el joven estaba con vida, lo que llevó al fiscal federal Marcelo Di Giovanni a afirmar, junto a otros elementos, que fueron arrancados bajo tortura.

Casco, de 20 años, apareció muerto en aguas del Paraná a fines de octubre de 2014, luego de permanecer detenido en la comisaría 7ª, último lugar donde hay constancia de su presencia con vida.

Esta novedad es relevante para las defensas de los acusados porque los impulsará a discutir la acusación de que existió tortura. El informe fue elaborado por dos docentes de la Cátedra de Odontología Legal de la Facultad de Odontología de la UNR el 31 de octubre de 2014. Según indicó a este diario la directora del Instituto Médico Legal (IML), Alicia Cadierno, en la práctica se constató que dos piezas dentarias (incisivos centrales) ya faltaban al momento en que se hizo la pericia. Los alveolos donde están implantados los dientes estaban sanos lo que implica, dijo la funcionaria, que no existió desprendimiento traumático, es decir, que la víctima perdió esas piezas por motivos de mala salud bucal. Los odontólogos legistas, según el IML, extrajeron una tercera pieza, un incisivo lateral, con fines de identificación, lo que es de rutina.

Este diagnóstico que las autoridades del IML entregaron el 7 de julio pasado, casi tres años después de realizada la autopsia, se contradice con el segundo examen del cadáver en el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de la Nación en Buenos Aires. Allí la odontóloga legista concluyó que las cavidades donde se insertaban las tres piezas dentarias tienen microfisuras con características vitales, lo que indica que se perdieron en vida. En esto se fundamentó el fiscal Di Giovanni para alegar que los dientes le fueron arrancados a Franco en el castigo que le infligieron durante su detención en la comisaría 7ª el 6 de octubre de 2014.

El abogado querellante Salvador Vera, que representa a la familia Casco, dijo que es inexplicable la extemporaneidad con la que aparece el informe. "Que en realidad se entrega luego de que se pidieran todos los documentos bajo anuncio de allanamiento al IML", afirmó.

Vera subraya que la pericia odontológica no tuvo control de la querella y que el médico a cargo de la autopsia, Raúl Rodríguez, "negó al declarar como testigo en 2015 que se hubiera hecho una pericia dentaria". Calificó de inexplicable el suministro tardío del informe y dijo que por ello no resultó creíble para el fiscal ni para el juez interviniente.

Dudas sobre la identidad

Los interrogantes en torno a los informes forenses sobre el cuerpo de Casco no se agotan allí. Un estudio hecho en la morgue judicial porteña entre material genético extraído al cadáver de Franco y muestras de su padre y de su madre arrojó como resultado la incompatibilidad del ADN lo que implica ausencia de parentesco. Este sorpresivo resultado abre diferentes interpretaciones que ya circulan en ámbitos judiciales. Una es que los últimos no son los padres biológicos de Franco sino que su vínculo es de otro tipo. El otro es que el cadáver que llegó a la morgue no es en realidad el que apareció en el río. La querella que representa a la familia, Salvador Vera, afirmó hace un mes que la familia sospecha que pudo haberse cambiado el cuerpo. Ayer dijo que las muestras genéticas se pueden contaminar fácilmente si se afecta la cadena de custodia y con ello negar el parentesco. Otras versiones indican que la empresa funeraria que trasladó los restos a Buenos Aires se llevó el cuerpo equivocado.

Esto último parece desmentido en las fotografías y otros elementos que prueban que el cuerpo que se extrajo del río y fue examinado en el IML el 30 de octubre de 2014 es el mismo sobre el que, tras ser exhumado del cementerio de Florencio Varela, se practicó una posterior autopsia en la morgue de Capital Federal. El enigma crece si se tiene en cuenta que la madre de Franco, ya fallecida, identificó en su momento el cuerpo sacado del Paraná por un tatuaje en el antebrazo con la inscripción "Tiago", nombre del hijo de Franco.

El examen guardado

Sobre el examen odontológico, Rodríguez declaró que en julio pasado, cuando llegó a Gendarmería Nacional a pedir todos los informes que pudieran existir sobre la necropsia a Casco, se buscaron todos los documentos. El médico dijo que haciendo una revisión de fotografías que quedaron en los archivos observó una foto que tenía que ser de una pericia odontológica. En el libro que llevan los fotógrafos del IML constaba que el 31 de octubre de 2014, cuando el cuerpo era NN porque no se había identificado, se habían realizado fotos de una pericial odontológica.

Rodríguez indicó que llamó a la Facultad de Odontología de la UNR porque el IML no tiene peritos de esa especialidad sino que colaboran por convenio. Le pidió al jefe de Cátedra de Odontología Legal, Elisandro García, que verificara si habían realizado la pericia sobre Franco Casco. Respondieron que no. Ante una nueva consulta mediante el número de autopsia, el 831/14, constataron que sí estaba el informe.

Según Rodríguez cuando se hizo el informe, que fue requerido en conocimiento de la fiscal Mariana Prunotto, no se sabía que el cuerpo era de Franco Casco. Cuando ante el pedido hecho por Gendarmería, que respondía al fiscal, buscaron todos los documentos de autopsia, apareció que los odontólogos legistas aún mantenían en su poder el informe. Fue así que el IML lo pidió el 10 de julio de este año y el secretario letrado del IML lo entregó en la fiscalía a cargo de Di Giovanni.

"El informe que envía el IML casi tres años después habla de dos piezas dentarias y no de tres. ¿Qué documentación respalda esa pericia? ¿Dónde se hizo? ¿Quién la controló? Que se agregue el informe ahora fue una sorpresa para todos", dijo Vera.

Más de un mes después de la entrega de ese documento el fiscal Di Giovanni pidió que se indagara a 31 policías y 5 civiles por la muerte de Franco Casco al considerar que fue producto de una desaparición forzada.

El hecho de que la pericia odontológica haya permanecido fuera del conocimiento judicial durante casi tres años indica, como mínimo, un serio problema de control administrativo, que en casos muy controvertidos como este alimenta las suspicacias sobre un hecho muy grave. Esto ya reanudó las acciones de las defensas. Fuentes de la Defensa Pública de la Justicia Federal dijeron a este diario que estudian pedir una exhumación del cuerpo en relación a los resultados del ADN que desconocen vínculo biológico entre el cuerpo examinado y los padres de Franco, medidas que ya fueron solicitadas por la querella y la fiscalía.

reclamo. La familia y la Multisectorial contra la Violencia Institucional piden justicia por el crimen de Franco Casco.

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