Un hombre de 35 años fue asesinado a balazos en una barriada precaria de la zona norte, cuando al caer la noche del jueves lo emboscaron desde una moto a metros de su casa. Los rumores en los pasillos en donde ocurrió el crimen hablan de un punto de venta de drogas como el eje del conflicto que devino en este homicidio. Los familiares de la víctima aseguran que era un trabajador, que solo había salido a hacer un mandado y que lo mataron por error.
Cuando desde el Ministerio Público de la Acusación y fuentes de la policía anoticiaron en sus partes de prensa el asesinato, surgieron incongruencias con relación a la ubicación del hecho. No fue por impericia, sino porque se trata de una zona que ni figura en los mapas con una dirección precisa. La referencia más cercana fue la avenida Sabín y su cruce con 8 de Noviembre: a unos metros de esa intersección se abre paso un pasillo angosto que conduce a un rincón pobrísimo del barrio Sarmiento.
En la puerta de uno de los tantos ranchos de ese lugar, que los propios habitantes denominan villa, fue asesinado Diego Armando Meza. Tenía 35 años, había nacido en 1987: un hijo de la gloria y furor maradoneano posterior al mundial de México. Pero, dicen sus seres queridos, no le gustaba tanto el fútbol. Tiempo atrás solía sentarse a tomar un trago y mirar los partidos de fútbol que se armaban en el playón de cemento ubicado en el centro de la barriada. Eso era lo más cerca que estaba de la pelota, también cuando jugaba con sus dos hijas.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Cuentan los vecinos que con el tiempo un poco se perdió la costumbre de jugar un picado en esa cancha. Sin embargo, es un espacio que siguen utilizando, sobre todos los más chicos: es una vecindad repleta de niños. Ese fue el clima durante la tarde del jueves, en la previa al asesinato de Diego. Al caer la noche, en medio de la oscuridad densa en la que queda sumergido ese cúmulo de viviendas y pasillos, apenas se llegó a ver una moto que maniobró para huir después de los disparos.
La versión preliminar de la investigación que lleva adelante el fiscal Adrián Spelta indica que los homicidas fueron dos, a bordo de una moto. Que uno de ellos bajó, ingresó a pie al pasillo que conduce hasta la casa de Diego Armando Mesa, que estaba afuera, y que cuando lo tuvo de frente le disparó cuatro veces a corta distancia.
Muchacho trabajador
"Era un muchacho trabajador, lo conozco desde hace años", contó un vecino de la víctima. Luego agregó: "Pero ahora te mandan a matar por cualquier cosa. Vienen, te matan y chau, andá a cantarle a Gardel".
Diego Armando Meza trabajaba en una fábrica de plásticos, según contaron sus familiares entraba a las 7 y volvía a las 13, almorzaba y a las 14 volvía a trabajar hasta las 20. Así fue el jueves. "Lo que te puedo decir es que él vino del trabajo, entró y salió para hacer un mandado. Volvió y ahí nomás lo mataron. Escuchamos los tiros, salimos a ver y estaba ahí baleado", contó Ramón, suegro de Diego.
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"Para mí fue un error, él era un hombre trabajador. Jamás tuvo un problema con vecinos de acá, nunca se lo escuchó irse de boca con alguien", agregó el hombre. "Todos tenemos hijos acá, ojalá no nos tenga que pasar más esto. Lo que estamos viviendo es terrible. Hoy le tocó a él, pero mañana nos puede tocar a nosotros, a nuestros chicos", lamentó una mujer de la familia.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Narcomenudeo
"Nadie quiere decir las cosas que pasan acá, porque tenemos miedo", apenas se animó a decir una vecina. Lo poco que trascendió en ese marco de cautela fue que en algún punto de esa barriada hay un punto de venta de drogas.
En ese mismo terreno delimitado al este por Sabín y por las vías hacia el oeste, en agosto pasado agentes policiales secuestraron a un hombre 84 dosis de cocaína lista para la venta al menudeo. Fue el 23 de agosto por la mañana, cuando agentes de la policía provincial realizaban un patrullaje a pie.
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Según lo notificado entonces por la policía, los agentes ingresaron a uno de los pasillos y notaron que un hombre se dio a la fuga al verlos. Tras una breve persecución a pie lo aprehendieron y al ser requisado le encontraron una bolsa con cocaína y un arma de fuego cargada. Lo identificaron como José O., de 43 años, y le secuestraron 84 envoltorios con cocaína.
El mismo lugar había sido semanas atrás escenario de un homicidio. Fue cuando asesinaron a balazos a Nicolás Gustavo Ovando, de 25 años. Según la versión preliminar difundida entonces, el joven fue hallado herido en la calle, cuando el personal médico llegó al lugar constató que la víctima había fallecido y tenía al menos diez impactos de bala.