Buenos Aires.— Un hombre que trabajaba como socio o testaferro para
Sebastián Forza, uno de los tres empresarios asesinados a balazos en General Rodríguez en un
presunto ajuste del narcotráfico internacional, se suicidó arrojándose desde un noveno piso.
Se trata de Ariel Vilan, quien el domingo a la noche se
arrojó al vacío frente a su hermano y desde el piso donde viven sus padres, en avenida San Juan al
4100 de Capital Federal. Sus familiares relataron a los investigadores que el hombre había llegado
a ese departamento seis días antes después de abandonar su vivienda de Arce al 700, en el barrio de
Las Cañitas, tras recibir amenazas.
Temor. Los investigadores del caso hallaron en la casa de los padres de
Vilan una carta en la que el hombre explicaba que se suicidaba "por no soportar el temor" de que
pudiera ocurrirle lo mismo que a Sebastián Forza, Sergio Ferrón y Leopoldo Bina, las víctimas del
triple crimen. Según los familiares, Vilan aseguró en los últimos días no tener nada que ver con
los asesinatos, aunque la policía allanó anoche su casa en busca de posibles pistas sobre lo
ocurrido.
Vilan estaba bajo la lupa de los pesquisas desde que
determinaron que se movilizaba en un auto en el que Forza había llegado a varias reuniones
mantenidas antes de ser asesinado.
Por su parte Miguel Angel Pierri, abogado de la familia de
Ferrón, dijo que tiene entendido que Vilan "había trabajado para Forza hasta julio" y que los
investigadores lo tenían "en una lista de 40 allegados a Forza que están siendo investigados".
El letrado dijo que Vilan "era gerente de una farmacia de
Capital Federal donde a comienzos de año habían dejado "una silla de ruedas con un mensaje mafioso
contra Forza".
El caso. Todo comenzó a ser investigado el 7 de agosto cuando se denunció la
desaparición de Forza, de 34 años; Ferrón, de 37; y Bina, de 35 años, quienes se conocían por
motivos comerciales y ese día tenían previsto reunirse. Seis días después, los tres fueron
encontrados muertos a balazos en un zanjón, al costado de una ruta en la localidad de General
Rodríguez.
Los investigadores apuntan que se trató de un crimen mafioso y, en ese
sentido, en los últimos días se profundizaron las pistas en torno a la posible participación en el
hecho de una banda de narcos pertenecientes al cartel mexicano de Sinaloa, desbaratada en julio en
Ingeniero Maschwitz, con el cual Forza habría hecho negocios de venta de efedrina, sustancia
utilizada para la fabricación de drogas sintéticas. (Télam)