Policiales

Triple crimen de Empalme Graneros: el contexto narco detrás del brutal asesinato

Una pareja y su beba fueron acribillados a balazos. El padre y el hermano del joven asesinado están presos por integrar una banda dedicada al narcotráfico en la zona noroeste. La familia niega las acusaciones

Martes 18 de Febrero de 2020

Un contexto narco envuelve el triple crimen ocurrido la noche del domingo en Empalme Graneros que terminó con la vida de dos jóvenes y una beba de un año. Nahuel Christopher Albornoz, de 23 años y apodado "Búho", su ex pareja Florencia Naomi Corvalán, de 21, y la hija de ambos Chelsi fueron asesinados alrededor de las 20.30 cuando se desplazaban en una moto Honda Tornado y fueron emboscados por los ocupantes de un auto —otra versión puso en escena una moto con dos personas— en la esquina de Génova y Cabal. La joven recibió nueve balazos, la niña tres tiros y el muchacho cuatro impactos.

Si bien los móviles del hecho aún no fueron establecidos por los investigadores, la realidad narco es parte del contexto: el padre de Nahuel es Miguel Angel "Caracú" Albornoz, de 72 años y ligado a causas de narcotráfico. Por su edad cumple prisión domiciliaria en su casa, a cinco cuadras de la escena del triple crimen. "No sabemos por qué fue, pero mi hijo no tenía problemas con nadie. Pregunten en el barrio quién soy yo y les van a decir que nunca tuve nada que ver con drogas", afirmó ayer Caracú.

Masacre

El primer triple crimen del año en Rosario fue decididamente una masacre a una familia que circulaba en una moto. Si bien Florencia estaba distanciada de Nahuel hace un tiempo, mantenían un régimen de visitas para la hija que tenían en común. Según pudo saberse, la noche del domingo el muchacho llevaba en su moto a su ex y a la beba a lo de una amiga de Florencia cuando fueron emboscados.

Pasadas las 20.30 en Génova al 5600 fueron emboscados y masacrados desde otro vehículo, al parecer un auto. Florencia fue trasladada al Hospital Alberdi, donde llegó sin vida con al menos ocho impactos de arma de fuego en la zona del tórax. Chelsi fue llevada hasta el Hospital de Niños Zona norte donde también ingresó fallecida con un balazo debajo de la oreja izquierda, el brazo izquierdo y a la altura del mentón.

Por su parte Nahuel fue llevado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde ingresó con múltiples heridas de arma de fuego y murió pasadas las 23 del mismo domingo. En la escena del hecho se secuestraron diez vainas servidas calibre 9 milímetros. Los investigadores presumen que el ataque estaba dirigido contra él, aunque no descartaban ninguna hipótesis.

"Para mí fue un ajuste"

Ayer a media mañana la zona de Génova y Cabal estaba paralizada. La calle parecía moverse con su ritmo normal, pero las motos circulaban mas lentas y los móviles policiales barrían Génova entre Cabal y Cullen al menos una vez cada diez minutos.

Orlando, el abuelo de Florencia y quien vive en la misma esquina donde murió la familia, contó que se encontraba en su casa cuando escuchó "unos diez" tiros. "Yo estoy en silla de ruedas y un rato antes estaba en la vereda tomando mates con mi mujer. Me llamó mi yerno y me dijo que Florencia había tenido un accidente de moto, pero no era un accidente: la mataron en la puerta de mi casa. Un vecino me contó que Florencia, muy herida, podía gritar «llamen a mi papá y a mi mamá». Para mí fue un ajuste de cuentas por el padre del chico", dijo Orlando.

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Al abuelo de Florencia algunas cosas lo confundieron. "Nahuel tenía una moto grande tipo Tornado y cuando la policía se fue, vino un amigo de él y se la llevó. Al principio no sabíamos qué estaba pasando, si era un choque o qué, la policía no nos dijo nada. El padre del pibe, el Caracú, siempre tuvo problemas con la Justicia, pero el pibe era peluquero", contó Orlando, y cada tanto se quebraba en sollozos al caer en la cuenta de lo terrible del ataque.

"No somos narcos"

En ese contexto las miradas de los investigadores apuntaban a la familia Albornoz y su relación con el narcotráfico. Caracú cumple, por tener más de 70 años, prisión domiciliaria luego de haber sido detenido como sospechoso de liderar una organización de producción y venta de drogas en abril del año pasado (ver aparte). Sobre el crimen de su hijo, tanto él como su esposa Isabel juraban ayer no saber que pasó. Repetían que Nahuel podía tener "un problema o no tenerlo" y que la familia no había recibido amenazas en estos días.

"No sé que pasó. Mi hijo tenía su peluquería y barbería, y hacía trámites para él, iba y venía con su moto", contaba ayer Albornoz. "Yo tengo una prisión domiciliaria por que me acusaron de todo, de narco y asesino. Pero vivo pobremente y los narcos no viven así. La causa me la armaron desde la policía y mi otro hijo, Gustavo, sigue preso en la cárcel de Coronda por esa causa federal. El ya se enteró de que mataron a su hermano, pero tampoco sabe por qué. Yo soy un pobre trabajador que compra y vende chatarra, no salgo de noche ni tomo alcohol ni tengo problemas con nadie. Nunca en todos los allanamientos encontraron nada en mi casa", aseguró una y mil veces.

"Son criminales —dijo Isabel— pero si lo querían matar a Nahuel ¿por qué no esperaron a que estuviera solo? Perdí a mi nieta y eso es lo que más me duele. Y no voy a permitir que digan que fue un ajuste de cuentas".

También Samanta, hermana de Nahuel, se sumó a las declaraciones en medio de una crisis de llanto. "Mi hermano era una excelente persona. No fue ajuste de nada, llamen a cualquier vecino y les va a decir que mi hermano era una buena persona. Todo empezó con una nota del periodista Jorge Lanata, dijo que en mi casa había un búnker de drogas y nos cagó la vida. Nosotros vivimos muy pobremente. No somos narcos”, dijo Samanta.

   En la casa de los Albornoz también se encontraban algunos amigos más cercanos de Nahuel para quienes “hubo una orden de arriba”, sin especificar a qué se referían. “El Búho era un chico luminoso y alegre, que no andaba en nada. No creemos que haya sido ninguna banda ni nada. No sabemos pero vamos a averiguar”, advirtieron.

Investigado

Más allá de su versión al respecto, Caracú Albornoz fue detenido en abril de 2019 fue detenido como sospechoso de regentear una cocina de droga y kioscos de expendio en un amplio sector del noroeste de Rosario. Además de Caracú en esa causa quedó implicado su hijo Gustavo, quien sigue preso en Coronda.

   “Nosotros —sostuvo Isabel— nunca tuvimos nada que ver con eso. Gustavo andaba en autos caros y motos, nosotros no. El es grande y sabrá lo que hace”. La situación de Gustavo abrió para los investigadores una hipótesis que no descarta que el triple crimen pueda tener que ver con una disputa mantenida en la cárcel. Pero la familia Albornoz también descarta esa idea.

   Otro camino a investigar tiene que ver con algunos trascendidos surgidos entre los datos preliminares que apuntaba a una gavilla de la zona oeste conocida como “La Banda de Juan José Paso y Felipe More”. Pero además, por sus características y lo impiadoso del triple asesinato, fuentes judiciales no descartan por lo bajo la participación de otra conocida banda de la zona sur de la ciudad. No obstante, esas líneas no aportaban hasta anoche una idea sobre los posibles móviles.

   La investigación está a cargo de la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro, quien realizó relevamientos en los nosocomios a los que fueron llevadas las víctimas y ordenó las respectivas autopsias para establecer, entre otras cosas, las trayectoria de los disparos mortales. También ordenó levantar rastros de la escena, así como la toma de testimonios y el relevamiento de las cámaras de vigilancia de la zona donde se registró el ataque para establecer la mecánica e intentar identificar a sospechosos.

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