Boqueteros

Tres presos negaron haber intentado una evasión

Luego de hallarse un boquete en la celda que compartían se los trasladó de Riccheri y Zeballos a Piñero. Pidieron que se analicen las cámaras de vigilancia.

Miércoles 25 de Julio de 2018

El viernes a la noche una requisa en la cárcel Nº 3 de Zeballos y Riccheri reveló que en una celda en la que estaban alojados tres jóvenes condenados por robo había un boquete que llegaba hasta el alcantarillado. Ayer esos jóvenes fueron imputados del delito de tentativa de evasión. Por separado, los tres negaron haber tomado parte en la confección del pozo y pidieron a la jueza que pusiera atención a los videos de las cámaras de vigilancia.

Eduardo Salvador M. tiene 26 años y cumple una condena a 5 años y dos meses de prisión por un hecho de robo calificado por el uso de arma blanca. Hasta el viernes estuvo alojado en la celda número 18 del Pabellón A de la Unidad Penitenciaria Nº 3 junto con Sergio Fabián G., de 28 y condenado a tres años de cárcel por una tentativa de robo, y con Claudio Norberto S., de 26, quien cumple una pena de cuatro años por un robo calificado.

En una audiencia que en principio estaba programada para el lunes último pero que tras una cancelación terminó por realizarse ayer por la mañana, el fiscal Rodrigo Urruticoechea imputó a los tres compañeros de celda el delito de tentativa de evasión. El representante del Ministerio Público los acusó de haber realizado un boquete de un metro y medio de profundidad y 45 centímetros de diámetro que conectaba con las cloacas. "Ya habían llegado a la alcantarilla y desde ahí se podía ganar la calle", remarcó Urruticoechea, quien detalló que para comenzar el boquete primero debieron atravesar una capa de dos centímetros de concreto.

"El orificio estaba tapado con frazadas, había bolsones de tierra disimulados y camuflados con frazadas y se halló tierra escondida debajo del colchón de la cama izquierda de la celda y en bolsas debajo del televisor", detalló el fiscal.

Dentro de la celda, y según se desprende de las actas del procedimiento realizado el viernes pasado cerca de las 19.30, fueron hallados un elementos punzante de hierro de unos 45 centímetros de largo, un caño de plástico con un tenedor amarrado en la punta, de 70 centímetros, y una paleta de ventilador que para los investigadores pudo haber sido utilizado como pala.

Para el fiscal, el objetivo de los imputados era fugarse para eludir las condenas que les habían sido impuestas.

"De la policía"

Los tres imputados hicieron uso de su derecho a declarar y, en más o menos palabras, hicieron el mismo pedido a la jueza Mónica Lamperti: que ponga atención a los videos de las cámaras de videovigilancia. "Nosotros vivíamos en esa celda, pero no teníamos mechas adentro, ni cosas para hacer agujeros. Eso es de la policía", sostuvo Eduardo Salvador M..

Las declaraciones se realizaron por separado y sin la presencia de los coimputados en la sala y los argumentos coincidieron.

El cuestionamiento que realizaron los tres es por qué, con condenas tan cortas a medio cumplir, con fechas de libertad condicional cercanas y habiendo accedido a beneficios como salidas transitorias, iban a decidir escapar del penal.

La condena de Eduardo M. vencía en abril de 2020, la de Sergio Fabián G. en diciembre de este año y la de Claudio Norberto S. a fines de 2021.

Preventiva

La Fiscalía pidió que a las prisiones que cumplen los tres sospechosos de intentar fugarse se les sumaran prisiones preventivas por el plazo de dos años. El pedido fue calificado de excesivo por los defensores Juan Pablo Nardín y José Guiraudo, ya que la pena máxima prevista por el Código Penal para el delito de evasión es de un año de prisión. Y al tratarse de una tentativa, de ser hallados culpables la pena en expectativa sería aún inferior.

La jueza Lamperti resolvió que la prisión preventiva que el trío cumplirá en la cárcel de Piñero, adonde fueron trasladados después de que el boquete fuera descubierto, fuera por el plazo de dos meses.

La cárcel de Zeballos y Riccheri es de mínima seguridad y por eso los presos que se alojan ahí tienen condenas por delitos menores, cumple penas no tan altas y, además, son considerados de buena conducta.

Pero dado el antecedente (o la sospecha) del intento de fuga, el Servicio Penitenciario decidió alojarlos en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero, que cuenta con otras condiciones de seguridad.

Ayer, después de la audiencia, Eduardo M. y Claudio S. pidieron ser reubicados en el penal de la ciudad de Pérez. La jueza Lamperti notificó de la solicitud al Servicio Penitenciario, que decide en qué lugar quedan alojados los presos.


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