Tres efectivos de la seccional 26ª de Villa Gobernador Gálvez fueron detenidos
acusados de extorsionar a un joven de 20 años al que habían detenido sin motivo y al que obligaron
a entregar dinero para dejarlo en libertad. Los familiares del muchacho habían dicho que se trató
de la tercera vez en el año en que policías de esa repartición hacían lo mismo y éste último hecho
lo denunciaron en la División Judiciales de la Unidad Regional II de Rosario.
Al tomar conocimiento de la denuncia por la Jefatura de policía, el juez de
Instrucción Nº 10, Alfredo Ivaldi Artacho, ordenó el arresto preventivo de un oficial ayudante, un
sargento y una agente de esa seccional bajo la imputación primaria de exacciones ilegales, falsedad
de instrumento público e incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos falsedad ideológica
de documento público y cohecho. Además, Judiciales secuestró el libro de guardia donde se detectó
una maniobra de adulteración, según dijeron anoche fuentes de la investigación. "Nos gustaría
aclarar que la propia fuerza lideró esta intervención para desterrar acciones que no toleramos",
dijo ayer el jefe de la Unidad Regional II, Daniel Toledo.
La historia. Aldo Andrada y Lidia Centurión, los padres de Juan, contaron a este
diario los tres hechos en los que el joven fue demorado y extorsionado. Juan es empleado
metalúrgico en una firma de esa ciudad. "Todos mis hijos son metalúrgicos y ninguno tiene
antecedentes penales", dijo la mujer.
La primera vez que lo detuvieron fue en los primeros días de marzo cuando volvía
del trabajo en bicicleta. Una patrulla de la 26ª lo llevó demorado por averiguación de
antecedentes. Estuvo tres horas y durante ese tiempo los policías le pidieron que entregar 100
pesos para dejarlo en libertad. No hubo arreglo porque el muchacho no tenía un centavo encima
porque venía de trabajar y como no había más remedio lo dejaron ir.
Sin licencia. La segunda oportunidad fue un poco más grave. Sucedió hace un mes
y medio, según recordaron sus padres. Juan y una de sus hermanas salieron en la moto a comprar un
medicamento para el padre, que sufre de diabetes. Antes pasaron por el cajero automático del banco
Credicoop para que Juan retirara los 520 pesos de los haberes que le habían depositado ese día.
Tras esa operación, ambos fueron interceptados por un patrullero de la 26ª. Los policías pidieron
los papeles de la moto y la licencia de conductor de Juan.
"Los papeles de la moto, que estaba empadronada, estaban en casa. Los chicos
habían salido a comprar un remedio. Es verdad que Juan no tenía registro, pero por qué no le
secuestraron la moto y lo dejaron ir. Los dejaron a los dos presos a las dos de la tarde. Tuve que
ir yo a la seccional a las cinco, cuando llevaba a mi marido al médico, a llevar los documento del
rodado. Cuando dejé los papeles me dijeron «Vaya tranquila que salen enseguida». Mentira, los
largaron a las diez de la noche y le sacaron los 520 pesos que había cobrado. Lo peor es que
tuvieron a los dos hermanos en lugares separados como si fueran delincuentes", señaló Lidia.
El último incidente sucedió el viernes pasado a la noche. Juan volvía a su casa
en moto con un amigo que se había ofrecido para acercarlo hasta su domicilio luego de presenciar
una carrera de motos. Iba como acompañante y circulaban por calle Mosconi cuando los paró la
policía. Ahí entonces, uno de los uniformados lo reconoció y, a pesar de que el muchacho no
manejaba ni la moto era de él, lo llevaron detenido sin motivo alguno. En la comisaría tuvo que
pagar otros 350 pesos para salir, algo que pudo hacer recién a las 7 de la mañana de ayer.
Libro de guardia. La investigación iniciada tras la denuncia permitió descubrir
una presunta adulteración del libro de guardia de la seccional 26ª, donde los policías imputados
intentaron hacer figurar a Juan y al otro muchacho como que habían sido detenidos en un
procedimiento del Comando Radioeléctrico, que detuvo a cuatro sospechosos por un robo, entre los
que figuraban Juan y su amigo. Cuando los pesquisas de Judiciales pidieron el acta de procedemiento
a esa sección de calle comprobaron que los arrestaron eran dos y esos nombres no coincidían con los
de Juan y el otro muchacho.