El policía que disparó el miércoles contra un joven de 17 años en un barrio de
la zona sudoeste de Rosario afronta cargos por lesiones gravísimas dolosas agravadas. La seriedad
de la imputación es porque la bala impactó en la médula espinal del chico, un joven sin
antecedentes penales que no podrá volver a caminar. El juez que lleva el caso tiene la firme
sospecha de que el acta del Comando Radioeléctrico le atribuye al chico lastimado una acción
inexistente, es decir, inventada. Por eso indagará mañana por falsedad ideológica a un suboficial
de esa sección.
El agente Alejandro A., de 21 años, está detenido. Aseguró al juez de
Instrucción Nº 4, Jorge Eldo Juárez, que disparó en el marco de un tiroteo a Fabricio Javier
Fregoni, de 17 años. Que no hubo exceso en su función porque se defendió en un tiroteo. Ese balazo
al adolescente le perforó los pulmones, el esófago y dos vértebras además de dañarle la médula
ósea.
La voz del chico. Fabricio declaró el jueves en el Hospital Clemente Alvarez. Lo
escucharon el juez Juárez, la defensora de Menores Alicia Peñas, la Asesora de Menores Julia Grau y
la médica forense Alicia Cadierno. El chico aseguró que se asustó cuando la policía perseguía a dos
muchachos y salió corriendo. Que entonces sintió el disparo. Afirmó que era ajeno al hecho y estaba
desarmado. Su familia ofrecerá una decena de testigos al juez para corroborar eso.
El acta policial 7474 del Comando Radioeléctrico sostiene otra cosa. Indica que
los policías lo quisieron identificar y el muchacho salió corriendo. Que mientras escapaba abrió
fuego para cubrirse. Por ello los efectivos lo persiguieron dos cuadras repeliendo la agresión,
hasta que el chico ingresó en un pasaje y allí cayó.
El juez Juárez no da por acreditada esta versión. Su primera contrariedad está
en el hecho de que el Comando Radioeléctrico demoró seis horas en notificarlo del suceso cuando el
mismo magistrado había advertido a la Jefatura de Unidad Regional II, al comenzar su turno
judicial, que a las novedades de las intervenciones policiales las esperaba de inmediato.
Fabricio asegura que estaba desarmado y el acta policial sostiene que tenía un
revólver calibre 38. La presunción judicial es que la demora en dar cuenta del hecho pudo ser para
darle forma a un hecho inexistente y volcarlo en un acta falsa. "Nosotros sospechamos que el
revólver lo plantaron porque los policías volvieron a las 5 y media de la mañana al lugar donde
balearon a Fabricio", afirmó la hermana del joven. El incidente había sido a las 2 de la
mañana.
Dos expedientes. Como el sumario policial afirma que le disparó a la patrulla,
al chico se le abrió una causa en el juzgado de Menores a cargo de Gabriela Sansó. Los delitos que
se le imputan serían abuso de armas calificado, resistencia a la autoridad y portación de arma
ilegal. A la vez el agente Alejandro A. está implicado en una causa delictiva. Esto implica una
situación a resolver: si el chico se resistió a los tiros, el policía no habría cometido delito,
dado que no es reprochable que se defendiera de un ataque. Lo que ocurre es que la Justicia
entiende que el delito atribuido al chico puede ser un invento para amparar una acción dudosa.
Por esa razón, el juez Juárez espara mañana al cabo Hernando V., que estaba con
el agente que le disparó al chico, para tomarle declaración por supuesta falsedad ideológica en el
acta. También podría ser citado otro agente del Comando, Sergio Martín C., que firma el acta del
procedimiento.
El agente que está preso es, también, un chico. Tiene cuatro años más que el
joven herido. Ingresó a la policía hace 14 meses.
Anoche Fabricio Fregoni seguía hospitalizado. Su padre contó que aún no está
enterado de la consecuencia irreversible que le dejó el episodio.