La jueza de Menores que investiga la severa agresión sufrida por un joven de 17
años alojado en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar) comenzará hoy a
tomarles declaración indagatoria a los cinco internos del pabellón donde se produjo la golpiza que
puso en grave riesgo la salud del chico. Por su parte, la fiscal del caso solicitó que se le tome
declaración informativa al personal civil o penitenciario que estaba a cargo de la custodia del
adolescente.
Mientras la Justicia intenta determinar responsabilidades por la golpiza, el
estado de salud de Claudio A., de 17 años, desmejoró ayer cuando los médicos le suspendieron los
fármacos que lo mantenían inconsciente y el chico siguió en estado de coma, de un modo no inducido.
Así lo indicó a este diario una fuente del caso tras recibir un informe del médico forense Víctor
Frigeri, quien lo revisó en la sala de terapia intensiva del hospital Centenario.
La directora de ese centro, Ileana Gastaldi, confirmó anoche a este diario que
el chico seguía en coma no farmacológico, "sin respuesta neurológica que dé indicios de
recuperación", aunque aclaró que está compensado y no puede establecerse un pronóstico aún.
El incidente ocurrió el jueves a las 18.30 cuando el joven, que estaba en el
Irar desde el 28 de febrero, fue trasladado al pabellón A junto a otros cinco adolescentes. De
acuerdo con la versión del personal civil del instituto, el chico recibió una paliza en lo que se
denominó como un bautismo de ingreso en el sector, donde no llegó a estar alojado más de quince
minutos. Cuando el personal llegó al pabellón el chico ya estaba desvanecido en el piso a causa de
un golpe que le provocó un traumatismo de cráneo.
Citaciones. Los motivos de la brutal agresión se desconocen y acaso arrojen luz
los testimonios de los jóvenes internados en el sector, quienes a partir de hoy serán indagados por
el delito de lesiones graves en el juzgado de Menores a cargo de Carolina Hernández. De acuerdo con
la versión del personal civil al juzgado, Claudio estaba alojado en el sector de enfermería desde
su ingreso al instituto y él mismo pidió ser trasladado tras tener un problema con otros jóvenes.
Según ese relato, el chico dijo que le habían sacado las zapatillas y aunque logró recuperarlas
pidió ser cambiado de lugar.
En paralelo, el juez Correccional Adolfo Claverie investiga si el personal civil
o penitenciario incurrió en algún delito de carácter culposo, es decir, producido por negligencia.
En ese orden, la fiscal Nora Marull le pidió que una vez recibido el listado del personal presente
en el instituto al momento del hecho les tome declaración informativa. Una fuente de la causa
precisó que, en caso de surgir elementos, eso podría derivar en una indagatoria por incumplimiento
de los deberes de funcionario público.
Vida de un chico. El legajo judicial de Claudio en el juzgado de Menores 2, a
cargo de Gabriela Sansó, revela que en los últimos dos meses fue acusado de seis delitos contra la
propiedad concretados en la zona de la comisaría 32ª, todos cometidos sin armas. El chico, de
condición social humilde, vive con sus abuelos y su madre en un entorno en el que recibe contención
familiar y trabaja con su abuelo como albañil, dijeron fuentes judiciales. Su ficha en Tribunales
se abrió cuando era menor de 16 años por un caso de daño y otro de robo.
En febrero había tenido un breve paso por el Irar tras ser detenido por dos
tentativas de robo y uno consumado. Entonces lo indagaron y regresó con sus padres. Pero el 27 del
mismo mes volvió a ser detenido y acusado de otros tres hechos de robo simple, uno en compañía de
un mayor. Son causas recientes, por lo que aún no se definió si fue o no responsable de esos
hechos.
Tras esa segunda detención se resolvió que el chico quedara nuevamente en el
Irar hasta definirse una medida socioeducativa para seguir el caso. "Se buscaron alternativas para
hacer viable un egreso que no facilitara el reingreso", dijo una fuente del caso.
Finalmente la jueza dispuso que el chico regrese a la escuela (estaba cursando
5º grado), continúe trabajando con su abuelo y realice un tratamiento psicológico en el centro de
salud El Gaucho para abordar su adicción a la marihuana, aunque la medida no llegó a
instrumentarse.
La abogada Carmen Maidagan, de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC),
consideró ayer insuficiente que se abran investigaciones. "El Estado debe prevenir, no investigar",
sostuvo. "Que no digan ahora que el ministro intervino rápidamente y acelera los sumarios. Ya es
tarde: el chico está muy lastimado", dijo a LT8. La dirigente subrayó que el Irar debe ser cerrado
y que el Estado debió evitar lo ocurrido.