"Que no aparezca la policía porque son boleta". Eso repetía cada vez que tenía
chance uno de los cinco ladrones que el lunes por la noche coparon un consultorio de un médico
especialista en enfermedades nerviosas en pleno centro de Funes y se llevaron alrededor de 10 mi
pesos. Los maleantes fingieron acompañar a un abuelo que sufría de Parkinson. Una vez que ganaron
la sala de espera, el abuelo agarró la batuta y dirigió el atraco. Estuvieron 45 minutos. Redujeron
a una decena de personas y al menos dos de los hampones tenían armas con silenciador.
Alertado por el botón de pánico un policía entró al
consultorio y uno de los maleantes le dijo: «El doctor está atendiendo». Conforme con la respuesta
el uniformado se fue.
El consultorio del neuropsiquiatra Miguel Juri Lais está
sobre Sarmiento (paralela a la ruta 9) a metros de Yrigoyen. Sólo una puerta separa la clínica de
la casa del médico. Consta de una sala de espera decorada con pinturas de Vanzo y Berni; una
cocina; varios boxes donde los pacientes hacen su terapia y el consultorio del médico. Para
ingresar al lugar hay que tocar timbre, anunciarse y luego una recepcionista abre la puerta.
Parkinson. El lunes a las 21.15 varios hombres llegaron con un hombre encorvado
por los años, que demostraba todos los síntomas de un Parkinson avanzado, una patología de las que
atiende este médico con 48 años en la profesión. En la sala había siete acompañantes de pacientes
que esperaban turno.
La enfermera abrió y la acción se precipitó. "Los pacientes
contaron que apenas entraron el abuelo se incorporó y comenzó a organizar el golpe", contó el
médico. Dos se quedaron junto al abuelito y los familiares de los pacientes. Otros dos rodearon la
sala y siguiendo un pasillo llegaron al consultorio donde el doctor Juri atendía el teléfono. "Me
abrieron la puerta y vi un grandote apuntando con un arma", recordó el médico.
Los ladrones intentaron transmitir calma a sus víctimas.
Mientras las visitas eran reducidas en dos pequeñas salas, en el consultorio Juri era el blanco del
golpe. "Todo el tiempo me pedían plata. Yo en los bolsillos del pantalón tenían unos 300 pesos.
Pero querían más", explicó. "Mi consultorio se conecta con mi casa. Ahí tengo un cofre donde
casualmente tenía algo de dinero. Gracias a Dios que tenía dinero", precisó Juri.
Al abrir la puerta que comunica el consultorio con su casa,
Juri abrió otro escenario a los ladrones. El médico los condujo hasta una habitación donde tenía
una caja de seguridad de donde los hampones se llevaron unos 6 mil pesos. En ese trayecto se
sumaron como víctimas del robo la esposa y una de las tres hijas que viven con el médico. "Flaca
callate porque conocemos todos tus movimientos", recordó María Eugenia, de 22 años, que le dijeron
los ladrones. "Me advirtieron «Si suena la alarma y viene la policía son boleta», precisó la
muchacha.
La alarma. La torpeza o el apuro hizo que los ladrones activaran dos veces una
alarma interna, que está conectada con la comisaría. Desde la policía, —la comisaría y la
central del Comando Radioeléctrico están en un radio de tres cuadras del consultorio—
salieron comisiones para verificar si todo estaba bien. "Nos dijeron que una de las veces un
policía entró a la sala de espera, vio a uno de los ladrones sentado fingiendo ser paciente y
preguntó: «¿El doctor?». Y el ladrón le respondió: «Está atendiendo». El policía pensó que estaba
todo bien y se fue", resaltó el médico.
Tras el robo al doctor Juri, su esposa y su hija los ataron
con precintos plásticos, que llevaban los ladrones, y los amordazaron. Dos de los maleantes
llevaban pistolas de gran porte con silenciador. Tenían más de 30 años.
Además del dinero que le sacaron al médico, los ladrones se
llevaron una notebook flamante y desplumaron a los acompañantes de los pacientes: les sacaron
dinero de las billeteras y celulares. Todo duró unos 45 minutos. "La verdad es que debo darle
gracias a Dios. Trato con pacientes con problemas nerviosos y si uno se brotaba no podemos saber
cómo habría reaccionada esta gente", dijo el médico. l