Dos delincuentes dieron ayer al mediodía un golpe contundente y preciso en un
taller de instalación de GNC de barrio Ludueña, de donde se llevaron alrededor de 15 mil dólares y
algunas obleas de certificación. En pocos minutos, los ladrones controlaron al dueño del
establecimiento con un culatazo en la cabeza y a un cliente que acertó a pasar por el lugar
equivocado a la hora equivocada.
Eran las 11.45 cuando Armando Azat, de 60 años y dueño de un taller de
instalación de GNC de Carriego y pasaje Ludueña, se preparaba para cerrar por el mediodía. El
hombre se encontraba solo y cuando estaba a punto de cerrar, dos hombres jóvenes a cara descubierta
y con armas lo sorprendieron.
Sin reacción."Fui a buscar la llave para cerrar y cuando encaré para la puerta
aparecieron. No me dieron tiempo de nada porque lo primero que hizo uno fue pegarme con la culata
del revólver en la cabeza", rememoró Armando, quien lleva 23 años colocando y reparando equipos de
GNC en la misma esquina donde ayer fue asaltado.
Azat fue arrastrado hacia la oficina y obligado a tirarse al piso. Allí le
ataron las manos con un cable y lo hostigaron por el dinero. "Me sacaron la billetera con 400 pesos
y 5 o 6 tarjetas y obleas", dijo. Esa cifra no coincidía con la aportada por fuentes policiales y
por el propio hijo del mecánico, que hablaban de unos 15 mil dólares. "Si llegara a tener esa
plata, no se qué haría", apuntó la víctima.
Cuando el dúo se iba, llegó al lugar un cliente del taller que se ligó un
culatazo en la cabeza. Según contó Azat, el golpe hizo que la víctima cayera al piso. "Quedó tan
mareado que los chorros ni se ocuparon de atarlo, lo dejaron así nomás", agregó el dueño del
taller.
Sin rastros. Anoche no había pistas firmes sobre la fuga de los ladrones. El
mecánico escuchó de boca de algunos vecinos que escaparon en una moto de alta cilindrada por el
pasaje Ludueña en dirección al oeste.
Javier, hijo del mecánico, contó a este diario su padre había declarado en un
primer momento el robo de unos 15 mil dólares y comentó: "No creo que haya sido una entregada. Me
inclino más por un hecho casual. Llegaron y encontraron de casualidad esa cifra".
Armando, por su parte, minimizó el robo. "Me sacaron lo que tenían en la
billetera, unos 400 pesos, y al cliente le quitaron 80. Soy un tipo pobre y viejo que vive para
comer", manifestó.
Con un toque de humor, el mecánico dijo que la última vez que tuvo una cifra
similar de dinero fue el año pasado cuando concurrió al casino de Victoria y, en una noche de
suerte, logró ganar 12 mil pesos. Pero la alegría le duró poco. A los pocos minutos de regresar a
su casa un par de ladrones lo encañonaron y le quitaron los billetes. "Esa vez creo que me
siguieron desde el casino porque no me dejaron llegar a casa", señaló.