Joel Nicolás Bello iba con su novia en su moto cuando recibió un piedrazo en la cabeza que lo hizo caer y le causó muerte cerebral, una agonía a la que su familia puso fin al donar sus órganos. El ataque fue cometido para robarle la moto, una Honda Wave negra. En ese vehículo se accidentó al día siguiente Jonatan Ezequiel Zapata, quien sufrió un choque en el centro y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez con un fuerte golpe en el rostro. Desde entonces está preso por el homicidio del joven de 19 años y el mediodía de este lunes fue condenado a prisión perpetua al cerrar el juicio oral por el caso, ocurrido en julio de 2019.
En un fallo unánime, los jueces Hernán Postma, Pablo Pinto y Rodolfo Zvala condenaron como autor del crimen a Zapata, quien al principio estuvo sospechado de encubrimiento. Pero luego fue reconocido por la novia de Joel como el agresor y a partir de ese señalamiento llegó al juicio. El fiscal Gastón Ávila lo acusó de homicidio criminis causa, es decir que mató para asegurar otro delito, en este caso el robo. A esa figura adhirió la querella que representó a la familia de Bello, a cargo del abogado Luis Rossini. En tanto, la defensora pública Andrea Sirgausa había solicitado la absolución del acusado al plantear que las pruebas esgrimidas en su contra no eran suficientes.
La noche del 19 de julio de 2019 Joel y su novia iban en la moto por Sorrento y Cullen cuando un piedrazo impactó en la cabeza del joven. El proyectil fue arrojado con tal violencia que incluso perforó el casco que llevaba puesto el muchacho, que perdió el control del rodado. Con las víctimas en el suelo, el agresor se acercó hasta la moto, la levantó y se la llevó andando. El piedrazo fue tan fuerte que, incluso, llegó a pensarse que había sido un disparo de arma de fuego.
Lo cierto es que Joel sufrió muerte cerebral y tras dos cirugías agonizó en el Hospital Eva Perón hasta que su familia decidió desconectarlo del respirador y donar sus órganos.
Al día siguiente Zapata se estrelló en Entre Ríos y Catamarca cuando iba a bordo de la Honda Wave sustraída a Joel. Luego de cuatro días de averiguaciones la policía lo detuvo mientras estaba internado en el Heca. Si bien primero fue acusado de encubrimiento por tener en su poder una moto robada, en marzo de 2020 la pareja de Joel y testigo presencial de la mortal agresión, reconoció a Zapata en rueda de personas como el agresor. Así, el joven quedó imputado de homicidio.
“Pensé que podía desmayarme, pero esa cara me va a acompañar el resto de mi vida. Pude hacerlo, reconocí al que mató a Joel”, dijo Celene a Jorgelina, la madre de Bello, el día de la ronda de reconocimiento.
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La vida de Joel hasta esa noche era la de un chico con ganas de crecer y progresar. “Con Celene estaban todo el día juntos. Iban a buscar a mi hijo de cinco años al jardín de infantes, salían a todos lados juntos, realmente se amaban. Hoy a mi me cuesta el día a día, el tener esa ausencia. Era un chico alegre y con muchos proyectos”, recordó su madre por esos días.
Los tres días que Joel agonizó se tomó la decisión de desconectarlo del respirador artificial para así donar sus órganos. “Fueron días muy duros, difíciles y dolorosos. Una vez que se hicieron las ablaciones fue una satisfacción familiar que mi hijo pudiera ayudar a otros. En realidad fue lo que hizo siempre. Me llamaron de la Fundación Favaloro y me contaron que el corazón fue a una chica de 19 años. Y las córneas, los riñones y otros órganos también ayudaron a otras vidas”, dijo la madre a este diario en marzo de 2020.
Dolo comprobado
El abogado Luis Rossini, quien representó a la familia de Joel Bello en su carácter de querellante, dijo estar "satisfecho" con el fallo con lo dispuesto por el tribunal ya que “aceptó la teoría del caso que presentamos junto a la fiscalía basada en que la única testigo que reconoció en rueda de personas al autor del crimen fue la pareja de la víctima, quien iba con el muchacho en la moto en el momento del ataque mortal”.
En ese sentido, el letrado explicó que “el día del hecho los pesquisas le exhibieron una foto pero ella estaba shockeada, pero cuando fue a la rueda de personas no dudó”. Además, “la moto robada fue encontrada en una comisaría porque había sido chocada y ante eso la defensa no pudo aportar pruebas fehacientes de que se había realizado una compra venta, pero ni el tribunal ni la fiscalía ni nosotros lo creímos”.
Como corolario, Rossini explicó que la defensa pretendió imponer el criterio de que si el acusado fue quien arrojó la piedra jamás podría haber acertado en la cabeza de la víctima y bien podría haber pegado en el manubrio, en el tanque o en una rueda con lo cual la chance de matarlo eran pocas y entonces no existiría el agravante del dolo. Pero nosotros demostramos a partir de jurisprudencia, que si se arroja un objeto contra una persona a larga distancia, que tenga más o menos chances de matar si mato el dolo es el mismo”.