Policiales

"Para combatir el delito en una ciudad como Rosario no alcanza sólo la policía"

José Luis Amaya tiene 51 años y cuatro hijos. Desde 1987 es policía. En diciembre de 2014 asumió como jefe de la Unidad Regional II y en septiembre de 2016 la jefatura de la fuerza provincial. El miércoles pasará a retiro.

Domingo 11 de Febrero de 2018

"Me voy con la frente en alto, sabiendo que me restaron por concretar muchos objetivos planteados cuando asumí pero con el orgullo de haber hecho mucho en pos de la fuerza y de la sociedad". Ese fue uno de los conceptos que a lo largo de un diálogo exclusivo con La Capital mantuvo el director general José Luis Amaya, quien el miércoles próximo dejará la jefatura de la policía de la provincia tras 31 años de servicios y "por una decisión personal que venía hablando con el ministro de Seguridad desde hace algunos meses".

—¿Qué cambios vivió en la policía en estos 31 años de su vida?

Nosotros somos parte de la sociedad en la que vivimos y como tal sufrimos los mismos cambios. A diferencia de lo que pasaba tres décadas atrás hoy veo un matiz de violencia que antes no existía, pequeños conflictos que antes se dirimían discutiendo hoy se dirimen con armas. Además se vive un cambio generacional y actitudinal en los jóvenes y esos son los jóvenes que llegan a la policía. Antes uno se incorporaba por vocación y hoy eso lo hace una pequeña minoría, los más lo hacen como una salida laboral que les aporta un sueldo digno y obra social.

—También en estos años hubo una incorporación masiva de las mujeres a la fuerza. ¿Eso obligó a cambios?

Seguro, tuvimos que adaptarnos y aggiornarnos a esa incorporación. Mi promoción fue la que por primera vez incorporó mujeres de la vida civil para ser oficiales y poder ocupar puestos de mando, por lo que yo vengo con eso incorporado desde el primer día en la policía. Y en esto hay que ver dos aspectos: uno es el operativo, en el que se debe resaltar el trabajo de muchísimas mujeres que se ponen a la par de los hombres y a veces hasta superan su accionar; y por otro lado algo tan importante como la conducción en la cual hoy tenemos mujeres que ejercen mando en distintas reparticiones y de manera más que satisfactoria. La policía de Santa Fe fue la primera en tener una jefa de policía como la doctora Leyla Perazzo y desde mi asunción como jefe he promovido a muchas mujeres dándole el espacio que se merecen, ya sea al frente de unidades regionales, de direcciones y en la plana mayor.

—Cuándo usted asumió prometió cambios hacia adentro y hacia afuera de la policía. ¿Pudo cumplirlos?

Esos fueron mis grandes pilares y objetivos a lograr y estoy satisfecho por lo realizado, pero no me caben dudas de que quedó mucho por hacer y estoy seguro que quien me sucederá tomará la posta y continuará la gestión. Mi gran objetivo, a pedido del gobernador Miguel Lifschitz y el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, fue tener una fuerza altamente visible y operativa, con mucha gente en la calle más que atrás de los escritorios. En eso focalicé mi energía y junto a mi equipo de trabajo logramos que el vecino vea a los policías en el centro y en cada barrio, que vea el paso de los patrulleros. Pero eso a veces no alcanza y todos los rosarinos lo saben. Y en eso el plano interno es importante. Debemos cambiar la imagen que hoy tiene la policía, pero es algo que se va a revertir tras un largo proceso en el que se está trabajando.

—¿Cómo se hace para lograrlo?

Hay que evaluar quiénes se incorporan a la policía. Cuando yo llegué a la fuerza se me hizo un informe socioambiental. Visitaron a mis padres (un colectivero y una portera de escuela), fueron a ver dónde vivía, quiénes eran mis amigos, que decían mis vecinos de mí. Durante mucho tiempo eso dejó de hacerse y hay que volver a hacerlo desde el Instituto de Seguridad Pública (Isep) para conformar una buena selección. Yo siempre dije que más que cantidad de policías, lo que necesitamos es calidad y para eso estamos trabajando.

—¿Por qué no se ha podido bajar el nivel criminal en Rosario?

Hay un factor al que tanto nosotros como el poder político apuntó desde un principio y es la prevención. Todo delito se disminuye con prevención y eso significa policías en la calle. Pero a veces no alcanza porque es impredecible el grado de violencia que tenemos y es impredecible que algunas personas no valoren la vida. Hoy cualquier menor tiene un arma y le quita la vida a otro. Estamos permanentemente analizando el mapa del delito y en función de eso desplegamos nuestra fuerza operativa. Pero Rosario tiene una complejidad delictiva que no es menor a la de otras ciudades, aunque con particularidades que parecen inabordables. Y para eso la policía sola no alcanza, necesitamos de un trabajo coordinado con otros estamentos del Estado. No obstante, me llama poderosamente la atención de cómo se focaliza en Rosario cuando en otras ciudades pasan cosas peores.

—Pero en lo que va del año se han cometido 28 homicidios en Rosario mientras una ciudad como Córdoba sólo sumo 7.

Sí, es verdad, pero hace poco en Córdoba mataron a una nena en medio de un conflicto entre bandas narcos y no tuvo la repercusión que tendría si pasara en Rosario. Lo que es cierto es que aquí hay muchas historias que entretejen un mapa delictivo. Los Monos, los Caminos, los Funes y tantas otras familias que siguen haciendo una especie de novela en la que se focaliza mucho y a la que por ahora no se ha podido poner fin.

—¿La cobertura de la policía a esas bandas no tiene que ver con su desarrollo y permanencia?

Sí, seria necio de mi parte si no aceptara eso. Pero en lo que a mí respecta, he tratado de ir separando lo bueno de lo malo. La cantidad de policías pasados a diponibilidad, exonerados y con pedido de destitucion en mi gestión ha sido superior a la de otros años.

—Muchos jefes policiales al retirarse terminaron en el banquillo de los acusados por enriquecimiento ilícito. ¿Usted se va tranquilo?

Totalmente tranquilo. Todos saben cual es mi medio de vida. Soy perito calígrafo y retomaré mis estudios de derecho en la facultad. La gente que me conoce sabe dónde y cómo vivo, cuál es mi núcleo familiar, cómo me desempeño en el día a día. No tengo nada que ocultar. Sólo me queda agradecer al gobernador y al ministro que confiaron en mí para conducir una fuerza de 23 mil hombres y mujeres, a todos los que estuvieron al lado mío en las buenas y las malas, a los buenos policías que día a día salen a trabajar y dan la vida por el uniforme de manera correcta y honrada, a la prensa que siempre me trató con respeto, a Dios y también a mi familia, que siempre estuvo al lado mío.

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