Policiales

Otro procesamiento a Segovia, por contrabando de sustancias tóxicas

Lo acusan de importar ricinina y aconitina, que son nocivas y se utilizan para armas químicas El juez dice que usó un nombre falso y engañó a la Aduana. Tercera resolución judicial en su contra

Sábado 10 de Enero de 2009

Otra vez un juez determinó que Mario Roberto Segovia comercializó sustancias prohibidas, que para hacerlo ocultó su identidad usurpando el nombre de Héctor Germán Benítez, que su actividad declarada no se correspondía con el tipo de negocio que intentaba concretar, que la dirección comercial que usaba era un domicilio virtual, que engañó a las autoridades aduaneras en base a deliberada utilización de datos falsos.

Por esas razones el juez federal en lo penal económico Nº 1 de Capital Federal, Ezequiel Berón de Astrada, lo procesó ayer como autor de contrabando de importación agravado, por considerar que adquirió dos sustancias nocivas para la salud pública —aconitina y ricinina— que son consideradas precursores de armas químicas. También le dictó la prisión preventiva y le trabó embargo por 200 mil pesos.

Van tres. Este es el tercer procesamiento que Segovia recibió de parte de tres jueces federales distintos en los últimos 28 días. El que falló en su contra ayer lo acusa de importar desde Francia, en 2006, dos sustancias de uso prohibido, consideradas altamente venenosas, peligrosas por su mortal toxicidad en caso de ingesta y de elevado valor internacional. Esos elementos alcaloides en la actualidad no se utilizan con finalidades terapéuticas por sus efectos tóxicos en seres humanos.

La causa judicial de Berón de Astrada se inició en julio de 2006, cuando personal de Aduana de Ezeiza encontró un bulto sospechoso proveniente de un laboratorio francés que —según se determinaría luego— contenía aconitina y ricinina, sustancias altamente tóxicas que, entre otros usos, se emplean para elaborar armas químicas en base a su mortífera potencia: la aconitina, por ejemplo, produce la muerte en adultos con dosis de tan sólo 3 a 8 miligramos.

El juez determinó que Segovia usó la identidad de Benítez para adquirir al laboratorio francés Latoxan 250 miligramos de aconitina y 500 miligramos de ricinina. Sus colegas Federico Faggionatto Márquez, de Campana, y Marcelo Aguinsky, de Capital Federal, habían definido que el poseedor del Rolls Royce Phantom también usó aquel nombre para proveer materias primas para producción y comercialización de estupefacientes.

En el caso de la aconitina, el juez sostuvo que el contrabando se había consumado. El ingreso de la la ricinina, descubierta por personal de la aduana argentina en un sobre de correo de Federal Express, quedó en tentativa. El sobre estaba rotulado a nombre de Héctor Germán Benítez.

¿Armas químicas? Al revés de lo que se había especulado, el texto del procesamiento, de 84 páginas, no involucra a Segovia con organizaciones que operan en terrorismo con armas químicas. Pero subraya que la Dirección de Aduanas advirtió que por el alto grado de toxicidad de la ricinina y la información de carácter público sobre los intentos de su utilización —han sido desbaratados como agentes de guerra química— su comercialización debe despertar un necesario estado de supervisión y alerta.

El juez definió también que Segovia utilizó como domicilio comercial la oficina del primer piso de Entre Ríos 1031, frente a plaza Sarmiento, que aparecía alquilada por Benítez, cuya caligrafía según las pericias corresponde a Mario Segovia. Ese mismo local aparece mencionado como dirección comercial de Segovia en los procesamientos dictados contra él por los otros dos jueces antes mencionados.

El magistrado porteño estableció a requerimiento de la Dirección General de Aduanas, que actúa como querellante en la causa, que Segovia habría utilizado un DNI de Benítez, al que le adhirió una foto carné propia.

Para Berón de Astrada, Segovia actuó con acabado conocimiento de que importaba sustancias prohibidas. Como presidente de Excel Import Export, la oficina con sede frente a plaza Sarmiento, se conectó con el laboratorio Latoxan, ubicado en rue Léon Blue 2600, de Valence, en Francia. El magistrado destacó que domicilios, teléfonos y otros datos aportados por el supuesto Benítez coincidían con los reales de Segovia.

Dos veces no. En dos ocasiones Segovia fue llevado a los tribunales de Comodoro Py para declarar: el 9 y el 22 de diciembre. Las dos veces, como hiciera en los otros dos juzgados donde lo procesaron, optó por no hablar.

En el procesamiento el juez destaca que Segovia ingresó al país una sustancia peligrosa para la salud pública, que tuvo "el inequívoco propósito" de inducir a error a las autoridades al firmar él mismo la solicitud de importador ante la Dirección de Aduanas pero no usando su nombre sino el de Benítez.

El jueves pasado Segovia habló públicamente por primera vez para sostener su inocencia de los cargos que lo tienen detenido desde el 23 de noviembre. Se declaró presa de "oscuros intereses", no divulgó detalles de sus actividades aunque dijo que todo su patrimonio fue producto de trabajo. "No soy el rey de la efedrina, soy el rey del trabajo y el sacrificio"

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