La investigación del crimen de Andrés Arduvino, el joven apuñalado en abril del año pasado en el estudio jurídico del abogado Fabián Casarini, sumará una nueva prueba para determinar si existió una tercera persona en la escena del crimen: el juez a cargo del caso autorizó la exhumación del cuerpo, que será sometido a una nueva autopsia en el Instituto Médico Legal. La medida había sido requerida por los familiares de la víctima luego de que la Cámara Penal revirtiera el sobreseimiento del profesional por considerar que no existe evidencia de una legítima defensa.
La exhumación fue requerida por el juez de Instrucción Nº 13, Gustavo Pérez de Urrechu, quien quedó a cargo de la investigación luego de que tres camaristas dejaran sin efecto la desvinculación de Casarini. La medida había sido solicitada por los abogados de la familia de Arduvino, Marcos Cella y Germán Mahieu. Pretenden que se busquen rastros biológicos como piel, pelo o sangre bajo las uñas de la víctima para someterlos a cotejos genéticos. La realización de la segunda autopsia encontrará al imputado en una situación atípica: ejerciendo su propia defensa. Es que, ante la renuncia de sus defensores (Marta Macat y Daniel Kantor), el profesional comenzó a actuar en representación de sí mismo en el expediente, lo que está autorizado por ley para los profesionales del derecho.
"Siempre sospechamos de la presencia de una tercera persona en el lugar. Estamos convencidos de que la brutalidad de las lesiones que sufrió Andrés Arduvino no pueden haber sido causadas por una sola persona", fundamentó Cella.
Ante el planteo de los abogados querellantes, el juez Pérez de Urrechu había solicitado a la fiscal Cristina Herrera que dictaminara si estaba de acuerdo con la medida. Tras recibir una respuesta positiva de la fiscal, la semana pasada autorizó la exhumación para la búsqueda de muestras biológicas.
Con ese decreto listo, resta que la Corte Suprema de Justicia autorice los gastos de la exhumación y que luego una cochería traslade el cuerpo hasta el Instituto Médico Legal. En caso de que se obtengan muestras, serán cotejadas con el ADN de Casarini y del propio Arduvino para constatar si pertenecen a ellos o a una tercera persona.
¿Qué pasó? El crimen ocurrió a las 2.30 del 8 de abril de 2012 en un departamento de planta baja de Montevideo 1629, donde Casarini residía y tenía su estudio jurídico. Andrés Arduvino pasó por el lugar con su pareja, Marcela Sánchez, cuando decidió entrar a la propiedad mientras la chica lo esperaba en la puerta. Minutos más tarde el joven salió por una ventana, totalmente ensangrentado. Había recibido nueve puñaladas y murió más tarde en el Hospital Provincial.
Casarini asegura que no conocía a Arduvino y que lo sorprendió robando en su estudio, que hubo un forcejeo en el que despojó al joven de un cuchillo y que lo apuñaló "en defensa propia". Tras el ataque, dijo, la víctima alcanzó a escapar por una ventana forzando un barrote. La versión de Marcela Sánchez es que su novio había ingresado para pedirle al abogado metadona (droga para la rehabilitación de adictos) y que poco después salió ensangrentado por la ventana.
En septiembre pasado la jueza de Instrucción Mónica Lamperti, que intervino primero en el caso, sobreseyó a Casarini al entender que actuó en legítima defensa y procesó a Marcela Sánchez como coautora de intento de robo agravado. Sin embargo, los jueces Rubén Darío Jukic, Daniel Fernando Acosta y Adolfo Prunotto Laborde, de la Sala IV de la Cámara Penal, revocaron el sobreseimiento al entender que no existe evidencia de legítima defensa. También revirtieron el procesamiento de la joven. Señalaron que la investigación dejó "serias dudas" y consideraron que "ambos imputados no están diciendo toda la verdad". La causa pasó entonces a manos del juez que ahora requirió la exhumación, acaso para despejar interrogantes que a un año del crimen siguen abiertos.