Policiales

Nuevo procesamiento a un escribano por un fraude inmobiliario

Jueves 01 de Junio de 2017

Tres personas fueron procesadas por la venta fraudulenta de un inmueble mediante un poder confeccionado en 2013 con las firmas falsificadas de sus dueños, fallecidos en 2008. Se trata del escribano Eduardo Torres, Jonatan Zárate y María Elena Portillo, a quienes la jueza Delia Paleari les atribuyó los delitos de estafa y falsificación material e ideológica de instrumento público.

En el caso había un cuarto involucrado que obtuvo la falta de mérito: Juan Roberto Aymo, a quien se le atribuyen varias estafas junto con Torres y Zárate en el marco de la llamada megacausa de fraudes inmobiliarios. En cuanto a Portillo, era la suegra de Roberto Cavalli, un hombre vinculado con la banda de Los Monos y asesinado en noviembre de 2015.

En La Florida

Este nuevo caso es de julio de 2013, cuando la abogada María Alejandra José denunció ante el fiscal Esteban Franichevich a Torres, Zárate y Portillo por la operación mediante la cual una casa de Martín Fierro 844, en La Florida, terminó en manos de Portillo. La vivienda pertenecía a Domingo Bertodatto y Dora Giovanni, fallecidos en 2008. Sin embargo, en julio de 2013 apareció un poder de venta otorgado por esa pareja a Zárate. Cuatro días después el escribano Torres pidió al Registro de la Propiedad un certificado para transferir el inmueble y en septiembre otorgó escritura de venta sin posesión en favor de Portillo, por medio del "apoderado" Zárate.

Citada a declarar, Portillo dijo que le había prestado el DNI a su ex yerno, Cavalli, porque éste quería comprar una casa para su madre pero no ponerla a su nombre. Cuatro meses después el hombre la pasó a buscar y la llevó a "un lugar" donde firmó un papel que no leyó.

En ese marco el escribano fue indagado por confeccionar el poder con las firmas falsificadas de los dueños y la escritura en la cual Zárate le vendió el inmueble a Portillo "tornando incierto y litigioso" el legítimo derecho de los herederos sobre el inmueble y "produciendo así un perjuicio patrimonial". Al negar la imputación, Torres dijo que esas personas presentaron sus DNI y firmaron luego de que Aymo los llevara a su escribanía.

La jueza estimó probable que "Torres haya falsificado un instrumento público" para concretar el fraude; que Zárate "participó de la estafa" porque "no podía desconocer que el poder era falso ya que los otorgantes debían estar presentes en el acto de firma, pero habían fallecido en 2008"; y que Portillo "no puede decir que no sabía nada ya que le prestó la firma a su yerno para la compra de una casa, siendo una excusa a fin de mejorar su situación procesal".

Así, Paleari procesó a Torres, Zárate y Portillo por estafa en concurso real con falsificación material e ideológica de instrumento público. En cuanto a Aymo, "si bien podría tener vinculación con los imputados, y de hecho ha actuado en otros hechos, no se hallaron pruebas que lo comprometan" en el caso por lo cual le dictó falta de mérito.

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