Policiales

Los fiscales inician hoy sus alegatos en el tramo final del juicio a Los Monos

Basarán sus pedidos de pena contra 25 imputados. Al inicio solicitaron altas condenas a los líderes: 41 años a "Monchi" Machuca y 24 años a "Guille" Cantero

Lunes 19 de Marzo de 2018

El juicio oral contra la llamada Banda de Los Monos entrará a las 9 en su etapa final con los alegatos de los fiscales que ya pidieron altas penas para los líderes de la aludida organización: 41 años para Ramón Ezequiel Machuca, alias "Monchi Cantero", y 24 años para Ariel Máximo "Guille" Cantero. Se espera que argumenten sus planteos los fiscales Gonzalo Fernández Bussy, contra 25 personas imputadas de integrar una asociación ilícita, y luego su colega Luis Schiappa Pietra, por homicidios que tienen en total a seis implicados en distintos roles.

Tras los alegatos de los fiscales será el turno de las defensas aunque recién en el curso de la audiencia estará claro si comenzarán hoy, lo que parece poco probable. Hasta el viernes no estaba resuelto si luego de la exposición del fiscal Fernández Bussy replicarán las defensas por asociación ilícita y recién después arrancará Schiappa Pietra con los homicidios. O si los dos fiscales alegarán en primer turno por todos los delitos atribuidos y luego responderán los defensores en bloque.

Seguramente el fiscal Fernández Bussy se detendrá, antes de analizar la prueba, en los dos planteos que las defensas hicieron el día inicial del juicio. Uno es la impugnación contra el tribunal, integrado por Ismael Manfrín, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela, a quien le atribuyen falta de imparcialidad por haber ya valorado la evidencia en un juicio anterior. El segundo es el pedido de nulidad de todo lo actuado por el juez Juan Carlos Vienna, que instruyó la más voluminosa de las causas, al que endilgan haber orientado la pesquisa en un solo sentido, implicando a la familia Cantero.

El fiscal ya señaló que el tribunal es idóneo para juzgar a los acusados, por un lado. Y que Vienna actuó en el marco de su competencia al investigar el homicidio de Martín "Fantasma" Paz, que implicó el inicio de la causa por asociación ilícita. Señalará que las escuchas contra los Cantero tenían sentido por las constancias en el expediente, como ya lo avalaron distintos camaristas y hasta la Corte Suprema de Santa Fe, en la causa Lourdes Cantero. Y que varios jueces tuvieron esa misma conducta. Remarcarán que la intervención del teléfono de Monchi Cantero, que está en el centro de las comunicaciones de la banda, porque se detectan allí las principales alusiones a acciones violentas, no fueron ordenadas por Vienna, sino por la jueza Raquel Cosgaya.

En su alegato de apertura, el pasado 21 de noviembre, el fiscal Fernández Bussy detalló los pedidos de pena a los 25 acusados (trece uniformados y doce civiles). Apuntó que la banda de Los Monos era una asociación ilícita que se apoderó de un territorio para cometer delitos violentos, con el fin de hacer negocios económicos, mediante la imposición del miedo. Eso generaban los líderes del grupo, cobrando a otras personas para brindarles protección, planeando homicidios, corrompiendo a las fuerzas de seguridad. "Los miembros tenían roles asignados. No todos apretaban el gatillo, no todos lavaban dinero, no todos limpiaban rastros. Pero todos tenían sentido de pertenencia y conocimiento de los delitos", dijo entonces Fernández Bussy.

Fines de negocios

Al correr las audiencias, este fiscal fue avanzando en el fin último económico de la banda a partir de la adquisición de bienes con fruto de sus ganancias del delito. El 11 de diciembre citaron a testigos que les vendieron inmuebles, a arquitectos que refaccionaron sus casas y que aludieron a una lógica propia del circuito de dinero negro, como pagos de sumas de dinero en efectivo o la participación de testaferros en las inscripciones de esas propiedades. Y recordó la cantidad de bienes decomisados al grupo cuyo origen no pudo ser justificado con ingresos lícitos.

También hará referencia a las compras de armas y municiones en las escuchas que demuestran la violencia orientada a cosechar réditos económicos. Asimismo que las escuchas exponen las identidades de los implicados y sus roles lo que, en especial, es refrendado por los peritos acústicos forenses de la Policía Federal.

Para los fiscales los tres eventos de homicidios juzgados se explican en el contexto del funcionamiento de la asociación y confirman el negocio de la violencia. El de Lourdes Cantero, una chica de 14 años, es violencia por negocios. En este caso ya tiene condena firme el ex policía Juan Delmastro como partícipe secundario. Monchi está acusado como autor ideológico. Se trata de un crimen en el Barrio de la Carne ocurrido el 14 de mayo de 2013 cuando es baleado un bunker de la competencia de los Cantero lo que ocasiona la muerte de la adolescente. El fiscal le atribuye a Monchi la orden del ataque con la frase "dale a mansalva".

Los homicidios siguientes fueron los de Diego Demarre, el dueño del boliche frente al cual mataron a Claudio Pájaro Cantero, y el atentado a una camioneta frente al Distrito Sudoeste, donde resultan asesinados Marcelo Alomar, Nahuel César y su madre Norma César. Para Schiappa Pietra estas muertes son por venganza debido al crimen del líder de Los Monos. Estos hechos ocurrieron el 27 y 28 de mayo de 2013. El crimen de Pájaro fue el 26.

Para Schiappa Pietra se probó que Ariel "Guille" Cantero fue quien ejecutó a Demarre en un auto manejado por Andrés "Gitano" Fernández. Leandro Vilches y Emanuel Chamorro fueron quienes dieron datos de la ubicación de la víctima. Las escuchas a Monchi Cantero para este fiscal demuestran que buscaban a las personas que resultan luego asesinadas. Y existe prueba balística que señala que el arma para matar a Demarre se utilizó para el triple homicidio del Distrito Sudoeste.

Los fiscales destacarán también que otros integrantes de Los Monos no estuvieron en el juicio porque ya los condenaron en un juicio abreviado en la misma causa. Once personas admitieron haber cometido los delitos achacados. Entre esos condenados está Patricia Celestina Contreras, "La Cele", madre de "Guille" y "Monchi".

"Todos los miembros tenían sentido de

pertenencia y conocían los delitos", dijo el fiscal Fernández Bussy

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