Banda Los Monos

Las claves que valoró la Justicia para condenar a Los Monos como una banda

En los fundamentos del fallo el tribunal descarta la parcialidad del juez Vienna, valida la actuación policial, justifica la investigación y valora las escuchas.

Jueves 03 de Mayo de 2018

Como si les hubieran mostrado una radiografía, lo primero que vieron los jueces en las audiencias del juicio a Los Monos fue la estructura de una banda. A partir de las escuchas, las armas secuestradas y el crecimiento económico ostentado por el grupo, concluyeron que en el año 2013 existió en Rosario una organización cívico-policial dedicada al negocio de la violencia. Recién cuando estuvo definida esa base, los magistrados analizaron roles y nombres propios para repartir altas penas y algunas absoluciones entre los 25 acusados.

Ese recorrido, de lo general a lo particular, quedó plasmado en el fallo de 899 páginas cuyos fundamentos se conocieron ayer. Para el tribunal la causa es válida desde el principio: no existió parcialidad del juez instructor Juan Carlos Vienna, no se demostró mala actuación policial, la pesquisa a la familia Cantero y su entorno estuvo justificada y las escuchas son de una claridad demoledora.

El 9 de abril pasado el tribunal condenó con altas penas a 19 acusados y absolvió a otros seis por el beneficio de la duda. Desde entonces sólo se conocía la parte final del fallo. El análisis previo que hicieron los jueces sobre la prueba para llegar a ese resultado se dio a conocer ayer al mediodía a las partes, que a partir de ahora pueden presentar las respectivas apelaciones.

Parte de un todo

En el juicio se discutió el funcionamiento de una asociación ilícita que duró al menos entre abril y junio de 2013, período en el que sus movimientos fueron captados en escuchas. En un segundo tramo del debate oral se trataron cinco homicidios por los que fueron condenados los jefes Ramón "Monchi" Machuca, su hermano de crianza Ariel "Guille" Cantero y otras tres personas: Emanuel Cahamorro y Leandro Vilches como partícipes secundarios; y Andrés "Gitano" Fernández como partícipe primario.

En el análisis de los jueces Ismael Manfrín, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela los asesinatos cometidos por la banda no son episodios separados de la organización criminal sino parte de esa matriz. Por eso, para los magistrados, se justificó que todas las causas atribuidas a Los Monos en distintos expedientes se debatieran en un mismo juicio oral y público que duró cuatro meses en el Centro de Justicia Penal.

En el final de las audiencias, el tribunal condenó a Ramón Machuca a 37 años de prisión como jefe de la banda e instigador del homicidio de Lourdes Canteros —una escucha lo captó ordenando "tirá a mansalva" a la casa de la chica baleada el 16 de mayo de 2013— y del triple crimen de Francia y Acevedo, perpetrado el 28 de mayo de ese año y que le costó la vida a Marcelo Alomar, Nahuel César y Norma César.

"Guille", en tanto, fue condenado a 22 años como jefe de la banda y autor del crimen del bolichero Diego Demarre, cometido el 27 de mayo. Su padre, Ariel "El viejo" Cantero recibió 6 años pero no como jefe sino como miembro de la asociación ilícita. Los tres, al igual que el resto de los condenados (de ellos, nueve son empleados de fuerzas de seguridad) conocieron ayer la justificación de esas penas.

La actuación del instructor

El fallo comienza analizando planteos generales. El primer punto refiere a la constitución del tribunal, un aspecto cuestionado por las defensas en el arranque del 22 de noviembre pasado. Entonces recusaron a los jueces Manfrín y Más Varela porque ya habían intervenido en el juicio oral contra el clan Bassi por el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, el jefe de Los Monos asesinado el 26 de mayo de 2013 frente a un boliche de Villa Gobernador Gálvez.

Los abogados señalaron entonces que parte de la prueba era común a ambas causas y por eso los magistrados podían estar "contaminados". Ellos contestaron que el planteo fue extemporáneo porque la integración del tribunal se conocía desde hacía ocho meses. Y remarcaron que "la llamada «Causa de Los Monos» ha merecido una constante cobertura periodística" que convirtió a cada acto judicial del caso en un dato conocido por toda la sociedad.

Hecha esa salvedad pasaron a un punto neurálgico: la actuación del juez instructor Juan Carlos Vienna. Es que, frente a la potencia de las escuchas, los abogados defensores llegaron al juicio con una estrategia de máxima: atacaron la investigación desde la raíz y tacharon a Vienna de imparcial. Esta teoría no fue receptada por el tribunal.

Los jueces dijeron que no se demostró parcialidad. Para ellos, investigar a Los Monos no tuvo que ver ni con el contexto histórico de buscar resultados frente a una crisis política de seguridad ni tampoco con un vínculo del magistrado con Luis Paz, cuyo hijo, Martín "Fantasma" Paz, fue la víctima de homicidio que dio inicio a la investigación.

Para el tribunal tuvo lógica que Vienna investigara a Los Monos por dos vías. Primero porque a tres días del crimen del "Fantasma" la fiscal del caso, Adriana Camporini, ya había pedido investigar los contactos hallados en el celular de la víctima, específicamente su cuñado, Claudio "Pájaro" Cantero, lo que consta desde el primer cuerpo del expediente. Segundo, porque la Brigada Operativa de Judiciales (BOJ) de la policía le llevó a Vienna la misma hipótesis que le pedía la fiscal, respecto de que la organización acusada había tenido relación con el crimen del "Fantasma".

En ese sentido los jueces consideran que tuvo sensatez jurídica producir las intervenciones telefónicas contra miembros de Los Monos, lo que ya había sido avalado por otros tribunales superiores antes del juicio oral, los que también habían rechazado la parcialidad de Vienna. También afirman que si se hubiera demostrado que Vienna fue imparcial eso por sí solo no implicaba que todos los actos de la causa debieran ser anulados. A lo sumo, sería un dato para examinar con más rigor la prueba que él aportó.

Una relación bajo la lupa
Otro punto muy analizado por los jueces es la relación de Paz con Vienna. Lo primero que destacan es que Paz no necesitaba ninguna cercanía con Vienna para orientar la pesquisa hacia el clan Cantero: bastaba que Paz, como padre de la víctima, mencionara a los Cantero para que el juez los investigara. El tribunal también se detiene en el viaje de Vienna y Paz en forma simultánea a Estados Unidos para ir a una velada boxística y en el video que registró el policía Sergio Blanche de una reunión en la que el magistrado le solicitaba que cambiara de abogado defensor. Lo que remarca el fallo es que si bien esas actitudes generan perplejidad y hasta una sanción de la Corte Suprema por el último hecho no se le probó delito al juez. Y que la actuación de Vienna fue validada por superiores cuando fue recusado por las defensas.
   Otro punto remarcado es que la intervención del teléfono crucial para la investigación, que resultó ser de Ramón “Monchi” Machuca no fue dispuesta por Vienna, que estaba en ese momento en el viaje que señalaron las defensas. Esa orden de interceptación de la línea fue de la jueza Raquel Cosgaya.
   Al respcto, el tribunal indicó que no se puede considerar que la jueza firmó tal cosa como un mero acto administrativo. Eso implicaría aceptar que un juez cuando firma en suplencia algo rebaja sus estándares de control, lo que es un desatino. Pensar eso, dijeron, sería una ofensa hacia Cosgaya, “sobre cuya idoneidad y buen hacer no cabe duda a este tribunal”.
   Tras validar las escuchas, antes incluso de adentrarse a analizar caso por caso, dieron por sentado que existió una banda y que ésto pudo constatarse en evidencias materiales. Citaron la serie de allanamientos de mayo y junio de 2013 en los que se hallaron numerosas armas de fuego, dinero, vehículos, bienes y documentación. Ésto, pese a la “absoluta ausencia de justificación financiera para aquellas posesiones patrimoniales” por parte de los acusados.
   El decomiso de 55 vehículos, seis inmuebles y cinco chapas de taxi revelan el “poderío económico no justificado que ostentaban —al menos— los jefes y sus relaciones parentales cercanas”, indicaron.
   A esto se suma el contenido de las escuchas, que consideraron contundente e irrefutable, y que revela “una pluralidad delictiva emergente en el seno de la asociación ilícita” con alusiones a búnkeres de drogas, contactos policiales, amedrentamientos y provisión de armamento.
Los crímenes
Los homicidios se tomaron como otra prueba contra la banda: “Los cinco hechos de homicidio guiados por móviles diversos como lo representan la sed de venganza (en los casos Demarre y César/Alomar) y el cuidado, control y defensa criminal del aspecto económico del negocio (Lourdes Cantero)” conforman “un listado que ya es sobradamente suficiente para demostrar la materialidad fáctica”.
   Para los jueces, el grupo tuvo un poder económico “minimizado por las defensas” que le permitió incluso comprar divisas extranjeras, como lo prueba una escucha en la cual Machuca gestiona la compra de 10 mil dólares.
   Sobre estos cimientos probatorios concluyeron que la asociación ilícita existió: “Los hechos traídos a juicio son actos que evidentemente forman parte del accionar de la criminalidad organizada y liderada por Ramón Ezequiel Machuca y Ariel Máximo Cantero. Las pruebas incorporadas al proceso permiten apreciar la participación de cada uno de los imputados condenados en los hechos como así también su responsabilidad penal. Se da crédito así la hipótesis de la acusación y resulta evidente la existencia y operatividad de esta organización criminal”.
   Una vez sentados estos pilares comenzaron a tratar caso por caso. Primero los de los jefes, luego los miembros y por último los homicidios, considerados parte de un todo pero segmentados para el análisis. En ese sentido, para los jueces, el crimen de Diego Demarre ofrece reenvíos constantes al delito de asociación ilícita: consideraron que ese caso es “el lugar de comprobación de la existencia y funcionamiento de la banda” que dieron por probada.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario