POLICIALES

La villa de la Vía Honda, escenario de disputas que se dirimen a tiros y dejan víctimas

Una chica de 18 años recibió un balazo en la cabeza y pelea por su vida. Un hombre de 28 años fue alcanzado por un disparo en un glúteo y está en el Heca

Martes 01 de Junio de 2021

“Amigo, acá no hay muchas vueltas. Pasa la moto, tira y al que le pegó le pegó. Ayer fue a Ariadna, pero si pasara ahora podría ser para usted o para mi. La moto pasa y tira. No preguntan. Pasan y tiran”. Un joven vecino de la villa conocida como la Vía Honda baja al llano el discurso de la inseguridad que jaquea al barrio. Y lo cuenta tan simple que cuesta entenderlo. Esa fue la dinámica que este lunes pasadas las 18.30 sacudió una vez más las inmediaciones de Cerrillos y Biedma. “La moto vino desde la vía. Nosotros estábamos tomando algo, como nos juntamos todas las tardes a charlar. Pasó la moto y tiró. Le pegaron a Ariadna y a Ezequiel”, comentó, escueto, uno de los pibes que estaba en el grupo y que se salvó por su buena fortuna. Ariadna A. de 18 años recibió un impacto en el parietal izquierdo. Está internada en la terapia del Hospital de Emergencias con respiración asistida. Ezequiel V., de 28 años, recibió un impacto en el glúteo izquierdo y quedó internado en el Heca fuera de peligro.

Si bien la situación en los barrios periféricos es compleja en cuanto a violencia armada en las calles, en lugares como la Vía Honda la situación parece haber llegado a su máximo nivel. Así como las crónicas policiales están plagada de “normalizaciones” respecto a las causas o razones que alimentan la violencia urbana que desde hace una década alimentan noticieros de tele, radio y páginas gráficas, los periodistas nos hemos acostumbrados a propalar explicaciones que colaboran para la simplificación. Se cuentan muertos como números, se explican situaciones complejas como “guerras por el control de calle” y se analiza el diario vivir de los vecinos como si fuera un parte de guerra en batallas que nunca tienen fin y donde los generales que dan órdenes están todos resguardados en las cárceles provinciales y federales.

Está claro que no hay un plan de seguridad estatal que soporte a dos pibes en moto disparando como locos con una pistola o una metra. También está claro que no todas las razones de los ataques a balazos son de raíz narco y que el mapa del delito organizado se ha atomizado tanto sea en la diversidad de delitos como en la cantidad de manos que quieren controlar los negocios que se manejan en las calles. ¿Y el Estado? ¿Y la política? Entre explicaciones y excusas. La política mide los homicidios en impacto. Si hay muchos en poco tiempo se habla de ola. Y si ya hubo una ola, se habla de “nueva ola” de violencia. Y así surfean la situación en un “siga, siga” digno de los mejores tiempos del árbitro “Pancho” Lamolina.

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Caminar por las calles de la Vía Honda congela la sangre. Alrededor de Ariadna y Ezequiel el lunes pasadas las 18.30 había una veintena de de pibitos jugando en una placita ubicada frente al lugar atacado y otro tanto en una canchita de fútbol. Alrededor de los pibes heridos había media docena de pares. Sin contar los vecinos que hacían las compras para la cena. En ese contexto la moto pasó y el acompañante disparó. Nadie en la zona usa barbijo anti pandemia. Quién podría culpar a esos vecinos si le temen más a la dupla armada en una moto que al mismísimo Covid de segunda o tercera ola.

Campo de mortajas

Desde el 22 de diciembre pasado en el cuadrado delimitado por bulevar Seguí, Avellaneda, Felipe Moré y las vías en Avellaneda al 4000 y Garibaldi se registraron una decena de asesinatos. El de Carlos Alberto Ramos en el patio de su casa de Patagones al 3900, el 22 de diciembre; el de Milton Sosa y Pablo Ismael Brest en Manantiales y Biedma, el 24 de diciembre; y el de Milton Javier Valdez el lunes 11 de enero por la noche en Avellaneda al 3900; el cuádruple asesinato ocurrido la noche del 12 de marzo en Cerrillos al 3700 que tuvo como víctimas al boxeador Brian Nahuel “La Cobra” Zarza (campeón superliviano de la Fedelatin de la Asociación Mundial de Boxeo AMB en 2016), Lucas Ariel Luján Riveros, Esteban Damián Benítez y Miguel Alcaraz; el de Guillermo Romero, el miércoles 12 de mayo en Patagones y Presidente Quintana; y el de Lautaro Nicolás Giangreco, a pocos metros un día más tarde, el 14 de mayo.

A esos asesinatos hay que sumarles otros cuatro ocurridos en inmediaciones de Manantiales (paralela a Patagones hacia el lado de Avellaneda) y 24 de Septiembre entre el 1º de marzo de 2019 y el pasado 20 de febrero: Emilse Sosa, de 16 años, y Miguel Angel Quintana, de 50 (el 1º de marzo de 2019 en un ataque demencial con otros tres heridos); Juan Manuel Arias, de 27 (el 15 de septiembre de 2019), y Dora Quiroga, de 63 años (el 8 de febrero 2020).

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"La moto apareció de la nada desde Patagones y Biedma", explicó un testigo.

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¿Qué es lo que cuentan los vecinos? Que quedaron en medio de una disputa territorial por el control de la calle. Y que la zona está superpoblada de puntos de venta de drogas de diferentes marcas. Desde hace tiempo los vecinos cuentan que la venta de drogas en la zona es monopolizada por Ariel “Viejo” Cantero, en un emprendimiento personal que estaría por fuera de Los Monos. Los vecinos hablan de él sin mencionar su apellido, en una zonas donde el “Viejo” suena con un gran peso específico. Entre sus “gerentes” se menciona a un tal “Willy” y a Nelson “Pandu” Aguirre, preso en la cárcel de Piñero. También en este sector de Vía Honda vive “Bibi”, de 29 años y sindicada como actual pareja del Viejo. Otro jugador mencionado el último año se apoda “Gitano”, presunto rival del “Viejo”. Y días atrás pudo saberse que en inmediaciones de Patagones al 3900, donde mataron a Ramos, viven parientes políticos de un peso pesado detenido en Piñero con el cartel de “preso de alto perfil”. Todo estos dichos tienen correlato en diferentes investigaciones judiciales en curso.

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Ariadna y sus amigos estaban sentados frente a la placita y canchita de Cerrilos y Biedma.

Ariadna y sus amigos estaban sentados frente a la placita y canchita de Cerrilos y Biedma.

La moto

Este lunes, dos semanas y media después del último asesinato ocurrido en la zona, entre seis y ocho pibes del barrio se juntaron en inmediaciones de Cerrillos y Biedma como la hacían todos las tardes. La única del grupo que estaba sentada en una silla era Ariadna. Este martes, 24 horas después del ataque a balazos, la silla seguía en la puerta de la casa. Según coincidieron vecinos e investigadores, alrededor de las 18.30 una moto del que no se aportaron características dobló desde calle Patagones y arremetió sobre Biedma hacia el cruce con Cerrillos, en la esquina de la placita y la canchita.

El acompañante se despachó disparando a mansalva contra el grupo en el que estaban Ariadna y Ezequiel. La primera detonación provocó un desbande. Ariadna no pudo hacer nada. Un proyectil la impactó en la cabeza. Ezequiel intentó correr y un disparo lo alcanzó en el glúteo izquierdo. La banda de sonido del ataque fue entre gritos desgarradores por miedo, horror y dolor. En la escena fueron recolectadas nueve vainas servidas calibre 9 milímetros.

El caso es investigado por el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Ademar Bianchini quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran en territorio a la búsqueda de testimonios. A simple viste en las inmediaciones no se visualizan cámaras de videovigilancia públicas ni privadas.

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