POLICIALES

Cuatro hombres armados, una emboscada letal y otro joven muerto en la Vía Honda

Guillermo Romero fue atacado junto a su familia en su casa de Patagones al 3900. Uno de sus hermanos recibió un balazo que le fracturó un dedo de la mano.

Jueves 13 de Mayo de 2021

La Vía Honda es uno de los barrios más empobrecidos de Rosario. Caminar por sus calles y pasillos es transitar sobre una pobreza extrema y sostenida que duele a la vista y que no disimula el mejorado de las calles que facilitan el tránsito. Allí, sobre Patagones al 3900, a altura de Presidente Quintana, vive doña Josefina, madre de diez hijos. “La verdad es que no sabemos qué pasó. Le damos vuelta al asunto pero no sabemos por qué me atropellaron la casa, me mataron a un hijo y me hirieron a otro”, explicó la mujer con los ojos enrojecidos de llanto y furia.

Josefina contó que el miércoles a las 20 cuatro hombre armados con pistolas calibre 40 y 9 milímetros entraron al patio que comparten su casa y un emprendimiento familiar de reciclado de elementos recolectados por cirujas y comenzaron a disparar a mansalva. En el lugar había alrededores de 25 personas, seis de ellas menores de 10 años. Su hijo Guillermo Maximiliano Romero, de 29 años, recibió múltiples impactos y murió camino al hospital. Uno de sus hermanos, de 29 años, recibió un balazo en la mano izquierda que le quebró un dedo.

“Todo en este barrio se pudrió el día que llegó la droga. Y no va a mejorar, va a empeorar”. Los vecinos de la Vía Honda relatan sus historias retaceando palabras. A pesar de la bronca, la indignación y el dolor no abren la puerta al diálogo. Narran en estado de shock, apelando muchas veces a la complicidad de quien pregunte para terminar de redondear escena que ellos mismos han vivenciado. El miércoles era un buen día para los dos hijos varones de Josefina. Habían logrado comprar una vieja camioneta Ford F-100 para ahorrarse el dinero de los fletes que les demandaba llevar los elementos recolectados por cirujas con sus carritos y una compraventa que habían logrado consolidar durante la pandemia. Pero en la casa del pobre la alegría es efímera.

>>Leer más: Una lluvia de sangre y plomo despedazó los sueños de una familia de Vía Honda

Josefina contó que vive en el barrio hace 30 años. El miércoles a la noche cuatro muchachos armados con buzos, capuchas y barbijos ganaron el interior del patio en el que confluyen su casa, la vivienda de su madre y los emprendimientos de sus hijos. Que en ese patio, de unos 10 metros por 6 se desató una cacería endemoniada delante de unas 25 personas entre familiares y personas que llevaban lo recolectado en el cirujeo. En ese lugar la mujer tiene, además, un merendero y copa de leche llamado “Trabajando para sobrevivir”. Los cuatro sicarios se desplegaron como un paraguas tratando de ganar el mayor rango de disparo posible. Los blancos fueron Antonio, de 29 años, y su hermano Guillermo, de 26. El relato es digno de una escena de videojuegos de disparos pero en un escenario detonado por la pobreza estructural. Un terrento desplegado en forma de "T".

Calle y barrio pobre

Patagones es una de las calles más representativas de la Vía Honda. Estrecha y serpenteante surca el barrio desde Garibaldi hasta la canchita de calle Deliot. A veces como callecita y otras como pasillo ancho. Las referencias catastrales son escasas. Todo es por aproximación en metros o en lugares simbólicos, que bien pueden ser quioscos, granjitas o autos estacionados. Patagones corre paralela a las vías y también al bulevar Avellaneda. En un territorio que según cuenta con los vecinos siempre fue patrimonio de Ariel “El Viejo” Cantero.

Es un territorio áspero en el que en los últimos seis meses, desde el 22 de diciembre pasado, se produjeron ocho asesinatos en el rectángulo delimitado por bulevar Seguí, Avellaneda, Felipe Moré y las vías en Avellaneda al 4000 y Garibaldi: el de Carlos Alberto Ramos en el patio de su casa de Patagones al 3900, el 22 de diciembre; el de Milton Sosa y Pablo Ismael Brest en Manantiales y Biedma, el 24 de diciembre; y el de Milton Javier Valdez el lunes 11 de enero por la noche en Avellaneda al 3900, y el cuádruple asesinato ocurrido la noche del 12 de marzo en Cerrillos al 3700: las víctimas fueron el boxeador Brian Nahuel “La Cobra” Zarza (campeón superliviano de la Fedelatin de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en 2016), Lucas Ariel Luján Riveros, Benítez, Esteban Damián Benítez y Miguel Alcaraz.

image (5).jpg

Josefina contó que los agresores armados entraron por el portón de acceso a su vivienda y comenzaron a disparar haciendo blanco en lo que se moviera. Una emboscada que transformó un patio grande en un campo de tiro perimetrado por chapas oxidadas, cartón y maderas. Todo lo que rodea a la casa de la familia atacada es de ladrillos huecos, chapas o maderas. En la confusión pudo verse correr a Antonio, a quien apodan “Gordo”, quien intentó refugiarse en la casa de su abuela, una vivienda que tiene entrada y salida por la prolongación de Presidente Quintana. Uno de los sicarios lo persiguió. Todo el recorrido quedó marcado por los impactos de los plomos. Los últimos fueron contra la puerta de chapa de la casa de la abuela, donde quedaron al menos cuatro perforaciones. Una de esos proyectiles le fracturó uno de los dedos de la mano izquierda.

>>Leer más: Cinco balazos terminaron con la vida de un chico de 16 años en Vía Honda

Al ver correr a su hermano, Guillermo Romero salió detrás de un galpón preguntando: “¿Gordo, porqué corres?”. Fue lo último que Guillermo pronunció en su vida. “Uno de los matadores le hizo una zancadilla, lo hizo caer de rodilla y ahí lo ejecutó. No le dio tiempo a nada. El quiso taparse la cara, pero lo fusiló” con tres impactos en el cráneo, explicó uno de los familiares. El cuerpo de Maximiliano quedó en el medio del patio. Si bien lo llevaron al Hospital de Emergencias nada pudieron hacer. Testigos indicaron que los agresores huyeron en un Renault 9 de color gris hacia calle Garibaldi. De la escena del crimen se levantaron alrededor de 20 vainas servidas calibre 40 y 9 milímetros. Si este bestial crimen hubiera ocurrido en un barrio de clase media, hubiera sido detonante de varias marchas del tipo “Rosario Sangra” o “Rosario Sufre”. Pero ocurrió en un barrio pobre del sudoeste rosarino.

image (4).jpg

Sobre el mediodía de este jueves la sangre Guillermo Romero estaba tapada con un poco de alimento balanceado para gallinas y por la chata F-100 que habían comprado para abaratar costos. La dinámica del crimen, en escala, hizo recordar la encerrona en la que el 22 de diciembre pasado fue asesinado en el patio de su casa Carlos Alberto Ramos, a dos cuadras de la escena del crimen en cuestión. Fuentes ligadas a la pesquisa, en manos de la fiscal Marisol Fabbro, indicaron que hace siete años los dos protagonistas de esta balacera estuvieron mencionados en la investigación del asesinato de Miguel Angel Obregón, de 37 años, asesinado de un balazo en el pecho la madrugada del 15 de junio de 2014 en un sendero de tierra de unos cuatro metros de ancho bordeado por casillas de chapa y de material de Cerrillos al 3900. Pero se desconoce como continuó la ruta de esa causa judicial.

La fiscal Fabbro comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran sobre territorio. A simple vista en el lugar no existen cámaras de videovigilancia públicas ni privadas.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario