En Central parece haberse puesto todo de patas para arriba en este último tramo del semestre. La eliminación en Copa Argentina a manos de Estudiantes provocó un cimbronazo y el principal apuntado es el entrenador Jorge Almirón. Al menos es la sensación que quedó flotando en el mundo de las redes sociales, el que, se sabe, muchas veces se utiliza para hacer catarsis y no es un indicativo de nada.
Pero todo eso que se piensa, se dice o se escribe es algo que se suma a algo que siempre estuvo más o menos claro en el mundo Central y tiene que ver con que Almirón nunca se metió de llenó en el corazón de los hinchas, amén de que los números que tiene le dan la derecha.
Pero claro, hay veces que los números no lo son todo y este parece ser uno de esos casos. Si Almirón quedó en el ojo de la tormenta es por esos partidos en los que el equipo debía mostrar un plus y no lo hizo.
A la espera de que las aguas se calmen
En medio de este panorama, hay versiones de todo tipo, pero nada en concreto. Por eso será necesario esperar algunos días para que las aguas se calmen y la dirigencia pueda hacer un análisis lo más coherente posible antes de tomar una decisión.
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Los jugadores de Central tuvieron una muy mala tarde en el Kempes en la derrota ante Estudiantes.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Hoy los caminos a seguir no son muchos, apenas dos. Hay un respaldo total por parte del club hacia el entrenador o bien la decisión de meter un volantazo, lo que implicaría salir en busca de otro técnico. Es así de simple, sin medias tintas. Y nadie debiera sorprenderse ni ruborizarse por ello. Incluso en la conferencia de prensa pospartido al DT se le preguntó sobre si ese resultado podía poner en peligro su continuidad, a lo que el técnico respondió: “Yo siempre veo las cosas positivas y creo que hay muchas”.
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Hay un dato ineludible en medio del análisis y no es otro que esta comisión directiva, en especial aquellos integrantes de la misma que están encargados del fútbol, optó por la no renovación del contrato de Ariel Holan para ir en busca de otro cuerpo técnico, amparada en el pensamiento de que el equipo necesitaba un salto de calidad frente a determinados escenarios. Léase partidos trascendentes y de eliminación directa.
Esos números de Almirón a los que se hace referencia son simplemente eso, números, que pueden resultar amigables o no, depende del criterio de cada uno, pero son incontrastables.
Los números de Almirón en Central
El Canalla disputó 27 partidos con este cuerpo técnico y sobre 81 puntos posibles cosechó 50. Es decir, tuvo una eficacia del 61,7 por ciento. Una cifra que no muchos técnicos logran alcanzar después de un proceso de al menos seis meses.
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En Ecuador, Central no pudo defender en primer puesto en el Grupo H de la Copa Libertadores
AP
En un escenario normal, no habría duda alguna sobre su continuidad, pero en Central hoy la cosa se vive de otra manera y la mirada crítica por parte de los hinchas está a la vista de todos.
Entre los grandes objetivos de este primer semestre, la Copa Libertadores tenía un rol preponderante. Y el equipo logró lo que se había planteado: la clasificación a los octavos de final. Es más, lo hizo una fecha antes del final de la fase de grupos. Pero claro, ese partido en Quito ante Independiente del Valle, en el que fue a defender el primer puesto en el grupo resultó una piedra en el zapato.
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Semifinalista en el Apertura
¿En el torneo Apertura? Central clasificó a las instancias finales con cierta holgura (en el medio ganó el clásico con autoridad y en condición de visitante) y llegó a jugar una de las semifinales, habiéndose sacado de encima primero a dos pesos pesado como lo son Racing e Independiente. Pero la floja actuación en el Monumental frente a River también fue otra piedra en el zapato. Los hinchas sintieron que al equipo le faltó competitividad.
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Central viajó al monumental para enfrentar a River en el marco de la semifinal del torneo Apertura.
Leonardo Vincenti / La Capital
Esa derrota no pareció una más, porque al partido siguiente se dio una situación que fue una especie de termómetro del sentimiento predominante. En el encuentro ante Universidad Central de Venezuela, por la Copa Libertadores, fue la primera vez que el público en el Gigante mostró su descontento con el entrenador. En todos los partidos anteriores, cuando la voz del estadio anunció la formación del equipo, el nombre del técnico pasaba inadvertido. En esa ocasión no. Hubo una silbatina generalizada.
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El choque ante el Pincha, el peor
Y llegó este partido frente a Estudiantes que fue, a todas luces, el que peores sensaciones generó. La reprobación de los hinchas hacia el equipo al término del encuentro (los futbolistas se pusieron de cara a la popular, primero aplaudieron y después se quedaron varios minutos parados) fue un claro mensaje. Fue, quizá, el partido en el que Central menos competitividad mostró.
A partir de ahí la contundente sensación de descontento por parte de los hinchas, sin importar que haya habido objetivos cumplidos ni el respaldo de esos números anteriormente mencionados. Es más, el avispero se alteró aún más a la mañana siguiente (lunes), con las declaraciones de Carlos Quintana, quien dijo que su salida tenía que ver con que no se sentía valorado por el técnico y que en el tramo final de su carrera pretendía tener más continuidad.
Central tuvo un buen semestre, pero el final del mismo llegó con derrotas que parecieron detonar todo. Y las esquirlas que se esparcieron fueron hacia la figura de Almirón.