Un hombre de 51 años fue imputado este lunes por haber arrojado un elemento contundente que le provocó una herida a un jugador de Peñarol el pasado 4 de abril, al finalizar el partido de fútbol que el equipo uruguayo perdió 1 a 0 contra Rosario Central en el Gigante de Arroyito por la primera fecha del Grupo G de la Copa Libertadores de América. Se trata de Cristian P. quien fue imputado por el fiscal de Investigación y Juicio Fernando Dalmau del delito de “lesiones leves dolosas agravadas por ser cometidas en un espectáculo deportivo en concurso real con el delito de promoción de tumultos y desórdenes públicos”.
En una audiencia realizada la tarde de este lunes la jueza de primera instancia Melania Carrara dispuso una medida alternativa a la prisión preventiva efectiva y liberó al acusado con una serie de regla de conducta que, en principio, deberá cumplir por el plazo de ley de hasta dos años.
Según confirmaron fuentes de la Fiscalía Regional 2, entre las restricciones impuestas, Cristian P. deberá entregar a modo de caución un vehículo por un valor de 12 millones de pesos, fijar un domicilio en Rosario del que no podrá mudarse sin autorización judicial previa, no podrá asistir durante dos años a ningún espectáculo deportivo en la Argentina, deberá concurrir a firmar semanalmente a una sede judicial y tampoco podrá salir del país sin autorización; la medida implica la entrega del pasaporte por parte del imputado.
Una agresión tras otras tantas
El hecho por el cual fue imputado Cristian P. ocurrió el 4 de abril a las 21 frente a la platea baja que da al río Paraná del estadio de Central. Según la acusación formulada por Dalmau, el partido entre el equipo local y el conjunto uruguayo había terminado y mientras los jugadores de Peñarol se encontraban cerca de esa platea “el imputado procedió a arrojar, hacia el lugar donde se encontraban los jugadores, un elemento contundente, el cual impactó en la ceja izquierda del marcador lateral izquierdo uruguayo Maximiliano Olivera”.
La acusación destaca que el golpe le produjo al futbolista “una herida cortante a la altura de la ceja izquierda, la cual le produjo un importante sangrado y requirió puntos de sutura”.
Los incidentes comenzaron antes del partido, cuando algunos de los 2.600 hinchas uruguayo que entraron a las 17 a la popular baja de la calle Génova arrojaron bombas de estruendo y piedrazos a los hinchas canallas, que estaban en la popular alta, algunos de los cuales -serían barrabravas- respondieron con el lanzamiento de dos vallas metálicas, que felizmente no impactaron en los simpatizantes visitantes.
A la finalización del encuentro, los hinchas de Peñarol volvieron a arrojar bombas de estruendo y piedrazos hacia la tribuna alta donde estaban los hinchas de Central, algunos de los cuales sufrieron heridas, como una niña de cinco años que fue herida en la cara por una piedra y un joven, que sufrió quemaduras en la espalda.
Asimismo, los hinchas visitantes destrozaron los baños de la popular baja de Génova, de donde extrajeron canillas y trozos de loza, que arrojaron hacia los hinchas canallas situados en la popular alta y en la platea del río, desde donde provino el proyectil -sería un encendedor- arrojado por el plateísta detenido, que impactó en el marcador lateral Maximiliano Olivera.