El mes que viene habrá veredicto final para uno de los casos más estremecedores
de la historia penal reciente: la Corte Suprema de Santa Fe le impuso veinte días hábiles a la
Cámara Penal de Venado Tuerto para que dicte sentencia definitiva en la causa abierta contra Carlos
Fraticelli y Graciela Dieser por la muerte de su hija adolescente en Rufino.
El plazo empezará a correr a partir de mañana cuando al tribunal que debe
resolver el caso, integrado por cinco conjueces, se incorpore un último integrante, que reemplaza a
uno de los que venía actuando. Cuatro de los conjueces ya emitieron su dictamen. Sólo estará
pendiente, entonces, el del que se suma a la Cámara.
Hace tres años y un mes que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó la
revisión de la sentencia a prisión perpetua dictada contra el ex matrimonio sobre la base de que
por la forma en que se había desarrollado el trámite penal pudo haber existido prejuzgamiento en el
caso. Esa resolución abarcaba, por extensión, a todo el sistema de enjuiciamiento de delitos en la
provincia. Lo que obligó a sancionar un nuevo sistema de juicios penales.
Desde el 20 de mayo de 2000, cuando Natalia Fraticelli apareció muerta en su
habitación de la casa familiar del ex juez penal de Rufino y su esposa, la causa recorrió todos los
vericuetos judiciales que las leyes provinciales permitían. Incluso, ese mismo año Fraticelli y
Dieser fueron detenidos y dos años más tarde condenados a prisión perpetua como coautores de
homicidio doblemente calificado por vínculo y alevosía.
El caso fue analizado en el marco de una fuerte polémica legal entre las partes.
Se trata de saber si la muerte de Natalia fue provocada por sus padres o si el deceso se produjo
por la ingesta voluntaria de una sobredosis de tranquilizantes por parte de la adolescente.
Recién en 2006 el expediente llegó a la Corte Suprema de la Nación que exigió
revisar el fallo y cuestionó severamente al sistema penal santafesino. Fue la respuesta al planteo
que hizo el por entonces defensor de Dieser y actual ministro de Justicia de la provincia, Héctor
Superti, quien denunció una deficiencia estructural en el sistema que imponía a los magistrados un
doble conocimiento de la cuestión que evaluaban: éstos eran a la vez instructores del proceso y
luego los mismos que, al revisarlo, definían si lo actuado había estado bien o mal hecho.
Tras la decisión de la Corte, los padres de Natalia recuperaron la libertad
condicional y, no sin complicaciones, se conformó un tribunal de cinco conjueces para que lleven
adelante la tarea encomendada por el máximo organismo judicial argentino.
Esos profesionales se enfrentaron a un caso técnicamente complejo en el que las
posiciones que sustentan la acusación y la defensa son de un antagonismo sin matices.
Cuatro de esos conjueces —abogados venadenses, ninguno penalista— ya
emitieron su voto. Pero el defensor de Fraticelli, Carlos Edwards, pidió el apartamiento del quinto
miembro, Domingo Althabé. El motivo es que Althabé se había jubilado como abogado y la ley Orgánica
del Poder Judicial fija como requisito a los conjueces tener su matrícula vigente.
La Corte Suprema aceptó el planteo y designó en su lugar al camarista López. Y
en una resolución con la firma del ministro Daniel Erbetta establece que a partir de la nueva
conformación de la Cámara Penal se debe dictar sentencia en veinte días hábiles. De cumplirse al
pie de la letra, la orden supone que en la primera semana de noviembre deberá estar el fallo que
defina si Fraticelli y Dieser son inocentes o culpables.
El fiscal de Cámaras Fernando Palmolelli ya había requerido a la Corte
provincial, hace un mes, que impusiera un plazo a la Cámara Penal para clausurar de una vez el
intrincado caso.
La condena. El juez Fernando Vidal determinó en mayo de 2002 que los padres de Natalia eran
culpables de asesinato por estrangulamiento. Las defensas refutaron siempre ese argumento alegando
que la chica se había suicidado ingiriendo en forma voluntaria una sobredosis de tranquilizantes.
Adujeron que la hipótesis de homicidio se debía a un error garrafal cometido en la autopsia que
derivó en un dictamen errado de asfixia mecánica provocada.
En 2006 llegó la resolución de la Corte Suprema de la Nación ordenando la revisión del fallo. Un
día después Fraticelli y su ex esposa quedaron en libertad. La Cámara Penal de Venado Tuerto
definió que deberían esperar fuera de prisión el veredicto porque el tiempo que habían pasado en
prisión preventiva —seis años— era excesivo. En un mes la parte legal de esta historia
se cerrará.