Buenos Aires.— Un jubilado de 68 años mató a balazos a dos ladrones e hirió
a un tercero que irrumpieron en su vivienda del barrio porteño de Floresta con intenciones de robo
y luego de haber tomado como rehen al hijo del dueño de casa. Tras el hecho el hombre fue demorado
por la policía y le secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con la cual disparó contra los
maleantes.
Según los investigadores, todo comenzó cerca de las 23 del miércoles cuando tres ladrones
armados que se movilizaban en un Peugeot 206 robado sorprendieron a un joven de 26 años que
caminaba de regreso a su casa y lo obligaron a subir al vehículo. Tras quitarle las pocas
pertenencias que llevaba y bajo amenazas de muerte, lo retuvieron más de una hora y finalmente lo
llevaron hasta su vivienda de San Nicolás al 1600.
Dentro de la casa estaban la mamá y el papá del muchacho, el jubilado Eduardo Sanssone,quien
miraba televisión y fue sorprendido por la irrupción de los tres ladrones que le apuntaban con una
pistola a su hijo.
Violencia. Según fuentes de la investigación, los delincuentes se fueron poniendo muy violentos
e insistieron en pedir dinero y joyas a la familia. En esas circunstancias, dos de los ladrones
subieron al primer piso de la casa con el joven como rehén, mientras el otro se quedó en el living
apuntando con su arma al padre del muchacho.
En esas circunstancias Sanssone abrió el cajón de un mueble con la excusa de buscar dinero para
entregarles a los maleantes pero se armó con una pistola Bersa calibre 9 milímetros con la que
efectuó dos disparos letales contra su custodio.
Al escuchar las detonaciones, los otros dos ladrones, uno de ellos armado con un revólver
calibre 22, bajaron a la carrera desde el primer piso pero fueron recibidos a los tiros por el
dueño de casa. Así fue que dos de los delincuentes murieron en el acto con dos tiros cada uno, y el
tercero fue trasladado gravemente herido al hospital Vélez Sarsfield con dos impactos de bala en el
pecho.
En tanto, los vecinos alertaron al 911 y personal de la comisaría 43ª llegó al lugar pocos
minutos después, donde encontraron a los dos asaltantes muertos dentro de la casa. Tras ello la
policía demoró a Sanssone por orden de la jueza María Fontbona de Pombo e incautó su arma, de la
cual tenía la documentación en regla. También secuestraron el revólver calibre 22 de los
delincuentes.
Un intento anterior. Finalmente, los investigadores determinaron que antes de cometer este
asalto, los ladrones habían capturado a otro adolescente de 14 años a quien pretendieron llevar
hasta su casa y robarle, pero decidieron liberarlo.
“Me revolearon, me dijeron subí y adentro (del auto) me pusieron el arma y me dijeron que
coopere. Les decía dónde era mi casa y no conocían las calles. Me preguntaban todo, cómo era la
casa, cómo era mi familia”, dijo el adolescente.
“Me decían que no los mire, que no haga la denuncia. Me amenazaban de muerte todo el
tiempo y me decían que si no cooperaba o gritaba, me mataban”, agregó.
El chico señaló que los ladrones “estaban tranquilos”, que “tendrían
veintipico de años” y que cuando llegaron a su casa, alrededor de las 22.45, el robo se
frustró porque vieron que sus padres salían de la vivienda. “Zafaste guacho”, le
dijeron al liberarlo y siguieron su raíd en busca de su próxima víctima, que sería el hijo de quien
terminó baleándolos.
(Télam)