Policiales

Investigan el secuestro de un menor liberado tras el pago de 2 mil pesos

Ocurrió la tarde del lunes cuando el chico, de 13 años, caminaba por el parque Independencia. Estuvo en manos de un solitario captor en una villa de la zona sur. Reapareció tras dos horas, sano y salvo.

Miércoles 29 de Junio de 2011

Un chico de 13 años fue víctima la tarde del lunes de un secuestro extorsivo que tiene ribetes confusos y que dejó sorprendida a la cúpula de la policía rosarina, desacostumbrada a este tipo de hechos en la ciudad. Tras ser levantado en el parque Independencia por un muchacho veinteañero que se movilizaba a pie y sin armas, el adolescente permaneció algo más de dos horas cautivo en un precario rancho hasta que su padre pagó 2 mil pesos de rescate. Tras ello apareció sano y salvo en la misma villa miseria de la zona sur en la cual, según su relato, estuvo cautivo y no sufrió ningún tipo de violencia física por parte de su captor, quien le dio su campera para que se abrigue y lo convidó con un guiso y buñuelos. El extraño caso está siendo investigado por el juez de Instrucción número 4, Juan Carlos Vienna, quien ratificó el hecho ante una consulta de este diario y abrió un expediente bajo la carátula de secuestro extorsivo.

Todo empezó a conocerse poco después de las 19 cuando un hombre llegó desde su domicilio de Fisherton al estadio de Newell's Old Boys para buscar a su hijastro, Andrés, quien había ido a practicar fútbol de salón una hora antes. Sin embargo, allí el hombre se enteró de que el chico no había concurrido al club y que ni sus compañeros ni sus profesores lo habían visto por allí. Preocupado por la situación, se dirigió a la comisaría 5ª para hacer la denuncia y desde allí se dio inmediato aviso a la Jefatura para alertar a distintas secciones policiales sobre lo que estaba ocurriendo.

El propio jefe de la Unidad Regional II, comisario Cristian Sola, se interiorizó del caso y puso al frente de la pesquisa al titular de la Agrupación de Unidades Especiales, Néstor Arizmendi.

Así, cuando los principales jefes de la policía local estaban reunidos con el padrastro de Andrés para imponerse de la situación, al teléfono celular del hombre ingresó un primer llamado de su hijo que empezó a echar luz sobre lo que estaba pasando. "Papá no te preocupes, estoy bien pero tenés que pagar 5 mil pesos para que me liberen", dijo el adolescente palabras más, o menos. Entonces el hecho tomó forma de secuestro extorsivo y las antenas de los investigadores se izaron con preocupación.

Cruce de llamados. "Hubo varios llamados al celular de este hombre. Algunos los hizo el propio adolescente y otros el captor. Pero siempre desde el celular del chico al celular del padrastro", confió el comisario Arizmendi a este diario. En una de esas comunicaciones, "el secuestrador pidió 5 mil pesos para liberar al menor pero se terminó negociando en 2 mil que debían ser dejados en la vía pública, en Flammarión al 5000, frente a la villa que se levanta en el lugar", aseguró la fuente.

Impuesto de la situación el juez Vienna, éste autorizó un pago contorlado del rescate con billetes marcados que salieron de los ahorros familiares del padrastro de Andrés, un chofer de colectivo al que sólo le alcanza para vivir dignamente. Así las cosas, una comitiva policial se dirigió hasta el lugar acordado y cumplió con las órdenes del captor. Sin embargo, y aquí hay un dato llamativo, nadie percibió el momento en que el muchacho o algún cómplice se alzó con el dinero del rescate. Lo cierto es que pocos minutos después Andrés apareció caminando sano y salvo y se reencontró con su familia.

"El relato del chico tiene ribetes poco creíbles, hay algo que no cierra, que parece escondido", aseguró un pesquisa de Jefatura. Es que, de acuerdo a lo que el adolescente declaró ante la policía, todo empezó cuando el llegaba a Newell's atravesando los oscuros senderos del parque y su captor empezó a caminar junto a él. "No lo amenazó ni le exhibió armas, sólo empezó a hablarle. Primero le dijo si quería ser su amigo, si quería irse con él a fumar un porro. Caminaron sin rumbo fijo varias cuadras y en zig zag. Incluso el chico dijo que anduvieron por el centro y que en un momento el tipo le preguntó si su papá tenía plata para llamarlo y pedirle", confió el vocero.

Solo y sin miedo. "El chico dijo que nunca tuvo miedo, que no sabía hacia dónde iba pero que el captor jamás se mostró violento con él. Y que en un momento lo obligó a subirse a un colectivo cuya línea no recuerda", aseguró Arizmendi. "Tras descender del micro volvieron a caminar varias cuadres y llegaron a una villa de la zona sur", en Flammarión al 5000, relató el menor. Allí se instalaron en "un rancho armado con cuatro palos y un par de lonas, sobre piso de tierra e iluminado por una vela", dijo el vocero.

Entonces empezaron a sucederse los llamados telefónicos para negociar el rescate que finalmente se pagaría dos horas más tarde, pasadas las 21 de anteayer. "Antes de entrar a la villa, dijo el menor, el secuestrador arrojó un hierro de unos 40 centímetros que escondía bajo su pantalón y que aparentemente era el único arma que portaba", dijo el comisario.

Otro dato que llama la atención de los pesquisas es que una vez en el rancho, el captor le preguntó al menor si tenía hambre y salió varias veces dejándolo solo, situación que Andrés nunca aprovechó para escapar. Tampoco lo hizo mientras caminaban sin rumbo pasando frente a negocios aún abiertos a esa hora de la tarde noche del lunes o cuando iban en el colectivo, lleno de gente por el paro de taxis, lugares en los cuales Andrés bien podría haber pedido ayuda a alguien. "El pibe dice que su captor, en un momento, se fue del rancho y volvió con un guiso que estaba caliente, con un vaso con agua y con buñuelos también calientes, o sea que alguien muy cerca de allí se los estaba dando", dijo la fuente, totalmente sorprendida por los detalles relatados por Andrés.

Incluso, el menor relató que el maleante fumó porros y hasta le ofreció a él. Y que tras robarle el celular le dio una campera porque tenía frío, abrigo con el cual finalmente fue hallado por la policía frente mismo de la villa.

"El chico dio detalles de su captor pero no lo reconoció en un álbum de fotos que se le exhibió en Jefatura. Se pudo hacer un fotofit y creemos que es un delincuente común que aprovechó la situación para montar el hecho pero no estamos hablando de un secuestrador profesional", dijo Arizmendi.

En ese orden, aseguró desde Jefatura que ayer se peinó la villa en cuestión para dar con el lugar en el cual estuvo cautivo Andrés y poder hallar al secuestrador pero los esfuerzos hasta el momento resultaron infructuosos.

Perdón

Ayer a la mañana, cuando Andrés estaba en Jefatura describiendo lo ocurrido, un mensaje de texto ingresó al celular de su padrastro. Era enviado desde el propio teléfono del chico, que quedó en manos de su captor. “Le pido perdón por lo que pasó pero necesito la plata para comer”, decía el mensaje enviado por el aún ignoto secuestrador.

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