El subinspector de la policía santafesina Hugo Ariel Rivero, de 43 años, fue imputado este jueves por el fiscal José Luis Caterina por el supuesto favorecimiento doloso de la evasión de un joven que estaba detenido en la sede de la Dirección de Drogas de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), ubicada en San Luis al 3200, entre la Nochebuena y las primeras horas del día de Navidad. El suboficial, quien al momento del hecho era el único uniformado de guardia en la dependencia donde funcionara la seccional 6ª, quedó en libertad pero ligado a la causa que seguirá sus pasos.
Todo se inició la noche del 23 de diciembre cuando Ulises Isaías Vallejos, de 22 años y con domicilio en el barrio Las Flores, fue detenido por personal del Comando Radioeléctrico que le secuestró drogas en su poder. Tras ello lo llevaron a la sede de Drogas de la AIC por disposición del Juzgado Federal 4.
Al otro día, según la acusación fiscal, un llamado del personal de la comisaría 32ª alertó a la gente de Drogas que el detenido los había engañado y que Vallejos había brindado una identidad falsa porque en realidad se llama Maximiliano Fabián P., por lo que todo el procedimiento prontuarial debió realizarse nuevamente, al igual que las fotos de identificación.
A las 21.30 del viernes 24 el subinspector Rivero se quedó solo a cargo de la guardia de Drogas ya que otros cuatro uniformados se retiraron a pasar la Nochebuena en familia. El único detenido era Maximiliano P.
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La sorpresa se dio a las 2.40 del 25 de diciembre cuando un compañero de Rivero se reintegró a trabajar y en una recorrida por el edificio de San Luis al 3200 notó que el único detenido ya no estaba y que el candado de la habitación donde lo habían alojado estaba roto. Ante ello dio aviso a sus superiores y luego declaró ante los pesquisas: “Cuando regreso, mis compañeros van a buscar a P. al penal y se percatan de que el mismo no estaba, la puerta del primer perímetro se encontraba cerrada, la puerta del ingreso al penal se encontraba cerrada y tenía colocado el candado de seguridad. Y la puerta donde se encuentra los pabellones que actualmente se usa como depósito no tenía candado, por este depósito hay una puerta que sale a un patio, mis compañeros realizaron una búsqueda en el perímetro, pero no encontraron nada, sólo un candado tirado que sería el de la puerta del depósito”.
Para el fiscal José Luis Caterina existen dos posibilidades: la complicidad de Rivero en la fuga o la negligencia en la custodia del detenido. En ese marco bajo la calificación de favorecimiento doloso de la evasión y abuso de autoridad, el fiscal dijo que Rivero “habiendo quedado solo y a cargo del lugar, hizo posible que P. se fugara, lo que fue descubierto recién a las 2.40 cuando llegaron otros policías a la dependencia”.
La otra calificación, alternativa, es la del favorecimiento de evasión culposo. “Usted como oficial de cuarto y guardia no observó los deberes de cuidado propios de su función en relación al control de un único detenido alojado en el lugar, quien además ya había evidenciado su peligrosidad procesal al declarar una identidad falsa al momento de su aprehensión, por lo que debió haber redoblado dichos deberes”, dijo Caterina en la audiencia llevada adelante este jueves por la tarde. Y le reprochó: “Durante seis horas el único sujeto alojado en el penal de la dependencia policial no fue custodiado por usted quien no observó lo normado por las leyes policiales que le incumbía cumplir”.
En la audiencia, de la que participaron la Fiscalía y el abogado del policía Rivero pero no un juez ya que no se solicitaron medidas de prisión preventiva para el investigado se lo anotició de la imputación en su contra mientras continúa la pesquisa sobre los otros cuatro policías de la repartición que debieron entregar sus celulares para que sean peritados en busca de indicios de posible complicidad.