A mediados de septiembre un chico de 18 años denunció que un grupo de jóvenes había intentado matarlo por escaparse de una red de narcomenudeo que lo obligaba a vender drogas en contra de su voluntad. Contó que sobrevivió porque pudo arrojarse al arroyo Ludueña antes de que lo asesinaran y en esa misma declaración comprometió a un funcionario policial que fue imputado y quedó preso. Tras avances en la investigación, el viernes pasado fue acusado uno de los presuntos autores del intento de homicidio. Se trata de un muchacho de 21 años que había convocado a la víctima con una propuesta de trabajo que resultó ser un engaño.
La compleja trama que dejó al borde de la muerte a L. D., de 18 años, quedó expuesta la noche del 22 de septiembre, cuando pudo salvar su vida arrojándose al arroyo Ludueña. Ese día, según reconstruyó la fiscalía con el relato de la víctima, el chico recibió la invitación para una changa de albañilería. Por ese motivo lo convocaron a una reunión en la zona de Schweitzer y García del Cossio, adonde fue a las 18.30 junto a un amigo menor de edad.
Ambos fueron recibidos por al menos seis muchachos, algunos de ellos armados, que a punta de pistola los separaron. A L. D. lo obligaron a caminar hacia la vera del arroyo Ludueña. En ese marco los otros jóvenes comenzaron a discutir acerca de quién lo mataría, es decir quién apretaría el gatillo más allá de que todos de alguna forma estuvieran participando del hecho.
En un descuido L. D. logró escapar, corrió hacia la orilla del arroyo y se zambulló en las aguas a pesar de que sus captores intentaron frenarlo a los tiros. Con un grito intentó simular que lo habían herido y así pudo continuar nadando hasta la otra orilla, donde finalmente subió a tierra y pudo correr hasta perderse entre los yuyos.
Minutos después un hombre lo encontró, mojado y temblando, en la zona de Jorge Newbery al 8100, desde donde llamó al 911. Así, con la asistencia de efectivos de la comisaría 17ª, fue trasladado por razones de jurisdicciones a la subcomisaría 21ª. Una vez en esa seccional, según consta en sus propias declaraciones y en la de los policías que intervinieron primero, el chico reconoció a uno de los uniformados como quien se ocupaba de pasar a cobrar una mensualidad en el búnker de Juan B. Justo y Olmos en el que aseguró que lo obligaban a vender drogas.
Luego de insultarlo, amenazarlo e intentar golpearlo, el policía fue demorado e identificado como Fernando Abel Molina, de 49 años y 22 de antigüedad como funcionario. Un día después, cuando la Agencia de Control Policial arribó a la seccional para realizar un procedimiento, se negó a entregar su celular y quedó detenido. Luego la fiscal Viviana O'Connell le imputó los delitos de cohecho e incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento agravado, desobediencias y amenazas. Por ese motivo quedó en prisión preventiva por 90 días.
Con los avances de la investigación el fiscal José Luis Caterina, de la Agencia de Criminalidad Organizada, pudo dar con uno de los jóvenes que participó del intento de asesinato. Se trata de Luciano Luis C., de 21 años, sindicado como quién convocó a L. D y su amigo a la supuesta reunión por una posible changa de albañilería. La Agencia de Control Policial allanó su vivienda de barrio Belgrano el miércoles pasado, de donde secuestraron la réplica de una pistola, más de un millón de pesos en efectivo, varios celulares y una balanza digital.
Para el fiscal, Luciano C. estuvo en el arroyo Ludueña aquella tarde. Al menos así surgió de acuerdo a la geolocalización de su celular. La fiscalía le imputó la tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego y en calidad de partícipe necesario y el juez de Primera Instancia Héctor Núñez Cartelle confirmó la prisión preventiva por el plazo de ley.
La Banda de Los Menores
De acuerdo al relato de la víctima, la tarde que fue engañado en lo que verdaderamente era un plan para matarlo, los jóvenes que lo llevaron a la vera del arroyo Ludueña vociferaban ser de la banda de "Los Romero". Así se conoce a una nombrada banda de la zona norte de Rosario, dedicada al narcomenudeo y con base en distintos barrios de ese distrito.
Sin embargo, L. D. reconoció a los agresores como parte "La Banda de Los Menores", otro grupo dedicado a la venta de drogas en los barrios Stella Maris y 7 de Septiembre. Para ellos, aseguró, había estado trabajando en contra de su voluntad en el búnker de Juan B. Justo y Olmos.
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“Me tenían obligado y vi muchas cosas. Nombres de personas y movimientos. Éramos un par de pibes que estábamos así. Recuerdo que una vez me quise escapar, me pegaron una pistola en la cara y me rompieron la ceja. Tuve que curarme solo. Me puse un poco de poxipol en la ceja para que se me cierre la herida y me quedaron cicatrices”, contó la víctima en sus declaraciones.
“Pasó el tiempo y un día el tipo que me cuidaba, recuerdo que estaba re drogado, tuvo un problema porque le faltaba droga no sé dónde. Yo aproveché y con una pinza rompí el candado de donde me tenían encerrado y me escapé”, agregó. Luego de huir, aseguró, no tuvo más contacto con estas personas hasta el 14 de septiembre. Ese día recibió un mensaje en su cuenta de Instagram: "Vos sos el famoso L. D. Sabés que hay plata por tu cabeza. Sabés mucho que no tenés que saber. Esta noche te vamos a caer en el autito rojo. Esta noche te matamos". Sin embargo fue una semana después que se puso en marcha el plan homicida del cual pudo sobrevivir.