Policiales

Imputado de asesinar a su hermano aseguró que se defendió de una agresión

"Luis estaba muy débil. Casi no podía defenderse. Le dije a Gerardo que lo dejara pero quería seguir lastimándolo".

Martes 13 de Marzo de 2018

"Luis estaba muy débil. Casi no podía defenderse. Le dije a Gerardo que lo dejara pero quería seguir lastimándolo". El relato de una vecina de Gerardo Oviedo, preso por matar a cuchilladas a su hermano en la casa de las Flores donde vivían con su madre, fue decisiva para que el juez Carlos Leiva aceptara ayer la imputación y le dictara prisión preventiva por un mes. El acusado dijo que él se defendió de una agresión de su hermano, pero el juez respondió que esa versión no coincide con lo que "fluye en la investigación".

Gerardo Daniel Oviedo tiene 36 años, es empleado en una fábrica de calzado y hasta el sábado vivía con su madre y su hermano Luis, de 37, en Heliotropo 1917. Ayer la fiscal Georgina Pairola lo imputó de homicidio simple acusado de haber matado a puñaladas a su hermano en una discusión el sábado al mediodía.

Cuando los efectivos policiales llegaron hasta la casa de Heliotropo y Guaria Morada se toparon en la puerta con Gerardo, vestido con bermuda blanca y el torso desnudo. Les contó que había discutido a trompadas y con cuchillos con su hermano y no resistió su arresto.

En la casa se halló una cuchilla de 20 centímetros de hoja con manchas de sangre, una remera lavada y una bermuda manchada de sangre.

Una vecina que conoce a los Oviedo desde siempre aportó el testimonio más relevante. Contó que cerca de las 11.30 mateaba en la vereda cuando escuchó la discusión en la casa de al lado. Al acercarse pudo ver a Gerardo acuchillando a Luis, que "casi no podía defenderse".

La madre de los Oviedo, cuyo testimonio el defensor Daniel Kantor considera nulo por el vínculo directo con el acusado, contó que ese día Gerardo se había levantado "medio loco, agresivo" y rompió un ventilador. Como esos desbordes no eran nuevos ella tuvo miedo de que "prendiera fuego la casa", se fue a lo de una amiga y al rato le pidió a Luis que fuera a calmar a Gerardo. Luego una vecina le avisó lo ocurrido.

Soltero, padre de dos hijos, con secundario completo y según refirió estudios de abogacía, Oviedo desmintió todo. "Le saqué el cuchillo a mi hermano, por eso tengo las manos cortadas", dijo. El forense constató en sus manos lesiones propias de tomar un elemento cortante, así como excoriaciones. "Nunca quise matar a mi hermano", respondió una pregunta de Kantor. Después, ante preguntas de la fiscal, dijo que su hermano estaba "drogado, tomaba pastillas mezcladas con alcohol y se volvía loco".

"El me tiró al piso, me quiso ahorcar. Es mucho más grande y mucho más gordo que yo. Debe pesar 120 kilos y yo peso 65", afirmó en tiempo presente. Sostuvo que nadie los separó de la pelea sino que Luis se fue corriendo "a la casa de su vecina". El defensor pidió su libertad o en arresto domiciliario por actuar en legítima defensa. "Se partió en lágrimas cuando se enteró de la muerte de su hermano", añadió.

"Aún en la hipótesis de que la madre tuviera un preferido, no se entiende por qué una vecina construiría un relato para ponerlo a usted en el centro de la escena", le dijo el juez quien consideró, más allá de lo que surja en la investigación, que "a priori la autoría luce inocultable". Por eso le dictó la prisión preventiva hasta el 10 de abril.

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